Archive for the 'tokyo' Category

tu#7 - el resumen y la puesta al día

Friday, September 29th, 2006

Mi idea original, en la medida de lo posible, era escribir unas especies de recuentos diarios de lo que había hecho, pero la verdad es que no siempre tuve el tiempo, y ahora es evidente que si me pongo a contar con detalles de cada día las cosas que pasaron desde el martes pasado en adelante, voy a terminar a la hora del queso y voy a dejar al pobre pinguino lleno de posteos nuevos y largos para cagarla más.

Por eso, aquí se viene una especie de resumen de lo que he hecho para ponerme al día. Así, si la cosa lo amerita, habrán días que tendrán posteos solitarios y específicos.

Los últimos días los he dedicado más que nada a recorrer Tōkyō y tratar de visitar lo más posible todos los lugares que quiero antes de tener que mudarme y me pillen las responsabilidades académicas que he estado evitando desde como julio pasado. Entre los parque que he visitado, el que se lleva las palmas es, sin duda, el complejo de parques que rodea al palacio imperial (皇居, kōkyo). Además de los muros de piedra que componían las defensas exteriores del palacio original, que son bastante impresionantes, y lo que queda del foso, que ahora es uno de los landmarks importantes del centro de Tōkyō (como no serlo, si es una especie de río circular de como 30 metros de ancho), el lugar está lleno de museos y cosas interesantes de la historia de Japón. Uno de esos lugares es el Matsu no Ōrōka (松之大廊下, gran corredor de pinos, o algo por el estilo), el lugar donde supuestamente Asano ofendió a Kita en lo que luego se convirtió la historia esta de los 47 rōnin. Es divertido pensar que esos lugares existen después de todo.

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Eso es en el jardín este del kōkyō. Al norte de esto está el Kitanomaru-kōen (北の丸公園, parque del círculo norte, o algo así), en donde está 日本武道館 (Nippon Budōkan, o, literalmente, el salón de artes marciales de Japón) y el museo de arte moderno, que tiene cosas desde la era meiji en adelante. Al Budōkan el día que fui no pude ni acercarme, porque había un concierto de una boy band coreana que se llamaba shinhwa. El sólo mar de mujeres era suficiente para auyentar a cualquiera, y con el paso de las horas no hizo más que aumentar. Según Hideki, a las mujeres japonesas les gustan los coreanos. Será.

A pasos del Kitanomaru-kōen está el Yasukuni Jinja (靖国神社, algo así como altar de la pacificación nacional), que es este donde Koizumi tuvo tantos problemas por visitar a los criminales de guerra. El templo este es bastante interesante, es muy grande y tiene unos torii preciosos, gigantescos. A la entrada hay una estatua de Omura Masujiro, que resulta ser además la primera estatua de bronce de estilo occidental de Japón. Apropiado si se trata del principal responsable de la occidentalización nipona.

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Al día siguiente partí a conocer mi campus y a Matsui Keiko, la que mencioné hace mil posteos y que era la responsable de mí en el AIKOM. Decidí aprovechar el viaje para recorrer un poco más y me fui caminando. Mi plan era irme caminando hasta la estación Shibuya (渋谷駅) y de ahí seguir hasta Komaba, que tiene una estación de metro que la une, de hecho, con Shibuya. El problema es que como se trata de un metro va por debajo de la tierra, lo que hace un poco imposible seguirla visualmente. La cosa es que camino para allá me encontré con el cementerio de Aoyama (青山霊園), un cementerio precioso que me acabo de enterar de que tiene una sección de extranjeros y de que corre peligro de convertirse en un parque. Sería una lástima.

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Eventualmente, sin embargo, llegué a Komaba y conocí a todo el mundo. Todos actuaron muy sorprendidos y satisfechos de tenerme ahí y Matsui-san aceptó con una sonrisa de oreja a oreja sus chocolates diciendo que le encantaban. Será. A la mañana siguiente, sin embargo, luego de haber averiguado que sí podía ir a Mitaka a buscar la bicicleta que me había dejado Mauricio Mellado, el estudiante de intercambio del año pasado, partí con la idea de ir a buscarla en tren y volverme en ella, aprovechando de encontrar quizás qué cementerio o su equivalente. La idea sonaba bien, y fue reforzada por un encuentro inesperado con el parque Inokashira (井の頭公園), que queda cerca de donde voy a vivir y alberga al Museo Ghibli, y es precioso.

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Desafortunadamente, yo no sabía que ese día iba a llover ni que Mitaka está realmente lejos, datos que incluso por separado podrían haberme convencido de lo contrario, pero no. Salí de mi hotel un poco después de las 10:30am, pero no logré volver a él hasta las 6:00pm, más o menos, y cuando finalmente lo hice me dolía todo, odiaba mi bicicleta y estaba empapado hasta os huesos. De hecho, nada de lo que andaba trayendo (que debo decir además que es todo, desde un diccionario a Mauricio, pasando por Gladys) quedó completamente ileso, y algunas de las cosas quedaron derechamente empapadas (como mis zapatos, que se terminaron de secar hoy en la mañana).

