Archive for the 'lenguaje' Category

un juego de palabras

Tuesday, September 23rd, 2008

Hace un tiempo, camino a un camping para celebrar el dieciocho, me puse a pensar en un texto que me mostraron algo antes y que contaba con una particularidad especial: estaba escrito exclusivamente con palabras cuyas vocales eran a.

Esto no es ninguna novedad. Textos de este tipo se han escrito desde hace una buena punta de años y en varios idiomas diferentes. Leon Gieco tiene una cosa parecida (mencionada en el link de arriba) que hace precisamente eso (aunque usando la o) y ese mismo texto del que les hablaba en un comienzo es de los ’60s.

Y aunque no es lo mismo, este tipo de restricciones no son tampoco el colmo de la originalidad. La novela La Disparition de Georges Perec data de 1969 y es precisamente toda una novela escrita sin usar la que en ese idioma es la vocal que prima: la e. El libro ha sido de hecho traducido a varios idiomas, en cada uno de ellos dejando de lado la vocal que correspondientemente aparezca con mayor frecuencia (en castellano se llama “El secuestro”, y la que no se usa es la a).

Pues bien. Aunque no sean terriblemente originales, las restricciones son tremendamente entretenidas1.

Pensando en ese texto tuve la idea de escribir un texto cuyas vocales estuvieran en orden: a e i o u. El de mayor longitud hasta el momento es:

“Artemio Urra Levi oculta escritos”, su madre dijo ruda e impoluta.

Pero tal vez es posible hacer con esto algo mejor que simplemente un texto fijo. Les propongo el siguiente juego:

Reglas fundamentales

  • El juego es un juego de palabras, literalmente. Cada participante participa con una palabra a la que se le asigna un cierto puntaje. Una vez jugado su turno, este pasa al siguiente participante que a su vez participa con una palabra y el juego se sigue de esa forma hasta que uno de los dos gane o ambos se aburran.
  • Las palabras que valen son exclusivamente aquellas cuyas vocales no-mudas2 sigan el orden tradicional mencionado arriba. Alternativamente, y esto tiene que ser considerado como una variante, valen todas las palabras, punto, pero a la hora de contar el puntaje cuentan exclusivamente aquellas vocales que sigan el orden mencionado. Con esta regla opcional, anticonstitucional vale, pero en lo que respecta al puntaje no cuenta con 8 vocales sino con 2: i y o.
  • Los puntos de cada palabra dependen de la cantidad de vocales que tenga. Las palabras pueden ser tan largas o cortas como se desee. Sin embargo, la dificultad de encontrar palabras largas que se atengan a esa regla es significativamente mayor que hacerlo con palabras cortas, por lo que el puntaje debe calcularse de un modo tal que premie encontrar palabras largas.

    Lo que propongo como idea inicial es que el puntaje se calcule del siguiente modo:

    [puntaje de la palabra] = 2 ^ [cantidad de vocales en orden]

Con eso tenemos el esqueleto del juego. Ahora con las reglas avanzadas.

Modificadores de puntaje

  • En principio, cada jugador debe decir una palabra en cada turno. Sin embargo, existen dos maneras en las que un jugador puede decir una cantidad mayor de palabras: los modificadores. Para tener acceso a estos modificadores deben ser anunciados por el jugador al comienzo de su turno (como en el Whist) antes de decir la palabra (o palabras) que ha elegido:

    • Modificador de gramaticalidad: si la palabra es gramatical con respecto a la palabra que la antecede, entonces su puntaje se duplica (o triplica, esto hay que afinarlo). Este multiplicador puede, alternativamente, aplicarse sobre todo el set de palabras que cumplan con las reglas de gramaticalidad, y no ya exclusivamente sobre aquellas elegidas por el jugador en su turno. Esto con el objetivo de fomentar el que se mantengan cadenas gramaticalmente correctas.
    • Modificador de sentido: si la palabra no es exclusivamente gramatical, sino que cuenta adicionalmente con sentido al combinarse con la anterior, entonces su puntaje se duplica otra vez (o triplica, de nuevo, esto necesita revisarse), encima del puntaje obtenido con el modificador de gramaticalidad.

    La regla especial gracias a la cual los jugadores pueden decir una cantidad mayor de palabras si van a usar los modificadores busca fomentar su uso y premiar el esfuerzo extra de esos jugadores.

Penalizaciones

  • Si un jugador anuncia un modificador y no lo cumple, debe ser penalizado. Probablemente con la una cantidad de puntos en contra igual a la cantidad de puntos resultantes del aplicar ese mismo modificador a la palabra anterior (esto porque existe la posibilidad de que el jugador al que le toca no diga nada). Nuevamente, esto necesita ser afinado.
  • Si un jugador no dice una palabra en su turno, el turno pasa al siguiente y el jugador que no dijo nada obtiene cero puntos por esa vuelta.

Falta por hacer

Ahora voy a necesitar de su ayuda. Necesito probar el juego. Lo que necesita ser revisado con mayor urgencia es el sistema de puntaje. La cantidad de puntos que se obtienen por vocal, la cantidad de puntos que deben traer las bonificaciones, todo eso debe ser balanceado. Creo, sin embargo, que ya contamos con lo fundamental del juego. Sigue faltando un nombre, pero podemos esperar a que las reglas esten completas para dedicarnos a eso.

