hitchcock en la vida real

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Foto cortesía de heavylift, via flickr

Tokyo está bajo sitio. Puede ser que aquí no haya palomas, lo que de seguro que le brindará satisfacción a más de una de las personas que tarde mal y nunca revisan este blog (lo hacen más o menos con la misma regularidad con la que yo lo actualizo), pero eso no significa que estemos libre de este tipo de pestes.

De hecho, se podría decir que los pájaros de Tokyo son peores. No tenemos palomas, pero tenemos cuervos.

Como pueden ver, los cuervos en Tokyo son infinitamente más abacanados que las palomas. Para eso no hace falta más que ver uno. Y la verdad es que son bastante intimidantes: no hay nada tan aterrador como ver a uno de esos energúmenos volando hacia ti con serias intenciones de sacarte un ojo. Como si fueras su padre.

Bueno, quizás sí haya algo: ver a dos.

Y yo lo sé porque me tocó.

Verán, esta es la época de reproducción de los cuervos, por lo que estas criaturitas de Dios, que de entrada son bastante territoriales, se ponen más territoriales. Y como la población de cuervos en Tokyo está en explosión desde hace algunos años (se estima que ahora debe de andar por ahí por 30.000 hijos sacaojos), las probabilidades de que te toque un nido de cuervos sobre el estacionamiento de la bicicleta son bastante altas. Y créanme que gente pasando todo el día por debajo del nido de una pareja de cuervos es razón suficiente para declararle la guerra a la humanidad.

De todas maneras, la guerra no es una sin reglas: no te atacan si los miras. Eso, mis queridos lectores, significa que en efecto, lo de arriba es mentira: la verdad es que nunca vas a ver al cuervo volando hacia ti. Pero aquí entre nos, preferiría verlo, porque que te llegue un cuervazo en la nuca no es algo agradable1.

Con eso, bastaría, me imagino que se imaginan, con mirarlos constantemente. Y en efecto esto es así: mientras los miras, sólo vas a tener que enfrentarte con un cuervo muy enojado, frente a ti, gritándote insultos en cuervo y quebrando ramas y picando la corteza de los árboles con su pico como diciendo “ESTE ES TU DEDO, MALDITO!! Y ESTE… ESTE ES.. ESTE ES TU CUELLO!!! MIRA COMO SE QUIEBRA!!!!. Miel sobre hojuelas.

El problema empieza cuando uno se acuerda de que, como en la mayoría de las cosas que involucran apareamiento, se necesita un par. Y eso se traduce en otro maldito cuervo sacaojos que te ataca por la nuca mientras tratas de mantener contacto visual con el otro. Puro carrete.

Ahora, como esperarán, esto significa que la cantidad de ataques a la gente aumenta, y de vez en cuando esos han terminado en sangre (humana). Y como la sangre llama a la sangre, las municipalidades de Tokyo tienen equipos de exterminadores que salen al campo de batalla cuando los ataques de los cuervos a las personas se convierten en una amenaza. Y eso fue lo que pasó con mis amabilísimos vecinos: les pasaron máquina.

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Esos son los exterminadores, luego de una jornada más de trabajo, listos para ir a poner sus cabezas sobre sus almohadas y dormir sueños placenteros, a pesar de ser sólo un engranaje más en esta guerra que recién comienza.

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¿Por qué lo sé? Porque esa manga de cuervos se junta desde ese día sobre ese edificio, justo al lado del mío, planeando el fin de la raza humana. Quizás lo único que hace falta es que un millón de cuervos sueñen al mismo tiempo el mismo sueño. Con 30.000, sólo les faltan 970.000. Quizás por eso se aparean con tanto ahínco.

¡Hasta la próxima!

Update: ¿vieron esto? ¡Pavor! Hay que admitirlo: pueden ser unos pajarracos aterradores, pero son definitivamente dignos adversarios. ¡Me quito el sombrero!


  1. No, a mí no me llegó ninguno; pero no fue porque los cuervos no trataran. Además, conozco a varias personas a las que sí les llegaron varios. [volver]

6 Responses to “hitchcock en la vida real”

  1. Cotecita says:

    Acabo de descubrir que eres TANTO más gracioso y mejor orador por escrito que en persona. ¡Me reí tantoooooo! Muchísimo más que cuando nos conaste por teléfono. De echo, creo que no me reí cuando nos hablamos.

    Me llegarás a caer mejor desde allá que desde acá?

    Mmmmmmmmm…
    Vente y lo discutimos.

  2. Maxatl says:

    Cómo? O sea son como los perros, de quienes la leyenda dice que así sea un rottweiler no te atacan si los enfrentas (es decir, te paras de frente a ellos)? Bueno, tanto así como con un rottweiler no sé, y no me gustaría poner a prueba la leyenda, pero sí me ha funcionado con decenas de otros perros mas chicos/inocentones/mansos.

    Son bacanes los cuervos, a simple vista mucho mejores que las ratas con plumas que pululan por Santiago (y por el 99,9% de las ciudades del mundo).

    Un abrazo

  3. Alberto says:

    ¿Por qué ni este ni el siguiente post salieron en la feed de reader? Los acabo de cachar viendo las noticias del fútbol.

  4. baboso says:

    >cote: verdad?? yo también recuerdo esa conversación, y la verdad es que parece que fue fome para los dos lados. eso _no_ significa que no la haya disfrutado por otras razones, ok? pero me imagino que eso explica la baja en la frecuencia de llamadas por teléfono. :P

    >maxi: no sé qué tan efectiva sea la técnica. lo que sí sé es que son aterradores cuando no te desean más que la más cruel y dolorosa de las muertes, y no me dieron ganas de hacer demasiados experimentos cuando me tocó a mí. hay animales que cuando se enojan son divertidos (los gatos), o que derechamente no se enojan (las palomas). los cuervos no son ninguno.

    >alberto:no sé. me pillaste! pero en el feed que me llega al reader de google salen todos los posteos…
    freak igual.

  5. Cami says:

    Nooo! todas mis ilusiones de alguna vez visitar Tokio acaban de morir. No quiero cuervos! en Sailor Moon nunca me hablaron de cuervos… estoy sumamente desepcionada de la informacion nipona que entrega Sailor Moon.

  6. Cotecita says:

    diosmío!! últimamente no sé escribir…

    y no, la falta de llamados es en repudio a tu falta de mails… :P

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