En la residencia en todo caso me trataron como un rey y me prestaron entre otras cosas un impermeable con pantalón de estos plásticos chinos (aunque este era japonés, revisé) y la cadena de mi bicicleta, que funciona con tarjeta. Me pasaron también como mil mapas y desarrollamos un plan de lo más inteligente, que involucraba seguir una calle grande hasta que se juntara con otra calle grande, que eventualmente toparían con el kōkyō. Perfecto. En la cabeza sonaba perfecto.

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El problema empezó cuando malinterpreté un mapa y pensé que estaba al sudoeste del kōkyō en vez de al noreste, que es de donde venía. En definitiva, pensé que me había pasado, y todo porque confundí el parque Oyogi con el parque Yoyogi, o algo así. Ya ni siquiera estoy seguro de como se llamaban, porque a pesar de que logro encontrar el parque Yoyogi, el Oyogi no parece existir. Da lo mismo. En el mapita de mi recorrido (aproximado sobre todo inmediatamente después de Shinjuku, donde me perdí de nuevo) es esa especie de cacho hacia arriba siguiendo el borde de un parque que en mi distorsionada mente, pensé que era el parque del palacio imperial, hasta que se convirtió evidentemente en una especie de Parque Juan XXIII, con arroyo hediondo a caca japonesa incluido y todo.

Creo que con eso los dejaré por ahora. Así además vamos dejando el resumen temáticamente ordenado. Este fue el capítulo uno acerca de los parques y demases relacionados. Luego viene otro acerca de La vida en Tokyo y luego otro más acerca de Nikko y la fauna Japonesa, y creo que con eso se me irá a acabar el tiempo en Sakura Hotel y pasaré a mi vida académica en Mitaka. Hasta entonces.

tokyo update #6 - tōkyō ni imasu!

Sunday, September 24th, 2006
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Así es, 東京にいます。Estoy en Tokyo. Ni yo puedo creerlo la verdad. La foto que ven la tomé cansadísimo, en el avión, sin tener ninguna buena idea de qué hora era. Lo único que importaba en ese momento era cuánto faltaba para llegar. La hora local era completamente irrelevante, principalmente porque era casi siempre la misma. Yo creo que eso fue lo peor del viaje: once horas de vuelo1, y siempre de día! Salimos a las 12:30 de LAX, pero llegamos a las 3:45pm. Terrible.

Lo bueno de toda la aventura aeropuertística fue que se estrecharon los lazos entre los pasajeros, lazos que normalmente ni existen. ¿Cuánto se estrecharon? Lo suficiente para haber tenido una escolta personal al hotel, y una invitación a comer sushi en cinta transportadora a la llegada a Tokyo. Me explico: en el vuelo conocí a un tipo que no sé muy bien quién era, pero era un político japonés (había sido el embajador en Mongolia por trece años, pero no sé cuál es su trabajo actual) y con él a una estudiante de la Universidad Waseda (otra de las que tienen convenio con la Católica) y a tres estudiantes de Todai: まっむら そうや、おう しょうりん y よしもと ひでき. Sōya, Ōrin y Hideki (Ōrin es chino, así que usan un sobrenombre). Ellos, viéndome cara de perdido y haciendo gala de la cordialidad japonesa (y probablemente divertidos conmigo, hay que aceptarlo), me dijeron que podían llevarme al hotel, me ayudaron con las maletas y, una vez llegado al hotel, me invitaron a comer. Así no más. Se resistieron a que pagara. Lo intenté. Varias veces, pero no hubo caso. Hideki, en todo caso, dijo algo de que la próxima la pagaba yo. Veremos. Yo feliz con que haya una próxima.

Pero bueno, la llegada. Luego de un viaje bastante largo en tren (yo con una sonrisa incontrolable de oreja a oreja), y de una brevísima caminata, llegamos a Sakura Hotel, sólo para enterarme de que mi reserva, tan diligentemente arreglada por mí por mail, con tanta antelación a mi viaje, se había ido a las pailas por el atraso y posterior cancelación de mi vuelo. Así no más. Pasé de tener pieza single para mí solito, con toda la privacidad y el agrado, a compartir pieza con siete personas más (de las cuales las dos que conozco ya son bastante simpáticos). El disgusto, eso sí, me duró hasta que me metí a la ducha y abrí mi maleta para sacar ropa limpia y me pude poner desodorante mío propio sin tener que bolsearle a nadie. En verdad, un paraíso. De ahí, arreglé un poco mis cosas y salí en busca de 白山駅 (hakusan-eki, estación hakusan) para comer sushi en cinta transportadora.

El sushi comido así, como me dijeron mis nuevos amigos, es とても安い鮓 (sushi muy barato), sushi de estudiantes. Sin embargo, todavía no me convenzo de que $250 por un nigiri sea “muy barato”. “Barato” quizás, y quizás parte de lo que se paga es la variedad y, diablos, que es sushi en Japón. De cualquier modo, estuvo rico y a la salida mis acompañantes hicieron completamente imposible que pagara mi parte, a pesar de que antes habían dicho que íbamos a pagar por separado.

