Archive for the 'miscelanea' Category

book meme

Wednesday, November 12th, 2008

Brevísimo posteo. Sólo para reafirmar mi participación en la blogósfera, que le llaman, la nube, ustedes saben.

De cualquier modo, Camahueto compartió hace poco desde su reader su versión de un meme de blog. En breve, estas cosas son tonteras que se pasan de blog en blog con una instrucción simple, pero que todo el mundo tiene que cumplir.

En este caso las intrucciones eran:

  • Toma el libro más cercano;
  • Ábrelo en la página 56;
  • Encuentra la quinta oración;
  • Postea esa oración junto con estas instrucciones.

En mi caso, el resultado fue el siguiente:

Estrofa de número variable de versos -entre dos y cuatro, normalmente- que va al principio del poema y que, por lo general, enuncia el tema que se desarrolla en las estrofas siguientes.

Del Diccionario de métrica española de José Domínguez Caparrós.1

Por suerte este estaba un par de centímetros más cerca que Entonación y variación geográfica en el español de América, de Vicente Reverte Sanz.

Ahora sí. Carry on.


  1. A todo esto, da la casualidad de que el fragmento es la definición que Domínguez da de cabeza. [volver]

tu#18 - “mira, miiiiiraaaaaaaaaaaaaa……….”

Friday, April 6th, 2007

Posteo breve, sólo para decir que …

¡Salí en el Clinic! ¡OMG!

jj002-thumb.jpg

El título es el mismo título del mail en el que otra muy buena amiga (esto de tener hartas buenas amigas es de las cosas buenas de ser hombre y minimamente simpático) me informó (efectivamente con la primicia, y de hecho la exclusividad hasta el momento) del suceso.

Lo que sale publicado abajo de mi foto es un fragmento de la carta en la que mandé la foto. La carta la reproduzco abajo para quienes se interesen en leerla.

Saludos a todos, mijos y mijas, desde el lejano Japón-pon1, y ¡Viva Chile, Mierda!

Sr. Director,

Hace unos dias, y armado de un Clinic significativo mandado por una gran amiga por correo tradicional (lo que explica la tardanza) partí en un viaje por el sudeste asiático que me llevó, sin planearlo demasiado, derecho a Phnom Penh, la capital de Cambodia, y de ahí a la S-21, el principal campo de concentración de Pol Pot, en donde más de 17.000 camboyanos fueron “procesados”.

Mientras recorría los pasillos estrechos y las celdas diminutas y mientras veía las fotos de los torturadores quinceañeros, rayadas por los camboyanos visitantes y leía sus palabras, a pesar de la distancia, a pesar del tiempo, no podía parar de pensar en Chile. Tan diferente nuestro chilito larguirucho de la Cambodia que parece pelota. Tan diferente nuestro dictador de derecha con su dictador comunista. Tan diferente nuestro idioma, nuestro clima, nuestra historia… y sin embargo… qué atrozmente parecidos los bestias que hicieron eso. Qué brutalmente parecido lo que hicieron, y el daño que causaron.

Cuando metí el Clinic a mi mochila para mi viaje, lo llevaba para ver si encontraba una foto simpática, una divertida al lado de un poster olvidado de Christel o alguna otra tontera por el estilo. Sin embargo, con el peso de los muertos nuestros y los suyos, la única foto que pude sacar fue esta que mando. No es muy atractiva, pero espero que esté de acuerdo conmigo en que su valor radica en otro lado.

Con todo lo que sé que nos separa de Cambodia, ahora sé también que hay algo - un hueco, una tragedia - que nos une. Sólo quería compartirlo con usted.

Abrazos desde el extranjero, y gracias por el Clinic, el único diario que extraño, el mejor regalo que me pudo llegar por correo aquí en la lejanía.

José Joaquín Atria


  1. cfr. Calle 13… [volver]

papi… ¿cuánto falta?

Monday, February 5th, 2007

progress_bar-thumb.png

En algún momento del desarrollo de los computadores perdimos el camino, y las barras de progreso pasaron de ser algo útil a ser una herramienta de satanás para jugar con nuestras mentes. Cualquiera que haya tenido el placer de instalar juegos anteriores a 1995 entenderá a lo que voy. Cuando uno instalaba cosas - cualquier cosa - en esa época en la que las barras de progreso todavía significaban algo, sabía exactamente cuánto faltaba para que algo se completara. Es verdad, algunas veces uno no sabía cuanto tiempo, y se podía pasar horas pegado en una pantalla mirando fíjamente un 35% antes de darse cuenta de que no eran los poderes telepáticos los que no funcionaban, sino que el computador el que estaba pegado. Sin embargo, con el tiempo se inventaron cosas que se mantenían en movimiento para anunciar cuándo se te había pegado el computador.

