Archive for the 'linguistica' Category

book meme

Wednesday, November 12th, 2008

Brevísimo posteo. Sólo para reafirmar mi participación en la blogósfera, que le llaman, la nube, ustedes saben.

De cualquier modo, Camahueto compartió hace poco desde su reader su versión de un meme de blog. En breve, estas cosas son tonteras que se pasan de blog en blog con una instrucción simple, pero que todo el mundo tiene que cumplir.

En este caso las intrucciones eran:

  • Toma el libro más cercano;
  • Ábrelo en la página 56;
  • Encuentra la quinta oración;
  • Postea esa oración junto con estas instrucciones.

En mi caso, el resultado fue el siguiente:

Estrofa de número variable de versos -entre dos y cuatro, normalmente- que va al principio del poema y que, por lo general, enuncia el tema que se desarrolla en las estrofas siguientes.

Del Diccionario de métrica española de José Domínguez Caparrós.1

Por suerte este estaba un par de centímetros más cerca que Entonación y variación geográfica en el español de América, de Vicente Reverte Sanz.

Ahora sí. Carry on.


  1. A todo esto, da la casualidad de que el fragmento es la definición que Domínguez da de cabeza. [volver]

tu#14 - aqui vamos de nuevo

Saturday, February 3rd, 2007

img_2055-thumb.jpg

Lo sé, lo sé, hace mil años que no actualizo. El último posteo fue hace más de un mes y desde entonces han pasado hartas cosas, tantas, de hecho, que me ponen en una situación complicada. Por un lado es tanto lo que puedo contar que no se ni por donde empezar, y sé que si lo dijera todo tendría un psoteo igual de largo que el de mi cumpleaños, o más, lo que me da un poco de pavor. Por otro lado, sin embargo, siento que como no puedo decirlo todo en una de esas es mejor no decir nada, y entre esa sensación rara (supongo que en cierto sentido la misma que hace que mientras más tiempo pase entre que hablas con un amigo y lo vuelvas a hacer más te cuesta empezar a hacerlo otra vez) y la cantidad de cosas uno empieza a jugar con la idea de justificar el no escribir nada…

Pero bueno, estoy empezando a sonar como si estuviera obligado a hacerlo, y sé que no lo estoy. Sin embargo, y para todos aquellos que quieren saber de mí pero que no me han encontrado por los escasos lados del ciberespacio en los que me he aparecido, aquí les va una actualización a la vez suscinta y detallada, vamos a ver cómo sale esto.

Primero lo primero. La navidad en Japón no tiene nada que ver con la navidad Chilena, u occidental, por lo demás. La gente no se junta en familia, sale con sus parejas. No se hacen regalos, a menos que haya interés amoroso. No hay comidas especiales ni platos tradicionales, excepto los menu navideños que lanzan los restaurantes para acoger a las parejas (¿están empezando a ver la tendencia aquí?). En general, se puede decir, y es lo que todo el mundo dice de hecho, que la navidad en Japón es como la segunda patita del Día de los Enamorados. Cómo llegó a eso, no tengo la más remota idea. Pero sí sé que si me extrañó la extraña manera japonesa de descuerar el espíritu navideño al que uno está acostumbrado, me duró hasta que me puse a pensar cómo sería la celebración criolla del año nuevo chino. Igualmente fuera de contexto, la gente que lo celebra tiene que encontrarle algún significado, incluso si eso significa tener un edsfile de viejos pascueros motorizados por las calles de Shinjuku1.

Año nuevo, que sí es una celebración como la que acostumbro pero con el sabor local, fue harto más interesante. Por motivos de logística no pudimos comer el plato tradicional de soba, pero sí comimos soba (yo me comí un buen plato de tempura soba). Partimos a Kamakura a rezar a un templo cuyo nombre nunca supe y a ver el primera amanecer en la playa y nos calentamos los huesos en unas especies de piras mantenidas por unos monjes medio exóticos2, rodeados de gringos y japoneses turisteando, todos igual de cagados de frío. A todo esto, los gringos con los que yo iba estaban debidamente avergonzados de sus compatriotas que hablaban fuerte asumiendo que nadie los podía entender o dejando esa posibilidad de lado gracias a las maravillas del alcohol, y debo decir que con justa razón… (”Man, when I get back I’m gonna smoke so much weed, dude, no seriously, like, let’s not even talk about it, no, let’s better not… But dude, so much weed… And dude, when I get back, I’m gonna do so much coke you are not gonna believe it, it’s not even gonna be funny, seriously, I mean, let’s not even talk about it… But dude… when I get back…”)

Ya con el 2007 en pleno, tipín cinco de enero, partimos con Sera, una amiga gringa, a recorrer Kyoto. Los más avispados pueden haber ya visto una breve reseña muda del recorrido que hicimos en el blog del guapetón, que como siempre estaba conmigo, pero para todos los demás, aquí les va una reseñita.