De vuelta en el hotel, me dormí sin saber demasiado bien la hora, y a la mañana siguiente la despertada fue bastante así también, porque al despertar ahí si que no tenía idea de la hora que era. Podría haber sido las tres de la mañana o las doce del día. Además, las cosas se complican porque duermo compartiendo la pieza, pero del modo más privado posible. Me explico: la pieza tiene cuatro camarotes. Cada una de las camas está rodeada de una cortina lo suficientemente gruesa para tapar toda la luz (TODA), así que uno nunca sabe bien si hay o no alguien en alguna de las camas. La pieza entera, además, está en el subterráneo, por lo que ya de entrada es un lugar oscuro alejado de la luz natural que tanto nos informa de la hora local (qué buena es la luz natural). Por eso, te despiertas a alguna hora misteriosa, completamente oscuro, los sonidos que llegan de afuera no tienes como saber si son de mañaneros o de gente decente que se despierta a una hora decente, o qué, y tratas de moverte lo menos posible para no despertar al tipo que duerme debajo de ti, al tipo que duerme inmediatamente al lado tuyo (separado sólo por una cortinita) o al tipo que duerme enfrente tuyo, separado como por 70 centímetros de pasillo. Afortunadamente, he ido descubriendo con el tiempo que a la gente, una vez que saben la hora que es, le gusta despertarse más bien temprano, o por último no te joden si los despiertas por despertarte tú temprano. Todo bien, pura buena onda.

Una vez despierto, sábado 23 de septiembre, me econtré con Pato-san (mi amigo que estudia historia y que también está en Japón, y con el que habíamos quedado de juntarnos en Tokyo para que lo acompañara a un examen de Iaido), que me dijo que no había podido ir a Tokyo porque todos los pasajes estaban copados por una convención de juegos. Y entonces me acordé de todo: el 22, 23 y 24 de septiembre se celebraba la Tokyo Game Show 2006, y yo estaba en Tokyo. Dicho y hecho me puse a averiguar cómo ir, lo que resultó un tanto intimidante. Cuento corto, tras una hora de viaje más o menos llegué a mi estación y pregunté en el centro de información turística dónde estaba la TGS. Cuando me dijeron, un extranjero que estaba al lado me dijo “sigue a todo el mundo”, y efectivamente, parecía que todo el mundo estaba ahí tratando de llegar a la convención.

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Es verdad, la foto no es muy buena, pero hay que tomar en cuenta que ni yo me la creía mucho y que me la saqué solo. Una vez dentro, sin embargo, la cosa cambió bastante. Llegué bastante tarde, por lo que lo primero que hice fue comer (ya eran como las dos de la tarde). Me comí un plato de ラーメン (ramen, noodles japoneses), que son bien baratos, bien calientes y bien sabrosos. Lo que sí, aunque me avergüence un poco aceptarlo y en una de esas cambie de opinión en el futuro, tienen un olor que me recuerda mucho (peligrosamente mucho) al zoológico del San Cristóbal. Miedo.

Cuando llegué a la convención la cosa ya estaba bastante cocinada. Los discursos inaugurales ya se habían dado, los lanzamientos grandes ya habían pasado, y lo que quedaba era, principalmente, un montón de gamers haciendo cola para jugar juegos de Playstation2 y 3, NintendoDS, PSP, XBox360 y de cuanta otra consola habida y por haber uno se puede imaginar (incluso había un par de juegos para PC, y un montón de juegos tremendamente evolucionados para celulares), ejecutivos cerrando los últimos tratos de la tarde, y miles y millones de promotoras con poca ropa, alegres de posar para la foto que les pidieras con tal de entregarte el folletito que tenían. Las modelos iban desde algunas cosas relativamente normales a cosas derechamente freak.

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Para qué decir lo impresionante que eran los juegos. Había uno que se llamaba Dungeons&Dragons Online que le puede interesar a mi hermano, que por supuesto también tenía su modelo freak con sus poses exóticas. Saqué algunos videos de demos de juegos, y de modelos (con poca ropa, ¿necesito decirlo a estas alturas?) jugando Wii (que no se podía jugar jugar, pero se podía ver, y resulta bastante increíble) que pretendo subir a YouTube prontamente para su disfrute, así que esperensen nomás.

Después de todo eso, cuando ya había decidido que la cosa no daba para más, se empezó a acabar todo (con cancioncita de “Es hora de decir adiós” de fondo) y las modelos de todos los stands salieron a hacer fila para saludar al público y agradecer la asistencia, lo que generaba un espectáculo de lo más… interesante, como pueden imaginarse.

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A la salida, uno se daba cuenta en todo caso de que la convención no sólo estaba repleta de mujeres solícitas y a medio vestir, sino que estaba repleta de gente (porque a todo esto, cuando me aprontaba a salir me topé con un pabellón entero que no había visto, en donde estaba, entre otras cosas, el stand de “overseas” en donde estaba ATI y Autodesk y otras cosas y el de Mocosoft y su XBox360). Y cuando digo repleta, me refiero a que estaba realmente repleta. Nunca había visto tanta gente. La cagó. La cosa no habría sido tan importante, digo el superávit humano, si no nos hubiéramos tenido que estrujar todos en una línea de metro para llegar a algún lugar remotamente cercano a algo. La cosa fue bien impactante, sobretodo porque sólo algunos habían sido lo suficientemente precavidos para comprar sus boletos antes de entrar al TGS. Todos los demás mortales tuvimos que hacer una de las miles de colas para llegar a las maquinitas de boletos.