En caso de ser necesarios, se pueden subir unas partidas de ejemplo para dejarlo todo claro.

Espero sus comentarios.


  1. Premio especial para el que descubra la que fue seguida al escribir este posteo. ;) [volver]
  2. Esto es, las que no sean como la u de guerra. [volver]

tu#14 - aqui vamos de nuevo

Saturday, February 3rd, 2007

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Lo sé, lo sé, hace mil años que no actualizo. El último posteo fue hace más de un mes y desde entonces han pasado hartas cosas, tantas, de hecho, que me ponen en una situación complicada. Por un lado es tanto lo que puedo contar que no se ni por donde empezar, y sé que si lo dijera todo tendría un psoteo igual de largo que el de mi cumpleaños, o más, lo que me da un poco de pavor. Por otro lado, sin embargo, siento que como no puedo decirlo todo en una de esas es mejor no decir nada, y entre esa sensación rara (supongo que en cierto sentido la misma que hace que mientras más tiempo pase entre que hablas con un amigo y lo vuelvas a hacer más te cuesta empezar a hacerlo otra vez) y la cantidad de cosas uno empieza a jugar con la idea de justificar el no escribir nada…

Pero bueno, estoy empezando a sonar como si estuviera obligado a hacerlo, y sé que no lo estoy. Sin embargo, y para todos aquellos que quieren saber de mí pero que no me han encontrado por los escasos lados del ciberespacio en los que me he aparecido, aquí les va una actualización a la vez suscinta y detallada, vamos a ver cómo sale esto.

Primero lo primero. La navidad en Japón no tiene nada que ver con la navidad Chilena, u occidental, por lo demás. La gente no se junta en familia, sale con sus parejas. No se hacen regalos, a menos que haya interés amoroso. No hay comidas especiales ni platos tradicionales, excepto los menu navideños que lanzan los restaurantes para acoger a las parejas (¿están empezando a ver la tendencia aquí?). En general, se puede decir, y es lo que todo el mundo dice de hecho, que la navidad en Japón es como la segunda patita del Día de los Enamorados. Cómo llegó a eso, no tengo la más remota idea. Pero sí sé que si me extrañó la extraña manera japonesa de descuerar el espíritu navideño al que uno está acostumbrado, me duró hasta que me puse a pensar cómo sería la celebración criolla del año nuevo chino. Igualmente fuera de contexto, la gente que lo celebra tiene que encontrarle algún significado, incluso si eso significa tener un edsfile de viejos pascueros motorizados por las calles de Shinjuku1.

Año nuevo, que sí es una celebración como la que acostumbro pero con el sabor local, fue harto más interesante. Por motivos de logística no pudimos comer el plato tradicional de soba, pero sí comimos soba (yo me comí un buen plato de tempura soba). Partimos a Kamakura a rezar a un templo cuyo nombre nunca supe y a ver el primera amanecer en la playa y nos calentamos los huesos en unas especies de piras mantenidas por unos monjes medio exóticos2, rodeados de gringos y japoneses turisteando, todos igual de cagados de frío. A todo esto, los gringos con los que yo iba estaban debidamente avergonzados de sus compatriotas que hablaban fuerte asumiendo que nadie los podía entender o dejando esa posibilidad de lado gracias a las maravillas del alcohol, y debo decir que con justa razón… (”Man, when I get back I’m gonna smoke so much weed, dude, no seriously, like, let’s not even talk about it, no, let’s better not… But dude, so much weed… And dude, when I get back, I’m gonna do so much coke you are not gonna believe it, it’s not even gonna be funny, seriously, I mean, let’s not even talk about it… But dude… when I get back…”)

Ya con el 2007 en pleno, tipín cinco de enero, partimos con Sera, una amiga gringa, a recorrer Kyoto. Los más avispados pueden haber ya visto una breve reseña muda del recorrido que hicimos en el blog del guapetón, que como siempre estaba conmigo, pero para todos los demás, aquí les va una reseñita.


  1. No tengo foto de eso, porque las que saqué las saqué con mi celular y con el macro activado - mi celular tiene macro… -, pero creo que me puedo conseguir fotos más decentes, y ojalá no sea en este caso como con las fotos de mi cumpleaños. La verdad, es que facilitaría las cosas conseguir mi disco con el software de mi cámara digital, pero al aprecer los mails no son siempre tane fectivos como parecen… [volver]
  2. Ese día, ahora que lo recuerdo, tuve un pequeñísimo choc curtural, que le llaman. En mi mesa estábamos un par de amigos gringos, y un tipo de singapur que es amigo de una de las tipas del intercambio. Nos pusimos a conversar con este último y de repente me preguntó “¿y tú de donde vienes?” y yo le dije “de Chile”. En respuesta, me miró callado un rato con su vaso detenido a mitad de camino entre la mesa y su boca y, sonriendo, me dijo, “¡guau! ¡eso sí que es exótico!”. [volver]

un pequeñísimo atisbo de lingüística nipona

Tuesday, November 14th, 2006

Ultimamente las clases de japonés han estado tremendamente interesantes. Como ya deberían de haberse enterado, me costó un poco entrar a mi nivel de japonés porque en la prueba de diagnóstico me fue como las pelotas. Claro, ante la fuerza de la evidencia, uno podría legítimamente hacer la observación de que los resultados de una prueba de diagnóstico no son nunca errados, en el sentido de que siempre determinan un nivel al que la persona que tomó la prueba (o individuo, si nos ponemos exquisitos) debe entrar, y ese nivel es siempre el apropiado. Sin embargo, ese tremendamente fome pedacito de arriba parte de la base de que la prueba está bien diseñada.

