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Acabo de ver Benda Bilili!, un documental francés acerca de una banda de música congolesa, y estoy completamente fascinado.
Staff Benda Bilili (cuyo nombre significa “ve más allá de las apariencias”, o algo por el estilo) es una banda de músicos salidos de las calles de Kinshasa en las alas de la música que tocan. Ricky Lickabu, su fundador y líder, todavía tiene un puestito de cigarros (Boutique Benda Bilili!, como le dice él en el documental) en el que con su mujer vende lo que puede frente al mercado de Kinshasa. Sin embargo, esto de seguro va a cambiar.
La banda está compuesta de varios músicos de edades muy diferentes. Hay cuatro miembros originarios, cuya edad bordea los 50 años. Pero también está Roger Landu, el miembro más reciente y uno de los más jóvenes, con sólo 18 años. Roger es también especial entre la banda porque es un verdadero prodigio tocando el satonge, que no es un instrumento muy popular debido a que lo inventó él mismo, con una lata vacía, una cuerda y un pedazo de palo (por supuesto, con el paso del tiempo ha hecho más y la iteración ha convertido el instrumento en algo un poco más sofisticado, pero no mucho).

Los miembros de Staff Benda Bilili no tienen muchos recursos. Se juntan a ensayar en el zoológico de Kinshasa, y tocan su música al acompañamiento de las ranas que se escuchan en el fondo. En términos de equipo, no cuentan más que con lo elemental, y en cuanto a entrenamiento, tienen el que hayan podido conseguir ellos por su cuenta. Su música es música nacida en la calle, corporal, basada en la experiencia propia. Las letras hablan de los que ellos viven y han vivido, de lo que conocen y lo que ven todos los días. Las melodías y arreglos toman su inspiración del soukous congolés, el reggae, el R&B y James Brown, pero cuando un periodista les comentó por primera vez que su música parecía tener influencias del Blues, ellos no sabían ni qué era eso.
Por supuesto, esto no impide que su música suene increíble.
Sin embargo, cuando busco cosas para leer acerca de la banda en internet, lo que encuentro me desilusiona. Esto porque la enorme mayoría de lo que he podido encontrar tiende a confundir lo accesorio con lo esencial, y se olvidan que de lo que están hablando es de una banda de músicos.
Eso parece imposible, pero es verdad. Verán, como ya les dije, los músicos de Staff Benda Bilili han vivido casi toda su vida en la calle. Pero para la mayoría de ellos, la razón por la que esto es así es porque han vivido la mayor parte de sus vidas con las consecuencias de haber contraido polio cuando niños, y circulan, trabajan y viven encima de triciclos hechos por ellos mismos. Junto a la banda, hay también un grupo de niños y jóvenes que ganan parte de su dinero empujando los triciclos de los otros músicos y son protegidos, cual niños adoptivos, por los miembros de la banda.
Sin embargo, y a diferencia de lo que eso podría hacerlo pensar a uno, esta no es “una banda de músicos congoleses parapléjicos sin casa”, como los describe Brandon Perkins en un artículo para el Huffington Post. Esta es una banda de músicos. Punto. Describirlos de cualquier otra manera es traicionar sus habilidades para satisfacer nuestros propios prejuicios y generalizaciones, y eso no me parece correcto.
A pesar del título de ese artículo del Huffington Post, me parece preocupante la fascinación evidente ante todo en él (pero visible en muchos otros en la red) con la tristeza en las canciones de Benda Bilili. Es como si el hecho de que no tengan casa y no puedan caminar sin ayuda significara que todo lo que hacen tiene que estar permeado de tristeza. Me da la impresión, leyendo sobre todo ese artículo, que el escritor busca que en algún momento que el integrante de Benda Bilili le diga “sí, la verdad es que nuestra existencia es miserable y eso se ven en todas nuestras canciones, que hablan de lo triste que somos” para que pueda encasillarlos a todos en un molde pre-hecho. Sin embargo, habiéndolos visto tocar y baiar en el documental, me queda claro que la realidad es muy diferente:
Puedes definir una discapacidad? Todo el mundo tiene su propia “discapacidad”. No nos consideramos discapacitados. Somos ante todo músicos, artesanos, hacemos todo tipo de trabajos para sobrevivir. Tenemos muchos niños y hacemos lo posible por alimentarlos. No nos importa lo que la gente piense de nosotros. El único juicio será sobre el escenario, y vamos a sonar mejor que nunca.1
La gente dice que la canción “Polio” es triste. Y lo es, pero me hace reir porque me hace pensar en cómo me veo con mis muletas. Es acerca de mi condición, pero la letra está llena de esperanzas, así que no sé… no pensamos en términos de felicidad o tristeza cuando creamos nuestra música.2
La banda se formó originalmente porque Ricky, que sabíá cantar y tocar guitarra, no podía encontrar gente que quisiera tocar con él. Los demás músicos callejeros no podían ver en él más que una incomodidad, un problema. Le alegaban que como no podía caminar, no iba a poder llegar siempre a tiempo a los ensayos.