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Después de horas más de regreso, vagué un poco por la ciudad (a regañadientes más que nada, porque me bajé en otra estación y no estaba ni ahí con pagar otra vez, que ya es lo suficientemente caro) y llegué a tiempo al hotel para comerme algo (カレーライス, curry rice, arroz con curry) y dormir. Eso fue ayer. Dejo lo que hice (y voy a hacer) hoy para mañana (qué complejo). Por el momento, me apronto a salir con Sooya, Hideki y Orin a un 居酒屋 (いざかや, izakaya, pub estilo japonés). De ahí les cuento cómo estuvo. Hasta entonces.

でわまた後で!


  1. las calculamos con ayuda del matemático familiar, porque entre tanto cambio de fechas y demases la cosa era bastante complicada, déjenme decirles… [volver]

tokyo update #5 - ahora sí que sí

Wednesday, September 20th, 2006

Esto va a ser lo último que escriba, en un año por lo menos, desde un lugar cuya lengua madre sea una que entienda (aunque siempre existe la posibilidad de que el mundo entero de un giro inesperado). Mañana en la mañana parto a Japón definitivamente. Voy, eso sí, debidamente aperado. Hoy hicimos una última pasada familiar por Nueva York y me compré un libro de historia de Japón, un mapa de Tokio y la Lonely Planet de Japón, la primera que me compro (no la primera que me quiero comprar) y la primera en la que he podido dar rienda suelta a mis ganas de leerla tan entera como se pueda. Voy en el capítulo de las comidas. Fascinante.

El viaje, entre las cosa buenas buenas que tiene, cuenta con la prometida y nunca bien ponderada reunión final con mis maletas, y con ellas, mi ropa limpia, mis (6) desodorantes, mis diccionarios, y unos chocolates que le llevaba a Keiko Matsui, la encargada de mí por parte de Todai. Espero que todo eso esté bien.

Por otro lado, los últimos envíos ya se han hecho y sólo falta mandar una postal un poco importante, que espero pueda mandar desde el aeropuerto. Si no, va a tener un viaje un tanto cosmopolita, siendo una postal de Nueva York enviada desde Tokio. Quién sabe.

Ya se enterarán de mí. Suerte, y nos veremos más temprano que tarde.

EDIT: ¿Se acuerdan del giro mundial inesperado? Bueno… pasó. El vuelo tenía que salir a las 10:25am del 20, puerta 31. Cuando un par de grupos ya había abordado el avión (el mío entre ellos), corrieron rumores de que el avión tenía un problema e íbamos a tener que cambiarlo. Dicho y hecho, nos cambiaron la puerta de embarque a la 12 y la hora de salida a la 12:30. Un poco impacientes, subimos al avión sólo para dar media vuelta como a las dos horas de vuelo. Mala onda.

Cuando volvimos a JFK nos dijeron que la hora tentativa para la salida era las 7:30pm. Como a las 6:00pm nos dijeron que el vuelo efectivamente se había cancelado, y nos hicieron hacer colas para hacer un re-booking. Yo quedé en un vuelo para mañana a las 6:30 de la mañana, con conexión en LA a Narita, y comparto el vuelo con un montón de japoenses muy simpáticos con los que tratamso de comunicarnos, ellos tartamudeando en inglés, yo tartamudeando en japonés, y ellos periodicamente riéndose mucho de algunas tallas que tiran mientras me apuntan con el dedo, sin yo entender mucho (las explicaciones en inglés-japonés tartamudeado no son muy explicativas, déjenme decirles). Ahora estoy en el hotel Ramada, esperando una llamada despertador mañana a las 5:00. Hasta entonces, ¡buenas noches!

tokyo update #4 - the final countdown

Wednesday, August 30th, 2006

Ha pasado una montonera de tiempo en un período en el que las cosas andan demasiado rápido. La última vez que escribí andaba en busca de visas y cosas varias, y eso fue una aventura en sí misma, pero todo eso ya pasó. Las visas salieron con tiempo y confianza, y la de Japón con una prontitud nunca antes vista y sólo un par de días antes de que el viaje mismo tomara lugar (la visa estuvo en mis manos el jueves en la tarde, y yo volaba el lunes en la noche). Está bien, quizás no fue demasiado encima, pero si consideramos lo que habría pasado si no me hubiera llegado habría sido dramático.

Ese fin de semana fue el fin de semana emotivo del que todo le mundo que se va a algún lado habla. La preparación partió conociendo a gente vinculada a Japón y terminó despidiéndome de todos los que me vinculaban a Chile.

Las personas de Japón que conocí fueron Natalia Cortázar, la becada JASSO que se iba a ICU (y que debe estar, en este preciso momento, volando a un poco más de 7 horas de llegar al aeropuerto de Narita) y Mauricio Mellado, el becado JASSO del período académico anterior (2005-2006) que había ido a Todai. Las conversaciones con ellos dos salieron bastante bien. Una fue en torno a un helado del Sebastián y a lo largo de varias horas, y la otra fue en el casino de San Joaquín conversando de posibilidades de trabajo y de viajes al sudoriente asiático.

