Ya muchachos. Se armó.
No he posteado aquí en una buena punta de meses (meses ya!? qué espanto…) y ahora tengo noticias de sobra, así que aquí va, como un parche curita: el viaje a Japón no sólo marcha sobre ruedas, sino que ahora ya es mucho más que un plan. Es una realidad: me voy de Chile el miércoles (SHOCK!).
Así es! Aunque parezca mentira, dos años y ocho meses después de partir por primera vez a Japón me las arreglo para volver a encontrarme en el mismo lugar (proverbialmente hablando) y con las maletas hechas (idem) para partir en una nueva aventura, esta vez por el doble de tiempo, y con objetivos muy diferentes.
Pero vamos por partes. No todos se han enterado de los pormenores del asunto, y es mejor que quede un registro para que todo ande más fácil.
Lo último que posteé al respecto de mi postulación a Japón fue en julio del año pasado, cuando me contactaron para decirme que había pasado la prueba de idiomas y me citaban para una entrevista1. La entrevista resultó ser una situación bastante intimidante. Era en la embajada misma, con dos representantes de la embajada, dos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile y dos de la asociación de ex-becarios del MEXT, Monbu-Chile. Y por supuesto, era trilingüe. Doble glup.
Afortunadamente, con todo lo que se habían demorado entre mi postulación en la AGCI y la llamada de la embajada, los resultados de esta etapa estuvieron casi de inmediato y pude empezar a ponerme en contacto con las universidades que me interesaban en Japón.
Sin embargo, la postulación con las universidades no resultó ser miel sobre hojuelas, como durante un minuto esperé. La mayoría de los profesores que me interesaban estaban en otra, algunos se estaban cambiando de institución, otros no respondían… Así pasó la mayor parte del tiempo del que contaba (que, a todo esto, la embajada nunca me dijo exactamente cuánto era… de vez en cuando se contactaban conmigo para decirme que me apurara, pero no me decían cuánto tiempo tenía ni cuánto faltaba exactamente para la fecha tope, lo que no reducía precisamente el estrés). Finalmente, cuando casi tiraba la esponja, me contacté con un profesor de la Universidad de Tokyo de Lenguas Extranjeras, KAWAKAMI Shigenobu, que si bien no se dedicaba precisamente al área de mi interés, sí me dijo que estaba dispuesto a firmar lo que fuera necesario para que pudiera irme a Japón. En cierto modo, fue una manera medio inesperada de recibir un “de ahí vimo’ cómo li’acimo” sobre la investigación con la que postulé. Yo acepté feliz.
Dicho y hecho, recibida la carta de aceptación y gastada ya la plata de incontables envíos por correo de papeles por errores tanto de parte de la embajada como míos (no quiero ni pensar en ello), todo estuvo listo y volví a un enormemente largo período de inactividad e incertidumbre. Corría agosto de 2008. La única vez que logré cambiar esa situación fue una vez que llamé a mediados de enero para preguntar en qué iba la postulación y me dijeron que estaba en el momento en el que tenía que ser muy paciente. La raja.
En fin. Finalmente, a principios de marzo (yo sabía que teníá que estar allá en abril) recibí un mail que decía que todo estaba bien, que partía en un mes y que tenía reunión de orientación el 27 de marzo. El día del concierto de Radiohead!! Eventualmente la fecha de la reunión se cambió (ya fue, más de eso más abajo), pero igual me asusté al principio.
Y así la vida. Empezó nuevo período de actividad y en un par de días ya tenía itinerario de avión (me voy por Los Angeles), pasaje, visa japonesa, pasaporte nuevo (el mío vencía mientras yo estaba allá, así que más vale prevenir que curar), licencia de conductor internacional por si las moscas (en verdad esa no la saco todavía, pero tengo todo listo para hacerlo), dirección y todo un set de nuevas aprensiones, con cantidades de amigos de los que despedirse incluidas.
La reunión estuvo buena, pero la verdad es que más que para conocer de vista a los demás postulantes (que para ser sinceros no espero ver durante mi estadía en Japón) y sacarle un patache nipónico a la embajada, no sirvió para mucho más. Los consejos que dieron y las pistas y demases no me eran novedad, y la verdad es que a veces no tenían mucho que ver con mi experiencia ni con el tipo de cosas en que yo me fijaba en Japón2. Y ahora, finalmente, el vuelo es inminente.
Ya casi no falta nada!
- Quizás no debería haberme enterado, pero en algún momento me encontré en la embajada mientras uno de los postulantes que no había quedado se quejaba de su situación. En respuesta a sus alegatos, los de la embajada le dijeron que este año había habido postulaciones muy buenas, muy por sobre lo normal de años comunes y corrientes. Que en un año normal, es muy probable que con una postulación como la de él, él habría quedado. “Pero este año”, continuó diciendo la fuente cuya identidad permanecerá reservada, “este año hubo resultados muy buenos, sobre todo en la prueba de idioma. Como el de este joven de aquí”, dijo apuntándome. Silencio incómodo, mientras yo, que no estaba realmente escuchando la conversación, me vi convertido en el centro de atención del par de postulantes que se encontraban en la pieza. Presionado por la situación, no se me ocurrió nada mejor que agradecer el cumplido y seguir en lo mío. Incómodo! [volver]
- Memorable fue alguien que dijo que “[uno] no [va] a Japón a leer de ciencia, eso lo puede uno hacer por internet o en una biblioteca. Ustedes van a Japón a abrir sus corazones, a agrandar sus almas y dejar que sus espíritus vuelen por el aire” o algo por el estilo (pueden imaginar que dejé de escuchar en “corazones”). Yo, personalmente, no sé qué se fumó él, pero entre tanta cultura milenaria yo creo que voy a mantener mi alma con toque de queda. Si no, quién sabe para dónde me parte volando y me deja como un desalmado, de esos que aparecen en las noticias comiéndose a sus familias. Puaj. [volver]
Bueno, supongo que lo actualizarás más ahora que vas a tener que contar tu vida por blog…
¿Se viene Tu1.764.786?
Y quedan tan poquitas horas.Espero que en 2 años, tu alma no se aburra de estar en toque de queda y se vaya de paseo por ahi y cuando la necesites no este..seria bien tragico, de vez en cuando hablale.para que sepa que la quieres.
Nanaaaaaai!! Te extrañaaaaaamos!