catching up

Pinguino leyendo

Marzo…

No he escrito aquí desde marzo.

Qué horror.

Pues bien, sin caer en la tentación de prometer (una vez más) que esta vez sí que sí que voy a escribir algo periódicamente, que esta vez sí que sí que será una cosa en serio (y de paso ahorrándome la vergüenza de romper esa promesa otra vez), este posteo es para ponerme al día con la gente que sólo sabe de mí a través de este espacio, o que sigue teniendo en mí una fe inexplicable y lo sigue revisando de vez en cuando.

Vamos allá.

Lo último que escribí fue acerca de mis intentos de meterme relativamente en serio en programación y en physical computing. Pues bien, ese fue proyecto de vacaciones de invierno, y me mantuvo ocupadísimo y entretenidísimo durante ese tiempo, pero con el regreso a clases tuve que destinarle recursos a otras cosas (entre ellas clases de francés) y quedó más o menos ahí. Sobre los proyectos que mencioné en el post pasado, enrollo sigue en un estado similar, mailrollo ha sido severamente modificado (y me da gusto decir que ahora no sólo es usable sino que está siendo activamente usado) y botrollo… pues ese sigue en el limbo pendiente una mejor comprensión de mi parte sobre como convertirlo en algo útil, o una mayor apertura de Google a estándares de Jabber. Una de dos.

Desde entonces, eso sí, muchas cosas han pasado. Lo que sigue es mi intento (sin un órden en particular) de dar cuenta de lo que ha pasado desde entonces hasta ahora.

  • Durante julio fui a Francia (y por lo mismo a Europa propiamente tal) por primera vez por un par de semanas. Visité desde Normandía en el norte hasta Niza en el sur, manejé desde Niza a Lyon, me comí un balde de choritos con una salsa deliciosa, fui a un concierto de música gitana en Lyon, recorrí París en compañía de amigos a los que no veía hace mucho (y vi más obras de arte que las que puedo recordar), recorrí Lyon y tuve la oportunidad de hablarle en japonés a unos turistas sorprendidos, conocí gente nueva en lugares interesantes y comí excelentemente y como un cerdo. A la vuelta a Japón pasamos también por Copenhaguen, para hacer de un viaje excelente una experiencia inolvidable.
  • De viaje por Japón, visité Oshima (lugar de nacimiento del mismísimo Godzilla y capital del suicidio volcánico durante la década de los 60s en Japón) en donde me convencí una vez más de lo agradable que son las islas, mientras más chicas mejor. Además (y en menor medida) he visitado Kusatsu, un lugar muy tradicional de baños termales en donde estreché manos en completa desnudez con un enorme japonés tatuado de pies a cabeza mientras me explicaba que sus tatuajes eran “japanese art”, Chiba, y un río cuyo nombre se me escapa pero que prometo poner aquí cuando lo recuerde.
  • Siguiendo con los viajes, visité Corea por 5 días, aunque sólo tuve la oportunidad de visitar Seúl y recorrer un poco los alrededores. La comida fue excelente (a pesar de las malas experiencias que otra gente que conozco ha tenido) y volví tremendamente interesado en Corea y su idioma (el Hangul es maravilloso) y cargado de cosas. Cualquiera diría que fui a Corea a intercambiar oro por baratijas (sobre todo ahora que el yen está tan alto y Corea se siente tan barato), pero las cosas que traje no tienen nada de baratijas. Créanme.
  • Sucumbí a las costumbres de mi generación y subí un video a Youtube editado por mí. La cámara se mueve mucho, lo sé. No necesitan decírmelo. Pero pueden verlo y compartir dos cosas conmigo: el camino de vuelta a mi casa desde la estación de tren, y parte de la música que estoy escuchando.
  • Motivado por un amigo cercano, retomé la lectura, lo que me ha mantenido tremendamente ocupado y activo. No voy a decir que eso me mantuvo alejado de otras distracciones computacionales, pero la verdad es que tiene que haber tenido algo que ver. Desde marzo hasta ahora, he leído Disgrace, Age of Iron, Diary of a Bad Year, The Road, El principito (en francés), Musicophilia, Generation Kill, House of God, Afterdark (en japonés), The Rules of Attraction, I Am Legend, The Sirens of Titan, A Man Without a Country, The Unbearable Lightness of Being y Politics (es posible que se me escape alguno). Además, he hecho lo posible por acarrear conmigo un pequeño cuadernito en donde he ido anotando pasajes de los libros que me gustan, u opiniones acerca de ellos. Ha sido una experiencia interesante. Quizás comparta algo de eso aquí. Quién sabe.1

Creo que eso cubre todo lo esencial. Ahora sí puedo seguir con mi vida, y si algo nuevo pasa les informaré.


  1. Libros que he dejado a medio camino por una u otra razón, sin decir nada acerca de si los retomaré o no: La casa verde, On the Road.
    Libro que leo en este momento: The Girls of Slender Means. [volver]

4 Responses to “catching up”

  1. Gracias a que le tengo fe a Google Reader pude leer este post y saber qué es de ti. Definitivamente ha estado interesante y movida tu vida :)

    Sigue leyendo On the Road… ;)

  2. pedro says:

    está bueno saber de ti de vez en cuando. ahora que estoy en facebook espero prescindir de tus post para seguirte la pista.
    un abrazo

  3. Maximiano says:

    Oye, no sabía que en Tokyo no tienen soleras entre la vereda y la calle… es asi siempre? Lo vi en tu video de Youtube. No es mala idea que subas más cosas, y diversifiques tu transmisión de información acerca de tí, sobre todo si el blog está (o estaba, bueno) bien dejado de lado.

    Besos

  4. baboso says:

    maxi, el blog, como bien dices, está (y probablemente seguirá estando) bien dejado de lado. por eso ,o mejor me imagino que sería usar el feed de rss para enterarse de cuándo hay algún update, en vez de desvivirse esperando (que es algo que estoy seguro que todo el mundo hace, sobre todo por este blog).

    sobre las solereas, sí. las veredas en tokyo generalmente están marcadas sólo por una línea en la calle. las calles más grandes las tienen como en el resto del mundo, pero las calles de barrio son muy estrechas para eso, y a veces ni siquiera dejan un espacio propiamente de vereda: muchas calles son poco más anchas que lo necesario para que pase un auto.

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