El viernes de esa semana tuve una comida de despedida con la familia de la Camila, y eso salió bastante bien. Comimos un plato de tallarines salteados y creo que pocas veces he estado tan nervioso como durante la preparación de dicho plato. Entregado a ciegas a la sabiduría cocinera de doña Elcira y de la Camila, todo quedó bien y sabrosísimo, y además, salió tremendamente cundidor.

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Al día siguiente le tocaba a mis amigos, e hice una cosa en mi casa que salió también tremendamente bien. Fue una especie de cumpleaños adelantado. Faltaban la pura torta y los tacos. El domingo le tocó a la familia, y también salió bastante bien, aunque menos emotiva. La emotividad familiar se reservó hasta el aeropuerto, que fue bien dramático. Yo no logré llorar, me imagino que porque estaba preocupado de otras cosas, pero sí llegué al otro lado con bastante pena por la partida, pero un enorme viaje por delante.

Al principio me dediqué a mirar tonteras en el Duty Free y esas cosas, pero de repente se me hizo que podría ser una buena idea partir a mi puerta, y resultó ser una tremenda idea, porque la cosa ya estaba en movimiento hace harto rato. Yo hice uso de mi pase preferencial, sin embargo, y pasé raudo por la manga dejando al perraje con sus problemas de meros humanos no-preferentes.

El vuelo pasó sin mayores problemas. Mi enorme mochila ocupó una enorme cantidad de espacio entre mi asiento y el que venía más adelante, y me jodió durante todo el viaje, pero no tanto como el pelotudo que iba al lado, que se fue durmiendo todo el viaje, con su codo usando una cantidad degenerada de mi legítimo espacio en el apoyabrazo compartido, y sólo despertaba de repente para arreglar, sin ayuda de pañuelos, sus problemas de reflujo. Feo. Bien Feo. Y húmedo. Y sonoro. MAL.En el vuelo vi Hoodwinked, una película gringa acerca de la caperucita roja que, si bien entretenida, no era ni la mitad de divertida de lo que pretendía ser. Digamos que abusaba de ese humor gringo idiota que también chorrea por Shrek, que, admitámoslo, no era ni la mitad de buena de lo que todo el mundo dijo. Como iba diciendo, Hoodwinked era del tipo de películas que encuentra tremendamente divertida y genial la idea de que la abuelita de la caperucita disfrute de los deportes extremos, que sirve de pie par una extensa secuencia de la abuelita en snowboard, en parapente, y en una serie de deportes en combinaciones cada vez menos plausibles. Una idea tremendamente original…Al llegar a Miami - la capital mundial de la puramierda, si la Coté me deja citarla libremente - tuve que correr un buen poco para agarrar mi avión y tuve mi primer encuentro con esta onda tan típica gringa de la orden prepotente a la hora del control de masas. Es una reacción súper extendida en todo caso, pero tremendamente desagradable. En mi caso, se manifestó en un tipa que repartía gente por una cola. Yo llegué a mi cola para llegar a la puerta de embarque, pero la cola era ENORME y a mí me quedaban exactamente 5 minutos para estar ahí y abordar. Le mostré mis cosas y me dijo que hiciera la cola y me hizo pasar. Yo me devolví para preguntarle si estaba segura, porque me quedaba muy poco tiempo, y empezó: “Sir, sir, please step back”, casi como si ella fuera un paco apuntándome con una pistola y yo me estuviera acercando con las manos acercándose a mi chaqueta. Es esa onda como de control de masas, como de “por favor no me haga repetirlo, señor”, con un trato de cortesía que realmente no resulta cortés.Eventualmente, sin embargo, llegué a mi vuelo y todo bien. El vuelo estuvo harto más fome, pero en el camino me leí Novecento, el mismo libro de La Leggenda del pianista sull’oceano con Tim Roth, que siempre hace unos papeles tan re buenos. Cuando terminé el libro, me puse a conversar con una niña muy simpática que voló al lado mío, que con el pasar del tiempo se puso cada vez más conversadora, hasta que la mamá me miraba con cara de “Dios santo, cómo habla esta niña”. Luego vino el encuentro con Matías y la Marce.

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Con ellos pasé el resto del día, y hasta el momento me han tratado verdaderamente como un Rey. La foto es de una salida que hicimos a una cosa que se llama Rattlesnake Bar & Grill. Ahí, a eso de las 8:30 de la noche, se nos ocurrió que en una de esas me podía quedar, y empezamos a darle vueltas hasta que terminamos llamando, desde la casa, a American Airlines, en donde nos dijeron que teníamos que hablar con LAN Chile. Cuando hablamos con ellos después nos dijero que teníamos que verlo con la gente de LAN Pass, porque el pasaje era pagado con millas, y la gente de LAN Pass a esa hora ya se había ido y volvía a la mañana siguiente a eso de las 8:00am.A la mañana siguiente partimos a las 6:00am acompañando a Matías a su pega en el Credit Suisse y con la Marce nos fuimos a JFK, donde logramos cambiar los pasajes. Sin embargo, cuando preguntamos por las fechas de viaje yo dije que me quería ir el 9 de Septiembre, y me dijeron que para ese día no habían pasajes. Sí había para el 8, pero yo lo encontraba un poco luego demás, y había pasajes también para el 20, pero eso era ya muy tarde.Había pasajes también para el 11. El 11 de septiembre. En un avión American que salía de Estados Unidos. Justo media década después de.