La prueba de diagnóstico que tomé para ver mi nivel de japonés constaba de tres partes: la primera era una prueba de kanji, los ideogramas japoneses que derivan de los caracteres chinos (de ahí el nombre)1, la segunda de gramática, y la última de vocabulario.

En la de kanji me fue pésimo pésimo. De las aproximadamente 40 palabras que habían sólo pude saber una, y esa la supe de puro suertudo que soy porque justo esa mañana la había visto en el metro y le había preguntado a un amigo qué significaba (ahora olvidé la palabra, pero significaba “peligro”).

Eso, sin embargo, era el resultado que esperaba, porque a pesar del infinito aprecio que le tengo a la gente del Instituto Chileno-Japonés de Cultura, que me enseñaron buena parte de lo que sé de japonés, me veo obligado a decir que no me enseñaron casi ningún kanji. Malditos. De cualquier modo, como iba diciendo, la sorpresa no fue esa. La verdadera sorpresa vino en las otras dos pruebas que también estaban escritas en casi puros kanji.

Claro, no va a faltar el que diga, muy acertadamente, que la prueba no estaba escrita en kanji sino que en japonés, que - ¡oh! - se escribe con kanji. Sin embargo, si el objetivo de la prueba de vocabulario, por poner un ejemplo, no era verificar la cantidad de kanji (en singular no más porque el japonés no tiene plurales, y algo me dice que la palabra todavía no es un préstamo en castellano) que uno sabía, entonces decidieron una muy interesante manera de probarlo, porque la única manera de saber qué te estaban preguntando, era leyendo los desgraciados dibujitos. Así las cosas, todo eso me sirve para contarles que le he estado dedicando ultimamente todo el tiempo del que dispongo (claro, cuando internet, las salidas, la comida, la universidad, la lectura y las conversaciones y paseos me dejan tranquilo) al estudio de los famosos dibujitos.

Estudiando estas cosas, tratando de que pasaran de ser un montón de complejos garabatitos sin sentido a ser ideas plasmadas en tinta, he ido notando algunas relaciones interesantes, que aunque escasas por el momento, de seguro resultarán interesantes en su momento.

Lo primero que deben saber para entender de lo que me voy a poner a divagar a continuación, en todo caso, es que los kanji están formados por radicales. El primer diccionario de kanji que existe es el Shuowen Jiezi (說文解字), escrito alrededor del s.II d.C., que usaba un sistema de 540 radicales. Posteriormente, en 1615, se hizo un nuevo diccionario que redujo la cantidad de radicales a 214: el Zìhuì (字彙). Esta tabla de radicales se mantuvo con el diccionario Kangxi de 1716 y es la que se ha usado desde entonces para el estudio y la enseñanza de los kanji, y para la publicación de nuevos diccionarios.2

Estos radicales aparecen en todos los kanji, ya sea como elemento semántico, fonético o como único elemento constituyente del caracter3 y pueden aparecer en cualquiera de cinco lugares dentro del caracter: a la izquierda, a la derecha, arriba, abajo o alrededor (o al medio). Algunas veces, para ajustarse a la cuadrícula a la que todos los kanji se ajustan, algunos radicales aparecen estirados, o aplastados, o incluso con variantes con un número inferior de trazos, etc.

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Lo interesante entonces, es que a menudo, con sólo ver un ideograma, uno tiene una muy buena idea de los elementos etimológicos que lo componen, y desde una perspectiva a la vez completamente desinformada y externa, me da la impresión de que esto debe facilitar bastante el trabajo de la etimología japonesa (dejando de lado, claro, las evidentes complicaciones de demostrar si tal o cual radical de hecho corresponde a una variante de tal otra, y qué hace en un caracter que no tiene nada que ver con nada, por poner el priemr par de ejemplos que se me vienen a la cabeza). De todos modos, aunque sea para reirse un poco, veamos algunos kanji que tienen relaciones interesantes.

Por ejemplo, el ideograma para “divertido” o “entretenido” es 楽 (en japonés, el adjetivo entero se escribe 楽しい, y se romaniza tanoshī), pero el ideograma para “remedio” o “medicina” es 薬 (se romaniza kusuri). Sin entrar demasiado en detalle, porque no sé lo suficiente, baste con notar que la única diferencia es el 艹 que el segundo tiene encima, que a todo esto es el radical de “pasto”. Los remedios (¿hierbas medicinales?), al parecer, son pasto entretenido.