Dicho y hecho, Ricky se agrupó con otros que, como él, han aprendido de las circunstancias a mirar más allá de las apariencias. “Benda Bilili!”
Háganse un favor y vean más videos de la banda en YouTube.
¿Y acaso mencioné que mañana los voy a ir a ver en vivo?

Marzo…
No he escrito aquí desde marzo.
Qué horror.
Pues bien, sin caer en la tentación de prometer (una vez más) que esta vez sí que sí que voy a escribir algo periódicamente, que esta vez sí que sí que será una cosa en serio (y de paso ahorrándome la vergüenza de romper esa promesa otra vez), este posteo es para ponerme al día con la gente que sólo sabe de mí a través de este espacio, o que sigue teniendo en mí una fe inexplicable y lo sigue revisando de vez en cuando.
Vamos allá.
Lo último que escribí fue acerca de mis intentos de meterme relativamente en serio en programación y en physical computing. Pues bien, ese fue proyecto de vacaciones de invierno, y me mantuvo ocupadísimo y entretenidísimo durante ese tiempo, pero con el regreso a clases tuve que destinarle recursos a otras cosas (entre ellas clases de francés) y quedó más o menos ahí. Sobre los proyectos que mencioné en el post pasado, enrollo sigue en un estado similar, mailrollo ha sido severamente modificado (y me da gusto decir que ahora no sólo es usable sino que está siendo activamente usado) y botrollo… pues ese sigue en el limbo pendiente una mejor comprensión de mi parte sobre como convertirlo en algo útil, o una mayor apertura de Google a estándares de Jabber. Una de dos.
Desde entonces, eso sí, muchas cosas han pasado. Lo que sigue es mi intento (sin un órden en particular) de dar cuenta de lo que ha pasado desde entonces hasta ahora.
Creo que eso cubre todo lo esencial. Ahora sí puedo seguir con mi vida, y si algo nuevo pasa les informaré.

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que jugué un juego de rol de mesa, pero es algo que me sigue gustando (sino en la práctica, sí como concepto) y es algo que, a fuerza de muy buenos recuerdos, siempre tendrá un lugar especial en mí.
El grupo con el que empecé jugando se desarmó hace ya muchísimos años, pero a través de los años me he ido acercando al grupo de rol con el que jugaba mi hermano, y con ellos hemos hecho un par de cosas entretenidas. Sin embargo, ahora que la vida nos ha llevado a todos por caminos diferentes, y a algunos de nosotros a países muy lejanos (no soy yo el único que está disperso… hay algunos en Alemania, otros en Gringolandia, y otros en Chile), la pregunta que nos acecha es cómo lo hacemos para jugar a la distancia.
Como una rápida búsqueda en Google les puede decir, hay mucha gente haciendo esto, a través de diversos medios. De hecho, justo cuando estábamos empezando a pensar en esto se lanzó Google Wave, cosa que nos llenó de emoción que nos duró exactamente una semana. El veredicto de una semana de pruebas? Google Wave no estaba listo para nosotros ni en términos de estabilidad ni de eficiencia, por lo que empezamos a buscar otras vías.
En el camino, y previendo la necesidad que tendríamos de tirar dados en alguna plataforma misteriosa, aún no determinada, se me pidió que escribiera algo que nos dejara hacer las tiradas que íbamos a necesitar. Feliz, y aprovechando mis vacaciones de invierno, decidí usar este proyecto como la excusa para enseñarme a programar en C, y luego de un tiempo de desarrollo, puedo decir que el resultado está razonablemente terminado.