Esa sí que habría sido una historia digna de contar, pero al final, la presión de mis padrinos me hizo desistir de la idea. Yo todavía creo que habría sido entretenido, ver qué tan urgidos estaban los gringos en el avión, y cuántos se atrevían a volar ese día, pero no será. Para otra vez.

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El resto del día lo pasé con la Marce un poquito y de ahí de vuelta en Norwalk. Una vez ahí me dediqué a informarle a mi familia y amigos de dónde estaba, y este mismo posteo es parte de esa estrategia comunicacional. Su objetivo es que la gente que no se ha enterado de las cosas lo lea y deje de joder. En buena sí. :) Y eso es todo. Luego vendrán más posteos con más información. Yo, por mientras, disfruto Nueva York y la compañía de mi hermano perdido y de mi madrina subrogante.

—Antes de que lo olvide: http://amigomauricio.blogspot.com

toyko update #3 - gladys

Friday, August 4th, 2006

Partamos por lo más emocionante: llegó mi computador. Al final no resultó ser el mismo que yo había pedido, porque como en Dell hacen los computadores por pedido, se demoran más en entregarlos (al fin y al cabo, no es como si pudieran sacarlos de algún estante, realmente tienen que hacerlos, llenarlos de mierda y probarlos. Más sobre eso más adelante), entonces el que yo quería no alcanzaba a llegar. Lo maravilloso de todo esto es que mi hermano, que iba a comprar el computador, encontró, todavía no entiendo bien cómo, un computador Dell de un tipo que lo había encargado y lo había devuelto sin abrir la caja. Eso no sólo hizo que el computador estuviera disponible mucho más rápido (porque ya estaba hecho) sino que además le bajó mucho el precio, porque yo ya no podía aprovecharme de la mayor ventaja de comprar un dell, a saber, elegir qué hardware va a tener.

La cosa es que quien haya sido el que lo pidió y lo devolvió tenía un gusto parecido a mí en computadores, y aparentemente, bastante más presupuesto. Estas son las especificaciones técnicas de mi nuevo computador, un Inspiron E1505:

  • Procesador Intel Core Duo T2400 de 1.83 GHz
  • Tarjeta de video ATI Mobility Radeon X1400 de 256MB
  • 2GB de RAM en dos tarjetas de 533MHz FSB
  • Disco duro de 110GB
  • Tarjeta de sonido integrada Sigmatel 9200
  • Bluetooth
  • Wi-Fi
  • Pantalla ancha de 15,4″
  • Salida S-Video
  • 4 puertos USB 2.0

En términos de software, el computador si fue un cacho. Pasó antes por las manos de mi hermano, que además de quitarle algunas de las porquerías más evidentemente porquerías (como el contenido AOL) le instaló Fedora Core 5, pero nada pudo evitar que me llegara tan sobrecargado de basura que al correrlo por primera vez se demorara alrededor de 10 minutos en empezar Windows XP. Era realmente lamentable: uno corría el administrador de tareas y lo veía luchar ahí con sus 70 y tantos procesos inservibles, todos violándose al pobre procesador que literalmente no daba más (estaba siendo usado en un 100%). Un par de reinicios y mucho software basura menos más tarde, el computador se convirtió en el monstruo que debía ser, y ahora corre de maravillas, aunque todavía me queda mucho por sacarle.

Nunca entenderé por qué los retailers de computadores le ponen tal cantidad de software, si al final lo unico que hacen es hacer que sus computadores, algunas veces sistemas realmente impresionantes (como el mio, ejem) corran como si estuvieran plagados de spyware. Es realmente lamentable. En el foro de dslreports.com, fegul recomendó literalmente formatear todos y cada uno de los computadores que uno compra antes de siquiera mirarlos. Es verdad: fegul puede ser cualquier tipo, quizás uno muy pelotudo (no lo conozco para nada), pero lo que dice no suena tan descabellado.

Mientras lo limpiaba encontré (en internet, no se engañen) dos programas que pueden resultar utiles:

  • I8kfanGUI es una utilidad para controlar la temperatura y la velocidad de los ventiladores de laptops como el mio. Trat[e de instalar el SpeedFan, pero al correrlo en el portátil, no reconoció nada de nada. Lo he visto corriendo en computadores de escritorio, eso sí, y parece ser bastante bueno.
  • WinDriversBackup que, como su nombre lo dice, permite encontrar en tu computador todos los drivers que hayan, sean o no de Microsoft, y respaldar los que desees en una carpeta de tu elección. Además, de la opción de elegir sólo los drivers que no sean de Microsoft, y por lo tanto, que no se instalen con el OS. Esto sirve especialmente para limpiar tu computador sin riesgo de matarlo al desinstalar alguna cosa esencial, porque siempre lo vas a tener respaldado. Antes de instalar este traté con MyDrivers, un programa muy similar, pero que pide registro pagado, y la clave que encontré en theserials.com funcionó por un rato no más, hasta qeu lo volví a encender.