El otro caso relativamente interesante es el darse cuenta de las relaciones que existen entre palabras que a primera vista no parecen estar relacionadas. Por ejemplo, no le he preguntado a nadie que sepa de verdad, pero creo que se puede decir con un cierto grado de certeza que alguna relación ha de existir entre las palabras japonesas para “templo”, “poema”, “esperar”, “llevar (en la mano)”, “tiempo”, “especial” y “samurai”, cuyos ideogramas son, respectivamente, 寺, 詩, 待, 持, 時 特 y 侍.

Por último, a mí por lo menos me entreteniene encontrar en mi diccionario (el de Spahn y Hadamitsky, gracias por preguntar) cosas como la siguiente: 牛 es el ideograma para vaca, y se puede leer ushi, gyū o go . En la otra esquina, y con sólo 8 trazos, tenemos a 乳, que puede significar leche o pechos (de mujer, si entienden la asociación), y que se puede leer chi, chichi o nyū. Ahora, estos dos caracteres juntos hacen la palabra gyūnyū (ぎゅうにゅう, 牛乳), que significa leche (generalmente de vaca, pero no sé si siempre). Pero también forman nyūgyū (にゅうぎゅう, 乳牛), que significa vaca lechera. Fascinante4.

Demás está decir que todo esto puede perfectamente no ser más que una serie de datos curiosos y no tremendamente significativos, o por otro lado, una serie de malinterpretaciones hechas por alguien que no conoce demasiado bien de lo que habla, como tantas veces vemos que pasa en castellano5. Sin embargo, como no se pueden hacer esos comentarios tontos si uno sabe de lo que habla, es mejor hacerlos cuando no se sabe, así por lo menos se tiene una excusa.

¡Hasta la próxima!


  1. kanji en japonés se escribe 漢字 en kanji (…). El segundo significa “caracter” (no “carácter”, fíjese en los acentos pues, que para eso están…), mientras que el primero se refiere a la dinastía Han en particular y a China en general. [volver]
  2. La única modificación que conozco de esta lista es la que Spahn y Hadamitzky hicieron para la publicación de su Japanese Character Dictionary - With Compound Lookup via Any Kanji en 1989, revisado en 1996 y republicado en 2002 con el título The Kanji Dictionary. [volver]
  3. O en la mayoría de estos, dependiendo de si se usa o no el sistema resumido de 79 radicales, que tiene una sección relativamente grande de kanji “sin radical”. [volver]
  4. ¿Impresionados? Yo quedé igualito cuando supe que en japonés “diente de leche” se dice nyūshi , y se escribe con 乳 y 歯, que son, respectivamente, los ideogramas de leche y diente. Y en inglés, aunque no se use demasiado, la expresión “milk tooth” también existe para expresar lo mismo. Yo por lo menos no habría pensado que la relación entre los dientes de un niño y la leche era tan evidente. [volver]
  5. El ejemplo más pelota de los que conozco es que el castellano es una lengua “ilógica” porque tiene dobles negaciones (…). [volver]

tu#10 - el primer mes

Friday, November 10th, 2006

Hace poco tuve mi primer encuentro con lo que será probablemente el resto de mi vida. Llegué feliz y satisfecho después de un largo día en la universidad a mis 14 metros de comodidad y privacidad, sólo para encontrarme con mi pieza sin luz ni agua, caliente ni normal. A la pobre de Gladys le quedaban como 30 minutos de batería (porque la había dejado bajando un instalador de Windows para arreglar un computador) y la maquinita que me marca lo que tengo en mi cuenta de arriendo decía que debía como ¥9400. Mala onda.

No he hablado nada de el sistemita que tienen para pagar las cuentas, aunque en una de esas vale la pena por lo menos mencionarlo. La residencia se organiza en torno a un especie de salón de actividades que llamamos afectuosamente el “Common Hall”. Ahí se hacen desde las fiestas hasta eventos más informales, como juntarse a estudiar, o a practicar algún instrumento, jugar ping-pong o incluso practicar artes marciales. Otra de las cosas que se hacen ahí es pagar el arriendo.

En una piececita aparte tienen unas especies de máquinas expendedoras (todo se hace con máquinas aquí), una por edificio. Uno ingresa el número de la pieza y puede meterle más plata a la cuenta. Uno podría de hecho pagar todo el año, o lo que fuera, pero por motivos obvios es mejor ir de a poquito. Además, a la entrada de mi pieza tengo una maquinita que me dice cuánto me queda, y que parpadea cuando tengo menos de quinientos yenes (como ahora, por si les interesa).

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La cosa es que los muy desgraciados se toman muy en serio eso de que el arriendo es por mes, y cuando llegué de la universidad el primero de noviembre pasado, estaba en las tinieblas. Partí raudo a pagar mis cuentas sólo apra enterarme ahí que mi conexión a internet también se había cortado. Así como lo ven, mi vida se precipitaba en caída vertiginosa por un abismo de miseria, sufrimiento y falta de internet.

Sólo una semana después logré volver a vivir, y ahora, cuando todavía me recupero de las profundas consecuencias que toda esta experiencia dejó en mí, tengo en mis manos la cuenta de mi celular, la primera del año. ¥6400. Odio las cuentas.

