tu#13 – yo++ (esta vez sin tacos)

Como el pinguino no ha alcanzado todavía la fama mundial que le espera, creo que es seguro suponer que la gente que lee esto ya sabe que estuve de cumpleaños hace poco. Siendo este mi primer cumpleaños en el exilio, y ya que parte de la idea de este blog es mantener a la gente que dejé en Chile informada de mí y lo que me pasa, aquí les va una reseña de mi cumpleaños. Que, vale la pena decir, por esas casualidades de la vida es la primera vez que me toca en otoño bien avanzado. Vean por favor cómo se ve mi campus… en verdad no es difícil entender por qué a los japoneses les gustan tanto sus estaciones1)

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Primero lo primero. Resulta que del AIKOM hay varios que estamos de cumpleaños en diciembre, y de mi grupo de amigos más inmediato, dos: yo y Mike, que estuvo de cumpleaños el 12. Para celebrarnos a los dos el resto de nuestros amigos decidieron organizar una comida cumpleañera (habíamos hecho algo parecido para el cumpleaños de otra amiga unas semanas antes) en un restaurant en Shibuya. El restaurant nos daba tabehodai (todo lo que puedas comer) y nomihodai (todo lo que puedas tomar) no alcohólico por ¥2100, lo que dentro de todo es bastante barato. Sin embargo, y a pesar de que el restaurante tenía una variedad razonable de cosas que comer y era rico, era al mismo tiempo bastante asqueroso y medio monótono. Procedo a explicar esta aparente contradicción.

El restaurante vendía unas especies de anticuchos que uno metía en una como olla de aceite hirviendo y los freía. En Japón, por lo que he visto, es bastante común encontrar platos de comida que requieren que uno mismo los prepare (el shabu-shabu y el sukiyaki son sólo un par de ejemplos), pero nunca me había tocado algo como esto. Uno pasaba por una gran barra con unos anticuchitos en los que venía una pura presa de lo que fuera (un trozo de carne, un pedazo de pollo, un camarón grande, un takoyaki…), todo crudo o frío (en el caso de los takoyaki, por ejemplo). Ahí también uno podía sacar arroz, tallarines, dumplings, nikuman, y un largo etc de otras cosas, en general todas ricas. De ahí pasaba a servirse un vaso de algo y llegaba a la mesa que tenía esta coas para freír al medio y untaba sus anticuchos en una salsa y de ahí en pan, y a la olla. Al principio todo muy bien, pero digamos que después de notar que todo frito sabe más o menos igual, y de sentirse lleno de aceite hasta detrás de los ojos, y después de treinta minutos de no oler nada más que fritanga ahí mismo en frente de uno, digamos que se le empieza a olvidar a uno lo rico que puedan ser sus anticuchitos fritos y empieza derechamente el asco. Supongo que de ahí les viene el negocio.

Afortunadamente, cuando ya llegaste al asco falta poco para que todos los demás lleguen y empiecen con los postres, y ahí el olor a fritanga o se acaba o se neutraliza. La cosa es que todo vuelve a ser agradable. En general, diría que el restaurant era rico, pero era bastante asquerosillo. Era como una chanchada en exceso. Musho, si me preguntan a mí.

Regalos:

  • un aro de esos como studs, con un cristalcito verde. (versión grande)
  • una banda presidencial que dice 「スケベ代表」 o algo así como “modelo de pervertido”2 Digamos que es una talla interna y nada por lo que sentirse ofendido. スケベプライド! (versión grande)

  1. Tanto incluso que hace poco, en lo que probablemente fue la charla más jugosa que he oído en mi vida, se nos dijo que uno de los principales, si no el principal, de los problemas de Japón era el calentamiento global, porque una vez que la tierra terminara de calentarse, Japón no iba a tener más estaciones, y las estaciones eran una parte esencial de la cultura japonesa. Eso explica el protocolo de kyoto… ¡¡cómo no lo había pensado antes! (La charla, eso sí, corrió por cuenta de profesor invitado. Ese curso en general es bastante bueno y entretenido [volver]
  2. Una de las cosas que más rápido aprendimos al llegar aquí es la escala de perversión sexual, aunque no sea tan así. Digamos que en la cima de todo está el “hentai” (変態), que puede funcionar como un adjetivo. Ese es el más parecido al pervertido que todos conocemos. Debajito de ese vendría el “s(u)kebe” (スケベ), que es más parecido a un viejo verde, o a el personaje ese de Ranma 1/2 que se dedicaba a robar calzones. Lo comúnmente aceptado es que todos (los hombres) tenemos algo de skebe. En tercer lugar, y en mi opinión mucho peor que el skebe promedio que se sabe interesado en el sexo opuesto y lo acepta, esta el “muttsuris(u)kebe”, o elviejo verde reprimido. En la opinión de los japoneses que me enseñaron todo esto, todo hombre que no se reconozca como skebe, es una de las otras dos opciones. [volver]

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2 Responses to “tu#13 – yo++ (esta vez sin tacos)”

  1. Francisco "Fatto" Garay says:

    Estimado amigo! no creas que lo olvide, solo que el tiempo en estos dias corre mas rapido que lo que quisieramos, se acaba todo por aca, pero se prepara el 2007, que para mi comenzara con la practica de l u el glorioso 2 de enero, espero que me pueda levantar ese dia!

    Saludos y aunque este de mas… Mucho Exito!!!

  2. Cotecita says:

    Cariño:

    ¡¡Feliz navidaaad!! encuentro loquísimo que estés tan re lejos pasando una fecha tan familiar… espero que hayas visto y olido miles de cosas distintas y especiales, con gente querida (se fueron a Shangai finalmente?)

    Muchos besos a la distancia, se te extraña un montón.

    Coté

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