  1. No tengo foto de eso, porque las que saqué las saqué con mi celular y con el macro activado - mi celular tiene macro… -, pero creo que me puedo conseguir fotos más decentes, y ojalá no sea en este caso como con las fotos de mi cumpleaños. La verdad, es que facilitaría las cosas conseguir mi disco con el software de mi cámara digital, pero al aprecer los mails no son siempre tane fectivos como parecen… [volver]
  2. Ese día, ahora que lo recuerdo, tuve un pequeñísimo choc curtural, que le llaman. En mi mesa estábamos un par de amigos gringos, y un tipo de singapur que es amigo de una de las tipas del intercambio. Nos pusimos a conversar con este último y de repente me preguntó “¿y tú de donde vienes?” y yo le dije “de Chile”. En respuesta, me miró callado un rato con su vaso detenido a mitad de camino entre la mesa y su boca y, sonriendo, me dijo, “¡guau! ¡eso sí que es exótico!”. [volver]

un pequeñísimo atisbo de lingüística nipona

Tuesday, November 14th, 2006

Ultimamente las clases de japonés han estado tremendamente interesantes. Como ya deberían de haberse enterado, me costó un poco entrar a mi nivel de japonés porque en la prueba de diagnóstico me fue como las pelotas. Claro, ante la fuerza de la evidencia, uno podría legítimamente hacer la observación de que los resultados de una prueba de diagnóstico no son nunca errados, en el sentido de que siempre determinan un nivel al que la persona que tomó la prueba (o individuo, si nos ponemos exquisitos) debe entrar, y ese nivel es siempre el apropiado. Sin embargo, ese tremendamente fome pedacito de arriba parte de la base de que la prueba está bien diseñada.

La prueba de diagnóstico que tomé para ver mi nivel de japonés constaba de tres partes: la primera era una prueba de kanji, los ideogramas japoneses que derivan de los caracteres chinos (de ahí el nombre)1, la segunda de gramática, y la última de vocabulario.

En la de kanji me fue pésimo pésimo. De las aproximadamente 40 palabras que habían sólo pude saber una, y esa la supe de puro suertudo que soy porque justo esa mañana la había visto en el metro y le había preguntado a un amigo qué significaba (ahora olvidé la palabra, pero significaba “peligro”).

Eso, sin embargo, era el resultado que esperaba, porque a pesar del infinito aprecio que le tengo a la gente del Instituto Chileno-Japonés de Cultura, que me enseñaron buena parte de lo que sé de japonés, me veo obligado a decir que no me enseñaron casi ningún kanji. Malditos. De cualquier modo, como iba diciendo, la sorpresa no fue esa. La verdadera sorpresa vino en las otras dos pruebas que también estaban escritas en casi puros kanji.

Claro, no va a faltar el que diga, muy acertadamente, que la prueba no estaba escrita en kanji sino que en japonés, que - ¡oh! - se escribe con kanji. Sin embargo, si el objetivo de la prueba de vocabulario, por poner un ejemplo, no era verificar la cantidad de kanji (en singular no más porque el japonés no tiene plurales, y algo me dice que la palabra todavía no es un préstamo en castellano) que uno sabía, entonces decidieron una muy interesante manera de probarlo, porque la única manera de saber qué te estaban preguntando, era leyendo los desgraciados dibujitos. Así las cosas, todo eso me sirve para contarles que le he estado dedicando ultimamente todo el tiempo del que dispongo (claro, cuando internet, las salidas, la comida, la universidad, la lectura y las conversaciones y paseos me dejan tranquilo) al estudio de los famosos dibujitos.

Estudiando estas cosas, tratando de que pasaran de ser un montón de complejos garabatitos sin sentido a ser ideas plasmadas en tinta, he ido notando algunas relaciones interesantes, que aunque escasas por el momento, de seguro resultarán interesantes en su momento.