Sin embargo, no es lo único que me ha llegado por el correo. Todos los días, probablemente porque nunca he tenido una casilla propia y me dan ganas de sentirme importante, reviso mi casilla de correo. Generalmente no hay nada, y sólo rara vez me llega una cuenta o una notificación de que tengo que ir a hacer algo a la oficina de la residencia1. Sin embargo, hace poco recibí con una sonrisa en mis labios los discos de isntalación de Ubuntu.

Resulta que los chicos buenos de Ubuntu tienen la idea (muy acertada, creo yo) de que la mejor manera de difundir Ubuntu -y con él, Linux- es dándole a la mayor cantidad de gente el acceso al OS. Por eso tienen en su sitio una página donde uno puede bajar las imágenes de los discos de instalación para grabarlos en sus propios discos y usarlos por la vida. Y por si esto fuera poco, también puedes encargarlos por correo, de forma completamente gratuita, desde aquí2. La cosa me funcionó a mí, y mucho más rápido que las tres semanas que dicen que se puede demorar. Pedí los tres discos, para estar listo para isntalar Ubuntu en la máquina que me pongan por delante (ahí va a haber que ver cómo me va, que es otra historia completamente diferente).

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Y lo más pulento es que junto con mis discos sexys me llegaron cuatro -¡sí! ¡cuatro!- sensuales stickers de Ubuntu con los que puedo hacerle más propaganda. Uno de ellos ahora está en mi puerta, por fuera, junto con una banderita chilena, banderita tricolor, para decirle al mundo quién soy, miéchica.

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Además de eso, debo decir que mi vida no ha estado muy interesante. He comprado millones de libros de manga, aunque he podido leer muy poco, porque a pesar de que puedo entender manga en japonés con ayuda de un diccionario si es que el manga tiene furigana (las letritas chiquititas arriba de los ideogramas que dice cómo se leen, y que permiten buscar las palabras en los diccionarios más rápido que buscando puros kanji), no todos los manga tienen furigana. De hecho, son pocos los manga que tienen furigana para todos los kanji (como Death Note, One Piece o Dragon Ball) y otros manga, como Vagabond, no le llevan todo lo que es el furigana salvo en los casos más extremos3. Además de tomos de todos los manga que acabo de mencionar, excepto Death Note, me compré los siete tomos del manga de Nausicaä, pero esos no le pegan mucho al furiganazo tampoco, así que tendrán que esperar. Se ven preciosos eso sí en mi estante…4.

Además de todo esto, aproveché mi semana sin internet para amononar mi pieza, y convertirla un poco más en algo mío-mío. Empecé por pegar en la apred las postales que compré en Nueva York. Son un montón de postales, la mayoría con retratos de personas que, por una razón u otra, admiro o me gustan. Son personajes igual bien variados, desde Bob Dylan a Malcolm X, o desde John Lennon a Audrey Hepburn, y me di el trabajo de ponerlos de modo tal que, sentado en mi computador, los pueda ver a todos al mismo tiempo sin que se reflejara la luz de mi pieza en ninguno.

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Además de mi pared de retratos, tengo la foto que me regalaron los chiquillos antes de mi partida (la Mari, el Peter, la Vale y la Camila) y la foto de el único perro que realmente me gustaría tener como mascota canina: Perro. Hace unos años, el 2004, cuando fuimos de paseo al sur con Sake, Gabriel y la Camila, ese perro nos siguió y nos acompañó sin nunca portarse como un perro desagradable, se ganó todo nuestro cariño, y desapareció misteriosamente, tal como apareció, el día que volvíamos. El perro fantasma de la laguna Cayutué.

Dos años después, y a medio mundo de distancia, su foto está pegada a mi cama. La más linda de las fotos que tengo en mis murallas.

¡Nos veimos!


  1. Hay excepciones, como el magnífico número 5 de en-raizada, que me llegó cortesía muy especial de la buena de la Javi. ¡Gracias! [volver]
  2. Esto también lo dije en la incipiente e incompleta guía/registro de instalación de Linux que estoy/estaba haciendo, y que pueden ver aquí. [volver]
  3. De estos, ahora mismo estoy leyendo One Piece, comprado en Book Off. Amo esa tienda. Manga usado, entre ¥350 y ¥105 por volumen, que en el caso de cómics más abacanados, como Vagabond, por ejemplo, es verdaderamente una ganga. [volver]
  4. Y antes de que pregunten, si no fueran tan baratos no los compraría. No me voy a quedar pobre por comprar manga, no os preocupéis… [volver]

el veloz revampiro hindú comía feliz cardillo y kiwi

Friday, October 27th, 2006

Sí, lo sé, no existen los revampiros, y el pangrama famoso por Word es con “murciélago”. No me llenen de comentarios diciéndome lo contrario (¡ja! ¡como si se me fueran a llenar los comentarios! manga de malagradecidos…1). Lo que pasa es que, si no se han dado cuenta, he estado metido en un pequeño proceso de revamping en el blog que leen y bueno, hay relaciones entre las palabras que escapan a mi control consciente, lo siento, soy sólo humano.

En todo caso, ahora tenemos un hermoso index que muestra extractos de los posteos para su deleite y navegación más veloz y eficiente (veloz como el revampiro, ¿entienden?). Como sé que pasan tanto tiempo leyendo esto, decidí aumentar la productividad, qué me dicen. Así de bueno soy.