Enrollo (que no sé cómo lo pronunciarán ustedes, pero yo siempre lo he pronunciado “enrolo“, en todas sus encarnaciones) es el nombre de la creatura, y a través del tiempo su progenie a florecido dando a luz a tres programas relacionados que lo usan como un back end:
Quizás en el futuro, y pensando más que nada en documentación, me anime a escribir in extenso acerca de cada proyecto, explicando mis problemas y sus soluciones. Ciertamente me gustaría hacerlo en algún momento, sobre todo porque todos y cada uno se convirtieron en excelentes medios para enseñarme una tonelada de cosas, y porque doy fe de que hay poca información sobre proyectos como estos accesible a través de San Google.
Mientras tanto, me dedico a devorar Learning Perl y a prepararme para empezar con la lectura semi-sistemática de The C Programming Language, que espero generen muchos más proyectos como estos, y me den muchas más horas de goce que las que ya me han dado.
Por todo lo de más arriba, es muy probable que de aquí en adelante aparezcan más posteos de programación (si es que logro convencerme de que aparezcan más posteos de cualquier cosa, en verdad). Vamos a ver cómo sigue el ímpetu una vez que terminen las vacaciones y vuelva la vida a ser una seguidilla de responsabilidades no elegidas.
Ha llegado un nuevo miembro a la familia.
Saluden a Lupe.
Como pueden ver, se parece mucho a Gladys (para los no iniciados, ese ha sido mi computador de uso exclusivo desde poco antes de mi primera venida a Japón1). Sin embargo, esta lejos de ser la misma.
De partida, los más observadores de ustedes (o los que allan clickeado en la foto) se habrán dado cuenta de que a) tiene un procesador bastante más cagón, b) tiene un disco duro bastante más cagón, y c) tiene como un cuarto del RAM. Cualquiera diría entonces que no vale la pena, pero ante la presencia de un computador como este, huérfano y abandonado, no puedo hacer menos que darle acogida en un hogar en donde va a tener amor y repuestos.
Además, eso no se ve tanto en la foto, pero es GRANDE y la pantalla es hermosa2.
Todo comenzó cuando encontre pega aquí en Japón-pon, como hace unos tres meses (así es, tengo pega). Cuando llegué a trabajar, no pude evitar notar que al lado de la registradora había un computador tirado. Cuento corto, resulta que era el computador viejo del restaurant, que había dejado de funcionar mágicamente hace un buen poco de tiempo, que se habían comprado uno nuevo, y que no les interesaba en lo mas mínimo, siempre y cuando pudieran recuperar lo que estaba en el disco duro.
Dicho y hecho, luego de comprobar que lo único malo que tenía era en efecto el disco duro, y de pasarles un respaldo de todo el contenido del disco malo (gracias LiveCD por favor concedido), Lupe renació de las tinieblas y, gracias a un transplante de disco duro cortesía de Yahoo! Auctions, ahora vive3.
No sé muy bien qué es lo que voy a hacer con ella. Por el momento, me he dedicado a instalarle Xubuntu (que la verdad es que me gusta… harto) y ponerla al día con los esenciales4. No lo tengo muy claro todavía, pero me gustaría que, tras seguir una serie de pasos misteriosos, termine como algo parecido a esto, aunque la verdad es que no sé ni por dónde empezar.
¡Miento!
Claro, es muy posible que termine más como esto que como cualquier otra cosa. Pero por lo menos en el proceso aprenderé. Es de esperar eso por lo menos, ¿no?
Sin embargo, es posible que todo esto tenga que esperar más de lo esperado, porque Gladys, que había andado medio regluda hasta hace poco, finalmente tiró la esponja. Todo parece indicar que el disco duro de Gladys siguió al de Lupe: cuando la prendí al llegar a mi casa hoy, no partía, y la herramienta de diagnostico de Dell reportaba … que no habia disco duro. Plop. En este mismo momento Gladys, gracias a un Live-CD, trabaja afanosamente en reproducir sus contenidos en un disco externo, para que en el peor de los casos no se pierda nada. Más noticias de esto cuando las haya.