Lo primero que deben saber para entender de lo que me voy a poner a divagar a continuación, en todo caso, es que los kanji están formados por radicales. El primer diccionario de kanji que existe es el Shuowen Jiezi (說文解字), escrito alrededor del s.II d.C., que usaba un sistema de 540 radicales. Posteriormente, en 1615, se hizo un nuevo diccionario que redujo la cantidad de radicales a 214: el Zìhuì (字彙). Esta tabla de radicales se mantuvo con el diccionario Kangxi de 1716 y es la que se ha usado desde entonces para el estudio y la enseñanza de los kanji, y para la publicación de nuevos diccionarios.2

Estos radicales aparecen en todos los kanji, ya sea como elemento semántico, fonético o como único elemento constituyente del caracter3 y pueden aparecer en cualquiera de cinco lugares dentro del caracter: a la izquierda, a la derecha, arriba, abajo o alrededor (o al medio). Algunas veces, para ajustarse a la cuadrícula a la que todos los kanji se ajustan, algunos radicales aparecen estirados, o aplastados, o incluso con variantes con un número inferior de trazos, etc.

table_of_radicals.png

Lo interesante entonces, es que a menudo, con sólo ver un ideograma, uno tiene una muy buena idea de los elementos etimológicos que lo componen, y desde una perspectiva a la vez completamente desinformada y externa, me da la impresión de que esto debe facilitar bastante el trabajo de la etimología japonesa (dejando de lado, claro, las evidentes complicaciones de demostrar si tal o cual radical de hecho corresponde a una variante de tal otra, y qué hace en un caracter que no tiene nada que ver con nada, por poner el priemr par de ejemplos que se me vienen a la cabeza). De todos modos, aunque sea para reirse un poco, veamos algunos kanji que tienen relaciones interesantes.

Por ejemplo, el ideograma para “divertido” o “entretenido” es 楽 (en japonés, el adjetivo entero se escribe 楽しい, y se romaniza tanoshī), pero el ideograma para “remedio” o “medicina” es 薬 (se romaniza kusuri). Sin entrar demasiado en detalle, porque no sé lo suficiente, baste con notar que la única diferencia es el 艹 que el segundo tiene encima, que a todo esto es el radical de “pasto”. Los remedios (¿hierbas medicinales?), al parecer, son pasto entretenido.

El otro caso relativamente interesante es el darse cuenta de las relaciones que existen entre palabras que a primera vista no parecen estar relacionadas. Por ejemplo, no le he preguntado a nadie que sepa de verdad, pero creo que se puede decir con un cierto grado de certeza que alguna relación ha de existir entre las palabras japonesas para “templo”, “poema”, “esperar”, “llevar (en la mano)”, “tiempo”, “especial” y “samurai”, cuyos ideogramas son, respectivamente, 寺, 詩, 待, 持, 時 特 y 侍.

Por último, a mí por lo menos me entreteniene encontrar en mi diccionario (el de Spahn y Hadamitsky, gracias por preguntar) cosas como la siguiente: 牛 es el ideograma para vaca, y se puede leer ushi, gyū o go . En la otra esquina, y con sólo 8 trazos, tenemos a 乳, que puede significar leche o pechos (de mujer, si entienden la asociación), y que se puede leer chi, chichi o nyū. Ahora, estos dos caracteres juntos hacen la palabra gyūnyū (ぎゅうにゅう, 牛乳), que significa leche (generalmente de vaca, pero no sé si siempre). Pero también forman nyūgyū (にゅうぎゅう, 乳牛), que significa vaca lechera. Fascinante4.

Demás está decir que todo esto puede perfectamente no ser más que una serie de datos curiosos y no tremendamente significativos, o por otro lado, una serie de malinterpretaciones hechas por alguien que no conoce demasiado bien de lo que habla, como tantas veces vemos que pasa en castellano5. Sin embargo, como no se pueden hacer esos comentarios tontos si uno sabe de lo que habla, es mejor hacerlos cuando no se sabe, así por lo menos se tiene una excusa.

¡Hasta la próxima!


  1. kanji en japonés se escribe 漢字 en kanji (…). El segundo significa “caracter” (no “carácter”, fíjese en los acentos pues, que para eso están…), mientras que el primero se refiere a la dinastía Han en particular y a China en general. [volver]
  2. La única modificación que conozco de esta lista es la que Spahn y Hadamitzky hicieron para la publicación de su Japanese Character Dictionary - With Compound Lookup via Any Kanji en 1989, revisado en 1996 y republicado en 2002 con el título The Kanji Dictionary. [volver]
  3. O en la mayoría de estos, dependiendo de si se usa o no el sistema resumido de 79 radicales, que tiene una sección relativamente grande de kanji “sin radical”. [volver]
  4. ¿Impresionados? Yo quedé igualito cuando supe que en japonés “diente de leche” se dice nyūshi , y se escribe con 乳 y 歯, que son, respectivamente, los ideogramas de leche y diente. Y en inglés, aunque no se use demasiado, la expresión “milk tooth” también existe para expresar lo mismo. Yo por lo menos no habría pensado que la relación entre los dientes de un niño y la leche era tan evidente. [volver]
  5. El ejemplo más pelota de los que conozco es que el castellano es una lengua “ilógica” porque tiene dobles negaciones (…). [volver]