Espero que lo disfruten. Se vienen un par de posteos sobre cosas marginalmente relacionadas a Japón y más relacionadas a todo lo demás. ¡Aguántensen!


  1. no se me vayan a enojar ahora, es una bromita inocente… [volver]

tu#9 - la vida en tokyo

Sunday, October 22nd, 2006

Ha pasado un montón de tiempo desde mi último posteo y creo que es hora ya de postear de nuevo. Los últimos días han estado agitados, y llenos de cosas que hacer, lugares a los que ir, papeles que sacar, pruebas de diagnóstico, eventos, tours y miles de cosas por el estilo, pero las clases empezaron hace más o menos una semana y las cosas están bastante más establecidas. Ahora creo que puedo darme el tiempo de escribir como me gusta: largo y tendido. Respiro.

Los primeros días estuvieron totalmente dedicados a sacar los papeles necesarios para tener una vida razonablemente legal en Japón. Tuvimos que ir al registro de extranjeros (外国人登録, gaikokujin-tōroku) a sacar nuestra tarjeta de extranjeros residentes y a sacar nuestro seguro médico (que cuesta ¥10.000 al año, lo que es bien sorprendente). Fuimos a sacar nuestra cuenta de banco, que ya está lista y debería tener sobre ¥200.000 desde el domingo 15 (¡al fin!) y nuestra tarjeta de estudiantes para el tren, que sirve para ahorrarse mucha plata (todos los días que tengo clases tenía que gastar ¥170 de ida y de vuelta entre el campus y Kichijōji, pero ahora con la tarjeta, que se compra por uno, tres o seis meses por distintas sumas, paso “gratis”). Eso sumado a la tarjeta de la biblioteca, las cuentas para las salas de computación (miles y miles de computadores, y TODOS son iMacs, ¿pueden creerlo? ¡qué desperdicio por Dios!), y un largo etcétera me han mantenido más ocupado de lo que me gustaría.

De todos modos he encontrado tiempo libre que prontamente paso a rellenar con actividades. La que me tiene más entusiasmado de esas es el kyūdō (弓道), o la arquería japonesa. Es un arte marcial bastante más inútil que otros como el karate, jūdō o el kung-fu, y menos establecidamente deportiva que el kendō (esgrima japonesa), pero es tremendamente estilosa, y agradable. Es la primera vez que practico un arte marcial, así que avanzo lento y me sorprendo de todo, pero me imagino que este es el mejor momento y lugar para empezar, así que me tiro no más.

Dentro de todo, como la mayoría de los deportes (o por lo menos de los que valen la pena, si se practican con seriedad), es un deporte caro. El equipo completo incluye la hakama (), el arco (yumi, ), el guante (yugake, 弽) y las flechas (ya, 矢). Calculando y revisando precios, los dos amigos con los que me metí al círculo y yo hemos calculado que uno puede comprarse todo por aproximadamente ¥55.000, pero no es necesario todavía comprarse el yumi, porque en el círculo al que nos metimos nos los prestan por el momento (además, recién estamos empezando a practicar los pasos con arco en mano y no me gustaría gastar los ¥20.000 que cuesta un yumi barato para destrozarlo mientras aprendo. De todos modos, el próximo sábado la gente del círculo nos va a llevar a comprar las cosas para empezar a practicar como la gente sin tener que depender del equipo que esté disponible para prestar (principalmente los yugake son importantes) y nos dijeron que, para irse a la segura, lleváramos ¥50.000. Yo espero no tener que gastar tanto eso sí.

El círculo al que nos metimos se llama “ゆみの会” (yuminokai), que se puede traducir más o menos como “Club del yumi”, o algo por el estilo. Como ven, es un nombre bastante evidente. El link a la página está en la lista de links de este blog y encimita del nombre del círculo, y ahí hay fotos de las prácticas y el calendario de actividades, así que si alguna vez ven por ahí que hay un partido de algo, en el cual no creo que participe, por lo menos pueden saber dónde y a qué hora voy a estar, ¡porque definitivamente voy a ir!

En una nota un poco más amplia, las cosas en la residencia ya están bastante más establecidas. Ya sabemos dónde comer, por cuánto, y si es bueno o no, dónde están las picadas y qué sé yo. Estamos planeando con unos amigos una visita en masa al Museo Ghibli en algún momento, pero no estamos apurados por hacerlo (cada vez que voy a Kichijōji paso frente a él y veo el enorme Totoro sentado en donde se venden los boletos. De noche, debo decir que se ve un poco aterrador…). Lamentablemente, ahora paso mucho menos frente al museo que antes, porque ya no tomo el tren en Kichijōji. Ahora lo tomo en una estación más chica que se llama 三鷹台 (Mitakadai), porque ahí se pueden estacionar las bicicletas gratis (en Kichijōji hay que pagar, no mucho, pero hay que pagar). El estacionamiento, en todo caso, es una vista a la que todavía no me acostumbro totalmente. Creo que antes de que termine el año voy a tener por lo menos una pesadilla que gire en torno a una bicicleta no encontrada entre todas las demás…