A todo esto, vengo llegando de mi primera salida a hacer snowboard. Y déjenme decirles, desde mi humirde humirdad, que es ridículo lo divertido y fácil que es. ¡Ahora hay que puro ir de nuevo! Igual voy a necesitar algo de tiempo para que mi adolorido cuerpo se recupere, pero fuera de eso, estoy más que dispuesto.
sudo apt-get update
sudo apt-get dist-upgrade
sudo apt-get install joe inkscape vlc mplayer xubuntu-restricted-extras abcde audacity praat sgt-puzzles libdvdnav4 libdvdread4 regionset
sudo /usr/share/doc/libdvdread4/install-css.sh
sudo apt-get autoremove
sudo reboot [volver]![]()
Sé que no es domingo, pero he tenido una navidad particularmente extensa y ajetreada, lo que me impidió tener esto arriba en su momento, a pesar de tenerlo listo desde hace tiempo.
Los más entendidos de ustedes podrían decirme “pero Wordpress te da la opción de dejar un posteo listo y especifica a qué hora y en qué fecha quieres que se publique y lo hace solo”, y tendrían razón… pero no lo hice, OK?
A todo esto, hace un par de días fui a ver UP, de Pixar, y existe una muy buena posibilidad de que en el futuro decida que es la película de Pixar que más me gusta. Por el momento, está ahí en la parte de más arriba de mi ranking, junto con Wall-e y Finding Nemo.

No sé ustedes, pero lo que más me gusta de los niños es que a) son irremediablemente pésimos en todo lo que hacen (y no les podría importar menos) y b) sólo tienen emociones en absolutos (lo que causa unos cambios de ánimo que son sencillamente deliciosos).
Dudo que lo hayan notado, pero el Pingüino ha estado abajo por un buen tiempo. La razón de esto no es de exclusiva responsabilidad de mi bienamado webmaster, pero él no esta exento de culpa. Sin embargo, ya que yo estoy lejos de estar libre de pecado, me rehúso a lanzar piedras en ninguna dirección, y me limito a decir que el Pingüino está de vuelta, finalmente, y qué mejor manera de hacerlo que con un nunca bien ponderado dibujo dominguero (y a la hora y todo!).
En otras noticias, algunos de ustedes puede que hayan logrado ver un posteo que claramente era una prueba. Tienen mi permiso para ignorarlo.
No me detendré en explicaciones de por qué el Pinguino ha estado tan silencioso recientemente. La verdad es que la única razón por la que no he escrito nada aquí (ni dibujado, lo sé, so much for la tanda) es porque durante mis vacaciones las cosas se volvieron un poco locas. Entre demasiado tiempo libre y demasiadas cosas que hacer, no hubo quien lograra mantenerme con el tiempo organizado, y aquí me tienen.
Sin embargo, eso no significa que no les tenga noticias. Espero en el futuro no muy lejano contarles más detalles de todo (aunque considerando que todavía me quedan un par de semanas de vacaciones de verano, quién sabe), pero por el momento les cuento lo siguiente: los resultados de la Gran Carrera Postal han llegado! Tenemos un (dos) ganador (es)!
Me explico.
En un arranque de nostalgia y soledad, una fatídica tarde de agosto me senté y escribí tres postales. Una dedicada a un par de amigos (llamémoslos “los franchutes”), otra a otro par de amigos (llamémoslos “los ricachones”) y otra a una amiga (llamémosla “cono”). Abajo, la reproducción de esas tres históricas postales, para que se hagan una idea.
Como me imagino que pueden haber leído (porque las postales se pueden leer), la idea era que las postales dieran el inicio a la Ia Gran Carrera Postal (Gran), que terminaría cuando los recipientes de las postales, tan amantemente escogidas y mandadas escribieran una postal en respuesta que me llegara a mí. Aquellos que fueran los responsables de haber escrito la postal que me llegara primero serían los ganadores indiscutidos.
Pues bien, tenemos ganadores.