A estas alturas deben preguntarse qué significa el nombre del posteo. “Gladys”. Pues resulta que, por lo menos hasta nuevo aviso, ese va a ser el nombre de mi computador, en honor a la pistola de Marv1. El nombre se quedará por ahora, aunque nada asegura que no cambie después. Es verdad que no se le cambia el nombre a las cosas bautizadas, pero tomen esto no como un bautizo propiamente tal, sino más bien como un comentario abierto de cuál es el candidato con más posibilidades.

Nos vemos. Pronto viene el update #4 con informacion de mis visas y, ojalá, alojamientos.

tokyo update #2

Friday, July 28th, 2006

Ha pasado una enorme cantidad de tiempo desde mi última actualización, por lo que esta será un poco más larga de lo común. El lado bueno es que viene repleta de noticias.

La primera y la más grande es que hace un buen par de semanas me enteré de que Pato-san había recibido la confirmación de su beca y estaba listo para partir. Entusiasmado por las circunstancias en las que se enteró de esto (recibió un mail de su universidad en la que se lo decían al pasar como si ya fuera algo sabido, y el tuvo que mandar un par de mails pididneo confirmación y re-confirmación sólo para enterarse de que en su universidad ya sabían pero no le habían dicho) yo decidí preguntar si alguien sabía algo porque ya había pasado la fecha en la que nos dijeron que nos iban a decir (valga la redundancia), y la respuesta de Todai fue “thank you for your inquiries and sorry for the delay in notifying the result. We are happy to inform you that your scholarship application has been approved, so we can now welcome you officially to our AIKOM program at the University of Tokyo”. Así no más. “Ah, sí, ahora que lo mencionas, tú ya estás aceptado, así que bien podríamos darte la bienvenida y dar todo esto por terminado de una buena vez”.

Habría estado más indignado si no me hubieran aceptado, pero la verdad es que la satisfacción y el alivio de saberlo me hizo olvidar el mal rato. Eso fue el 11 de julio.

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Luego de iniciar las conversaciones con la agencia de viajes, llegó la fecha de partir en un viajecito de vacaciones con la Camila y unos amigos (con los que siempre hacemos todo) a Ñilque, en el lago Puyehue, y estuvimos ahí, disfrutando del sur de Chile y de mis últimos meses en la madre patria hasta ayer, fecha en la que lleguamos a Santiago. Entre los recuerdos inolvidables que saqué del viaje, bañarnos en una piscina termal descubierta mientras nevaba encima nuestro a pleno sol tiene que ser uno de los más destacados.

Y ahora las últimas tres grandes noticias al respecto:

Primero, llegaron los documentos oficiales de la Universidad de Tokyo que incluían:

  • 1 carta del director del AIKOM que me daba la bienvenida y demases.
  • 1 cuestionario sobre mis conocimientos de Japonés.
  • 1 certificado de admisión a la Universidad de Tokyo, que será válido desde el 1 de octubre de 2006.
  • 1 certificado de obtención de la beca que incluye los montos a recibir (¥ 80.000 yenes al mes y ¥ 150.000 para el pasaje) y la duración de la misma (de octubre de 2006 a septiembre de 2007).
  • 1 lista con los nombres, sexos (13 hombres y 10 mujeres), fechas de nacimiento (yo soy el más viejo), universidades de origen y direcciones electrónicas de contacto de los 23 participantes del AIKOM que serán mis compañeros (ninguno de algún lugar de habla hispana, excepto yo).

Segundo, mi agente de viajes me confirmó un pasaje Santiago-Nueva York para el 28 de agosto y uno Nueva York-Tokyo para el 30 de agosto, por lo que tendré que pasar una noche en Nueva York. Qué penita…

Tercero, y lo más emocionante, por el grado de incertidumbre involucrado, mi computador. En el último posteo hablé de las cotizaciones de computadores para llevar a Tokyo. El elegido fue esta hermosura con ciertas modificaciones del producto estándar: tiene un procesador de 1.86 GHz, 1GB de RAM, un quemador de DVD de 8x, 80GB de disco duro y una tarjeta de video nVidia de 256MB. Todo lo que un chico como yo puede soñar. Además, viene con una práctica mochilita, un pendrive de 128MB y un mouse óptico para reemplazar los incómodos mouse de los portátiles.

Pero, ¿dónde está la incertidumbre?, dirán ustedes. Pues bien, el computador fue pedido no a través de internet, sino a través de mi hermano (que probablemente lo hizo a través de internet, es verdad, pero eso no es lo esencial) que vive en los Estados Unidos. Todo eso fue para que mi hermana, que está allá ahora de visita, lo trajera consigo, pero por una serie de malentendidos en los que no entraré ahora, el pedido se atrasó y el computador se supone que llega mañana, mientras mi hermana se vuelve pasado mañana. ¿Entienden ahora la incertidumbre? Si no alcanza a llegar el pc, entonces mi computador se queda allá y mi hermana se viene con las manos vacías. Lo bueno, sin embargo, es que de un modo u otro llegará a mí, porque si él no viene, yo iré por él. Se verá en el futuro en qué termina esta apasionante saga.