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La bicicleta es una nueva adquisición y viene de una larga historia. Supongo que recuerdan el viaje ese que hice en bicicleta a través de Tōkyō bajo la lluvia, en lo que fue la aventura más idiota que he vivido. Bueno, resulta que esa bicicleta murió, y en buena hora si me preguntan a mí. La abandoné cerca de la estación de tren Tōkyō y no pienso ir a buscarla. Además, si fuera no podría traerla (porque no anda) y si la trajera de vuelta no la usaría (porque es una porquería). Decidí finalmente comprarme una bicicleta nueva, por el módico precio de ¥7000. Es negra, es sexy, y tiene canastito, luz y de esas como parrillas en la parte de atrás. Además, tiene de esas patas que no son patitas ridículas por el lado sino patas como la gente que levantan la rueda trasera entera, y le lleva candado incluído y seguro para la pata. Y por si eso fuera poco, ya me acostumbré a andar en ella sin manos y estoy mejorando constantemente. Sólo tengo que recordar no intentar sacar cosas de mi mochila mientras manejo (muchos infinitivos, ¿no creen?).

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Como noticia extra, que parece ser una señal de que las cosas están marchando bien con mi asentamiento nipón, les cuento que hoy tuve mi primer sueño con fragmentos en japonés. En el sueño conocí a un montón de hijos de extranjeros que vivían en Japón, y cuando ellos se presentaron aparecieron un par de niños brasileros que sintiendo algo de solidaridad latinoamericana, me empezaron a decir de dónde venían y esas cosas, creo que en portugués. Dijeron que venían de un lugar que se llamaba algo así como “ao sabá” (así sonaba, por lo menos, y en el sueño tenía algo que ver con los Andes) pero ante mi cara de inseguridad me preguntaron “「アオサバー」が分かる?” (”¿entiendes lo de ‘ao sabá’?”). El resto del sueño fue en inglés y de eso si estoy seguro. El portugués que creo que los niños esos pueden haber hablado era más bien un portugés inventado. No era portugués más que en el sueño.

Adjunto porque sí una foto de mí y unos amigos en Yokohama hace más o menos una semana. Atrás estamos Chris (USA) y yo. Adelante Jean Paul (Alemania), Victoria (Singapur) y Helena (Nueva Zelanda). La foto la tomó Jack (USA), pero fíjense que no se ve… qué cosas…

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Qué cosmopolita, ¿no?

Hasta la próxima, que espero sea en menos tiempo.

el neo-mecenazgo de another sky press

Saturday, September 2nd, 2006

A mediados de junio pasado salió en slashdot una noticia acerca de Another Sky Press, una editorial que proponía un nuevo sistema para la distribución de libros y, por extensión, de obras artísticas en general utilizando la tecnología moderna como base fundamental.

El sistema que proponen es denominado por ellos ‘neo-mecenazgo’, y resulta de un giro a la idea Renacentista del mecenas que financia la producción artística de un protegido a cambio de que este produzca las obras que a él le interesan (al mecenas, claro está). La idea es la siguiente: en el modelo tradicional, sólo los ricos podían ser mecenas de los artistas, y poseían sobre ellos y sobre la obra producida una noción de propiedad. El neo-mecenazgo acaba con estos dos “problemas” del modelo anterior mediante el uso de donaciones voluntarias masivas provenientes de la audiencia colectiva del artista.

Así, si yo soy un artista y produzco algo, esa obra llegará -siguiendo el modelo de Another Sky- gratuitamente a los usuarios que decidirán, una vez que ellos lo estimen conveniene, cuánto quieren pagar por ella. De ese modo, no sólo evitan pagar por algo que no les gustó, fomentando involuntariamente la producción de obras de mala calidad, sino que se aseguran de mandar justamente el mensaje que ellos quieren con su donación: si les gustó mucho, donarán mucho; si no tanto, podrán donar menos, o derechamente no pagar nada.

La idea aquí es que como tanto las donaciones de los usuarios como la producción dela rtista es voluntaria, ya no hay propiedad sobre la obra artística, o por lo menos no la hay desde un mecenas tradicional, y el artista puede decidir libremente si sigue o no produciendo, y qué es lo que irá a producir. La riqueza del sistema radica en que la donación de quienes consumen esa producción artística es a la vez el pago por un trabajo hecho como el incentivo para futuras obras.

Esto mismo queda muy bien explicado (probablemente mejor explicado que aquí) en la página de Another Sky Press, en un documento titulado “our beliefs” (nuestras creencias), que da la casualidad de que está traducido al castellano.

Como una nota adicional, podría agregar que la traducción de dicho artículo la hice yo, que, entusiasmado con la idea de la editorial, ofrecí mis servicios de traductor por amor al arte. Léanlo, piénsenlo y lean click, la primera novela ya publicada. Nos vemos.

casa nueva, vida nueva

Tuesday, May 2nd, 2006

El último tiempo ha estado BIEN raro. O mejor dicho, bien ocupado, porque ha estado bastante menos raro de lo que yo pensaba que podía estarlo. La razón es que hubo un cambio en el equipo. Sale el número 1966, la casa en la que nací y he vivido toda mi vida. Entra el 2557, el departamento de la mitad del tamaño (no se engañen, sigue siendo gigantesco) en un sexto piso. Y así no más.