A principios de septiembre (antes del 5, pero la fecha exacta, desafortunadamente, pasó a la historia) recibí la postal ganadora, reproducida abajo para la posteridad:
¿Los responsables? Los ricachones, por supuesto. Ya en conversaciones anteriores, los ricachones habían anunciado la confianza que tenían en su futura victoria. Y a pesar de que las razones por las que estaban tan seguros de ello quizás no fuera las más elegantes, políticamente correctas, o incluso correctas a secas, la verdad de las cosas es que ganaron y se merecen toda la e-fama que este humirde blog les puede otorgar. Disfrútenla. Se la merecen. Más adelante podemos hablar de recompensas más materiales.
Sin embargo, ¡no fueron los únicos en mandar una respuesta! ¡Oh no! En estrecha competencia, los franchutes se coronaron como segundo lugar y obtuvierno la mención honrosa por haber sido capaces de mandar una postal a pesar de haberse recientemente mudado a la France. Mención más que honrosa por haberme conmovido con lo que la postal decía (cosa que no se puede decir de la postal ganadora, que venía con el brevísimo pero suficiente mensaje “UNDOSTRESXMI”, en dos líneas cuidadosamente diseñadas).
Los franchutes escribieron diciendo que les habría gustado encontrar una postal que evocara Japón al tiempo que hiciera referencia a Francia, como yo había hecho al elegir la postal que les mandé a ellos (la de la película de Goddard). Sin embargo, no podían saber que, al ver la postal, lo primero que pensé fue que habían logrado encontrar una postal con el metro de Tokyo, y sólo una segunda y más cuidadosa mirada me reveló que lo que veía era el metro de Paris. ¡Para que vean!
Pero suficientes mensajes privados en posteos públicos. Lo único que falta es ahora aprovechar de poner aquí un repudio público al tercer y último competidor, que perdió la carrera por vocover. Tendrá sus razones, pero al redacción se reserva el derecho de mantener en alto este repudio hasta que el susodicho se pronuncie (o me mande una postal, que es también pronunciarse).
Ahora me largo. Mañana me toca dieciocho chico, y tengo que estar mínimamente presentable. Nos vemos!
PD: Como digo varias veces en las postales mismas, las postales son el más público de los correos privados. Por eso, me pareció medio mongólico preservar la privacidad de las personas mencionadas, sobre todo porque esa es información que normalmente está libremente disponible (a través de la guía y qué sé yo). Si por cualquier razón cualquiera de los mencionados se sintiera incómodo, hacédmelo saber, y me encargaré de que se haga lo necesario.
No será necesario. La verdad es que yo mismo me sentí eventualmente incómodo.
A juzgar por los acontecimientos más recientes en Japón, el fin del mundo se nos viene encima.
Pero no nos adelantemos.
Ayer en la noche me tocó el primer temblor japonés. Se supone que los temblores en Japón son hacia los lados, pero no sé en verdad cómo se supone que son los terremotos en Chile. No sé si son iguales o diferentes, pero el de ayer fue lejos, el más largo que me ha tocado, aquí o allá. No fue demasiado fuerte (entre 3 y 4 según la escala japonesa), pero fue LARGO.
La foto está sacada de la página de la Agencia Climatológica de Japón (気象庁). El link que está ahí les muestra información actualizada de los terremotos en Japón, y me imagino que, si las cosas están como ahora, no va a ser muy interesante. Sin embargo, como pueden ver en la foto, al temblor lo sintió todo el mundo y su tía.
Pero como por si eso fuera poco, le toca el turno al tifón que les dije que se avecinaba (y que se dejó sentir hace un par de días en Kichijoji). Se espera que el tifón pase justo al sur de Tokyo en el peor de los casos, pero igual mañana nos toca lluvia. Y harta, si es que se puede confiar en esta gente. De cualquier modo, no va a ser tan terrible como en el sur de Japón, en donde ya se han muerto 11 personas por diversas razones relacionadas con la lluvia. En verdad es bien terrible.
Es una lástima no haber mantenido la racha con los dibujos domingueros, pero ante el fin del mundo, las alternativas son claras.
Nos vemos.
EDIT: Me acaba de despertar el SEGUNDO temblor más largo que me ha tocado. Esta vez bastante más fuerte: hasta hay alerta de tsunami en la zona de Shizuoka, etc. Nada ultra-terrible, pero igual: 50 centímetros de hola, más tifón, más temblores… es como para fin del mundo, no?