Da la impresión de que eso es todo lo que tenía que contar por el momento. Ahora a mandar mails para tener algo que contar en un muy próximo tokyo update #3 y a dormir. Nos vemos.

tokyo update #1

Monday, June 19th, 2006

Hace un buen par de semanas (casi un mes de hecho) me llegó una carta indicando los resultados de la selección de AIKOM (así se llama el programa: Abroad in Komaba). Komaba es el nombre del campus al que voy y parece ser bien grande y magnífico y qué sé yo, aunque un profesor que conozco que estuvo allá haciendo clases me contó que de todos los campus de la Universidad de Tokyo (Todai, como le dicen) es el más “desastrado”, aunque como lo dijo no sonó como algo demasiado malo. Al parecer, se precian en ese campus de contar con esa identidad personal, esa suerte de descuido poco japonés que los distingue del resto de los campus de la Universidad.

En la página de la Universidad de Tokyo hay una explicación en inglés de qué es el AIKOM y una lista de los cursos que se han dado e años pasados, pero la página no la actualizan desde el 2002 (pensé en detenerme en una pequeña diatriba acerca de lo penca que es tener un sitio y no actualziarlo, pero después me acordé de que no posteo aquí en más de un mes, y se me ocurrió que en una de esas no es el mejor momento para tocar ese tema), así que todavía no tengo idea de qué voy a estudiar en verdad. Lo único que sé es que voy a tener clases de japonés todos los días en el primer módulo, y que de todos los cursos ese es el más difícil. Habrá que ver cómo me va. Por el momento, tengo que aprovechar de studiar lo más posible para ver si logro quedar en el segundo nivel (son tres, y partir desde el primero lo encuentro un poco fome), aunque lo veo difícil, porque uno de los requisitos es dominar por lo menos 400 kanji, y yo ciertamente no he tenido la suficiente práctica con eso: en el Instituto el énfasis estaba en gramática y vocabulario, y sólo levemente en kanji. Eso depende de mí.

En la carta de aceptación me decían que tenía que llegar allá el 2 de octubre, lo que es un poco tarde para mis planes. Lo que yo siempre he pensado es que me conviene viajar lo más cercano posible al fin de las vacaciones, cosa de tener las cosas más o menos cerradas. Eso además me da tiempo de estar con la camila durante las vacaciones (la camila es mi polola, a quien amo más allá de todo límite posible). Volviendo al alojamiento, el que me ofrecen es realmente conveniente: queda a 40 minutos del campus (que considerando el tamaño de Tokyo debe ser cerca) y me cuesta sólo ¥9.700. Esto queda en una cosa que se llama Mitaka International Hall of Residence, y parece tremendamente pulento.

La fachada del MIHR

La planta de lo que será mi pieza Una foto de lo que será mi pieza. Un poco blanca de más...

Las piezas no son demasiado grandes, y al parecer son un poco feas, pero no necesito demasiado, y por el precio que voy a tener que pagar, la verdad es que acepto cualquier cosa. Además, siempre existe la posibilidad de mandarlo todo a la mierda después y conseguirme otra pieza por otro lado. De cualquier modo, he averiguado algunas cosas del MIHR:

Este es un link a Google Maps (Beta) que debería mostrarles un mapita de Tokyo, que no tienen por qué entender. La línea horizontal gris con blanco de arriba es la línea Chuo de la JR, que une Tokyo con Nagoya. En el mapa, sobre la línea de tren, tienen que buscar donde dice “きちじょうじ” (Kichijouji)1. Esa, como pueden darse cuenta, es la estación que queda cerca de MIHR. Desde esa estación, si hacen como Dorothy con la línea amarilla que va más a la izquierda y hacia el sur se van a cruzar con dos calles amarillas más (complicación con la que Dorothy nunca tuvo que enfrentarse), cada una con un simbolito que espero que sea una estación de buses (tienen que acercarse un poco con el zoom para verlo, parece un semáforo de lado). Desde esa, tomando la calle amarilla que va al oeste, se llega a otro cruce amarillo y otra “estación de bus”. Eso queda al lado del ayuntamiento de Mitaka (三鷹市), que es el suburbio en donde queda todo esto, y el MIHR tengo la impresión de que queda bajo el letrerito gris oscuro con letras blancas que queda a la derecha y abajo de donde estamos. Ahí viviré.

Hoy (19/06) le mandé un mail a Matsui Keiko (apellido primero, como me voy a tener que acostumbrar a decirlo), que parece ser con quien me tengo que comunicar, preguntándole desde cuándo voy a tener alojamiento y desde cuándo me va a cubrir la Visa, para saber cuándo me puedo ir, y si voy a necesitar conseguirme yo alojamiento por mi lado si quiero irme antes, así que sólo me queda esperar respuesta.

Les cuento además que el resto de mi tiempo libre ha estado dedicado a la cotización de computadores, porque mi madrísima queridísima (ad honorem Divino Anticristo, ahora recientemente internado contra su voluntad) me ofreció uno para hacer esas solas y solitarias noches en Japón más llevaderas. Ya habrá más noticias acerca de eso.


  1. Si no pueden ver caracteres orientales, entonces ¡consíganselos! Si aún después de mis fuertes argumentos no los he convencido de hacerlo, entonces pueden conformarse con saber que la estación de la que hablo está a la derecha del hexágono azul con el número 7. [volver]