Bueno: ahora tengo pieza. Pasé de ocupar el saloncito raro y enorme de la manzarda de mi casa a una pieza propiamente tal con, entre otras martavillas del mundo moderno, una puerta que (cachen esto) le lleva hasta llave. Mi privacidad salta de alegría.

Malo: todavía no encuentro una de las cajas de mi pieza, en la que venían algunas posesiones con cierto valor personal (bastante personal en verdad, no lo entenderían), y ya ha pasado casi una semana desde el traslado oficial.

Bueno: tengo terraza al aire libre que es mía y sólo mía en la que están todos mis hermosos cactus a los que a ratos creo que estoy matando lentamente por ahogo. Es terrible en verdad. Quizás debería ser bueno y malo, pero tener una terraza es tanto más bueno, que no, está bien donde está.

Malo: no tengo ni televisión por cable, ni internet, ni teléfono fijo. Hasta el momento funcionamos con teléfonos celulares, televisión abierta (que es soprendentemente escasa) y … bueno, no hay sustituto para internet. Yo, en pleno síndrome de abstinencia, me aprovecho de la buena voluntad de la católica y de mis numerosos módulos libres para entregarme a lo mío.

Bueno: tengo miles y millones de ventanas con vecinos (y vecinas) a los que espiar desde mi ventana. El pequeño voyerista que tengo dentro mío (y que todos tenemos, no me miren con esa cara) no puede contenerse y crece a ratos.

Malo: mis vecinos (y vecinas), con años más de práctica que yo en esto de vivir en un edificio, deben de haber visto a estas alturas muchas más cosas interesantes que yo, que la verdad es que no he visto nada.

Apenas pueda hacerlo subiré una foto de mi pieza y de mis hermosos y moribundos cactus (no cacti como quieren hacernos creer un par de pedantes anglófilos pseudo latinistas que andan por ahí, pululando por las esquinas)1. A ver si alguno de ustedes se interesa.

Hasta el momento eso. Mi departamento, con todo lo malo que puede tener y con todo lo mucho que debería molestarme (como se supone que soy malo para los cambios) me gusta y me hace sentir en casa. Extraño.

Hasta la próxima entrega, eso sería.


  1. Por más que lo pienso, creo que mucha gente podría definirme a mí como un pedante anglófilo pseudo latinista. Sólo miren esa “p” en “pseudo”. Qué terrible. [volver]

eñe.cl

Sunday, April 16th, 2006

Partamos por el principio: eñe.cl ya está arriba!

Ahora que lo pienso, ese no es el principio-principio. Aquí va:

El año pasado NIC Chile aunció que implementaría, a partir del 21 de septiembre de ese año, el uso de nombres de dominio internacionalizados (idn, por sus siglas en inglés). Esto permitiría que sitios como www.ñandú.cl fueran registrados en oposición a versiones más “extranjerizadas” como www.nandu.cl. En general, la noticia se vivió con el entusiasmo chauvinista que podría esperarse, y todo estuvo bien.

Un poco más de seis meses después nace www.eñe.cl en conjunto con Matías Cociña, como una suerte de homenaje a la letra “ñ” (paralelamente, ese fue el proyecto que hizo que creara este blog, buscando un lugar donde poder probarlo en la red). La idea era hacer un lugar en la red en donde los usuarios pudieran darse cuenta de lo importante que es esta letra para el idioma castellano, y revisar palabras al azar (sacadas del diccionario de la RAE) que la contuvieran. Palabras poco conocidas como “ñiquiñaque”, “ñomblo”, “barbilampiño”, “lodoño” o “añiñero”, y al mismo tiempo palabras que son de diario uso como “niña”, “refunfuñar”, “cumpleañero” o “moño”. Todo tipo de palabras.*

El único problema con la difusión masiva de la página es que a los pasturris de Mocosoft no se les ocurrió que sería una buena idea hacer que su browser fuera compatible con el idn hasta su versión 7.0 (que a todo esto, tiene una segunda versión beta aquí). La cosa es que si uno usa IE, como -lamentablemente- la gran mayoría de las personas del mundo, y no se ha entusiasmado con bajar el beta de la versión 7.0, no puede ver las páginas con nombres internacionalizados, porque no tiene idea de qué hacer con ellos. Intentar hacerlo es una excelente manera de lograr un 404.

Lo divertido es que los browsers que le hacen la competencia al IE todos soportan el idn, mientras que para verlos usando el dichoso programa, hay que bajarse un plugin (NIC Chile tiene links a un par de plugins). Demás está decir que si la mayoría de los usuarios de la red no son lo suficientemente movidos para enterarse de que el programa con el que navegan tiene alternativas, no lo serán tampoco para instalarle plugins a ese programa. Así, eñe.cl no está lista, lamentablemente, para ser vista por la humanidad entera. El mundo tendrá que esperar, tanto peor para el mundo.

EDIT: gracias a un comentario de qñerty el problema del acceso a través de browsers sin el plugin - i.e., IE - ha quedado resuelto y el link al inicio de este post es prueba de ello. Si no les funciona, por favor avisen.

* Si quieren mi opinión, veanla con un diccionario -virtual o real- a mano: ahorra muchísimo tiempo.