Pero la verdad de las cosas es que el concepto mismo de la barra de progreso se nos fue a la mierda cuando empezamos a tener esas barras - llamémoslas barras “y-ahora-qué” - que avanzaban rapidísimo hasta 99% y de ahí se demoraban años. Algunas veces llegaban a 100% y ahí se quedaban, esperando algo, y uno no podía evitar pensar en la mente de que engendro del demonio un proceso podía no estar completo al llegar a los 100 percentiles.

Y después de eso, por si fuera poco, empezamos a tener otras, peores, en las que la barrita llegaba hasta el 100% (a estas alturas ya no existía ni la ilusión de una velocidad constante… todos sabemos ahora que los computadores realizan las tareas que les pedimos a ritmos completamente aleatorios) y después volvía a cero, y subía de nuevo a 100% y de ahí de nuevo, y sólo cuando el proceso estaba completo como cuatro o cinco veces teníamos el proceso listo. Llamemos a estas barras “calma-que-se-me-olvidó-un-detalle”.

Y lo realmente desesperante es que al final de una “calma-que-se-me-olvidó-un-detalle” podía perfectamente venir una “y-ahora-qué”.

Y ahí, cuando ya nos empezábamos a acostumbrar a no pescar a las barritas porque ya estaban empezando a no decir nada, nos topamos con las barras de progreso “indeterminadas”, o como deberían llamarse, barras “ya-que-no-tengo-idea-de-que-estoy-haciendo-vamos-a-rebotar-un-rato”. El problema aquí no es que se necesite algo para saber si el computador se colgó o no, algo que ya es un problema porque significa que alguien la cagó, sino que alguien decidió que lo que debería mostrarnos eso era la barrita.

El concepto se murió definitivamente cuando alguien consideró razonable agarrar la barrita y convertirla en algo que lo único que tiene que hacer es moverse. Podría haber sido una pelotita (como en Firefox), un engranaje (como en los Mac) o incluso un relojito de arena como en prácticamente cualquier PC desde tiempos inmemoriales, pero noooo, tenía que ser la barra de progreso, que ya llevaba años sin darnos ninguna información acerca del progreso de nuestra tarea.1
Y así estamos ahora, con barras que o no se mueven, o se mueven todo el rato, pero que indefectiblemente nos dicen poco o nada de lo que deberían decirnos. ¿Es mucho pedir que, si van a poner una barra de progreso - a estas alturas ya no sé ni para qué las ponen - pongan una que de verdad indique el progreso de la tarea que se le pide? Perfectamente legítimo tener una barra para indicar el progreso de partes de un proceso mayor (como la trasnferencia del archivo actual, por ejemplo), otra barra para el progreso de la tarea completa y algún gadget que muestre que el computador sigue funcionando. Y si no tienen manera de saber cuánto se va a demorar algo, entonces un relojito, o el mismo gadget que indique que el computador sigue haciendo lo que debe.

Mientras sigan habiendo más y más versiones, cada una menos informativa que la anterior, no vamos nunca a volver a tener una de las herramientas gráficas más útiles que se han inventado en todo esto de los computadores.


  1. Quizás el único reducto que le queda a las barras de progreso es tá en los reproductores de contenido multimedia, o en los loaders de flash… [volver]

para matías y la andrea…

Saturday, November 11th, 2006

Justo en este momento, si logré arrastrarme de mi cama al computador como lo planeé, Matías y la Andrea se están casando.

Desde Japón, un saludo puro porque se lo merecen, porque me gustan, porque hacen una tremenda pareja y porque -aunque no haya que decirlo- ya era hora.

Felicitaciones. Coman y tomen por mí. Soñaré con ustedes, para vernos en la fiesta.

Besos y abrazos, y un regalito cortesía de Calvin and Hobbes, como prueba de que hay cosas que no se pueden explicar con palabras, ni con ejemplos, aparentemente. Ojalá podamos aprender a querernos como ustedes.

andrea-y-matias.png