Archive for the 'vida diaria' Category

tu#26 - y vamos quemando etapas!!

Saturday, July 5th, 2008

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¡Felicidad completa! ¡Felicidad completa!

Hoy llegó esto a mi GMail:

Señor
José Joaquín Atria

De nuestra consideración:

De acuerdo a los resultados de los exámenes efectuados ayer Viernes 4, usted deberá presentarse a la entrevista de evaluación el próximo Jueves 10 del mes en curso, a las XXXX Hrs. en la Embajada del Japón, XXXX.

La Comisión Evaluadora estará integrada por representantes de la Agencia de Cooperación Internacional (AGCI), la Embajada del Japón y de la Asociación de Ex Becarios del Japón (MonbuChile).

Además, debe comunicarse con el Sr. XXXX, de la Embajada del Japón, Tel XXXX, para confirmar la recepción de este mail.

Atentamente,

XXXX
Asistente
Depto. de Cultura e Informaciones
Embajada del Japón

Para todos aquellos que no sepan, esto me llegó porque estoy postulando a una beca del 文部科学省 (MEXT, el Ministerio japonés de cultura, educación, deportes, conejitos, empanadas y sentimientos que empiezan con A) y ayer tuve la prueba de idiomas, el primer punto de corte del proceso de selección (que promete ser rudo, ya que a) la beca es buenísima, b) había como 35 personas postulando, y c) hay sólo cinco cupos).

Espero que eso explique no sólo la felicidad completa que encabeza este posteo sino también el uso, cual fénix, de la marca de los Tokyo Updates, que habían terminado con mi regreso al terruño que llamamos Chile.

La verdad es que no quería hablar de este tema aquí, precisamente porque la rudeza del proceso de selección no me da toda la confianza del mundo en que efectivamente estos sean Tokyo Updates y no Déjenme Tranquilo en Este Miserable Agujero Oscuro de Resentimiento y Malestar Updates, pero la verdad es que la felicidad completa es tan completa, que tenía que ponerlo aquí.

Quizás todo esto no termine más que en mí teniendo que intentarlo de nuevo. Pero por lo menos voy a hacer que este intento sea un intento como la gente, quizás el intento más motivado y esforzado de los que he hecho hasta ahora.

Vamos allá.

instalando kubuntu 7.10

Sunday, February 10th, 2008

Ayer me apesté de mi instalación de Kubuntu. La verdad no me acuerdo bien de qué era lo que fallaba. O mejor dicho, me acuerdo perfectamente bien de las cosas que no funcionaban bien, pero no recuerdo ni en qué momento ni por qué dejaron de hacerlo. Así que, fiel a mi filosofía de que un sistema recién instalado es de las mejores cosas de la vida, y a su corolario que dice que hay que reinstalar el sistema operativo periódicamente, quise ver qué tanto me demoraba en dejar corriendo mi instalación tal como la quería de nuevo.Y fue en tiempo record.

No tuve que bajar el disco de la página de Ubuntu porque ya lo había encargado de ShipIt, así que ya lo tenía. Sí me tuve que conformar con instalar Ubuntu en vez de Kubuntu (la diferencia, para los no iniciados, es que Ubuntu usa Gnome y Kubuntu usa KDE. Ahora vayan a averiguar las diferencias entre esos dos), pero siendo que eso es fácilmente arreglable, no me importó tanto.

Claro que tengo que recalcar lo obvio: esta es la instalación que me conviene a mí, y hay un montón de programas que yo uso que el resto de ustedes puede no usar. Así que tomen esto como una serie de consejos, y no como reglas. Entonces, en rápida sucesión, mis pasos fueron:

  • Iniciar mi computador desde el Live CD.
  • Instalar el sistema operativo manteniendo las particiones de mi instalación previa (por eso vale la pena tener el sistema y los archivos y demases en particiones diferentes). A todo esto, muchas de las cosas que señalo en estos pasos no son necesarias si se tiene todavía la configuración de su usuario de la instalación anterior en ~/.kde, pero para que sea más completo, aquí les va todo.
  • Reiniciar el computador esta vez desde el disco duro.
  • sudo apt-get install kubuntu-desktop, para instalar KDE.
  • En el menú de Gnome seleccionar Logout y reiniciar en KDE (o si son más brutos, apretar Ctrl+Alt+Backspace)
  • sudo apt-get update, para actualizar /etc/apt/sources.list.
  • sudo apt-get dist-upgrade, para actualizar el sistema.
  • [esperar como veinte minutos]
  • [and now for the motherlode!] sudo apt-get install amule amule-common audacity blender cabextract edict ffmpeg flac g++ g++-4.1 gettext id3ed java-common joe kanjidic kdeedu-data kiten kscreensaver-xsavers kscreensaver-xsavers-extra kscreensaver-xsavers-webcollage lame liba52-0.7.4 libavcodec1d libavformat1d libavutil1d libc6-dev libcrypto++6 libdc1394-13 libdvbpsi4 libdvdnav4 libdvdread3 libebml0 libevent1 libfaac0 libfreebob0 libggi2 libgii1 libgii1-target-x libgle3 libgsm1 libgssapi2 libiso9660-4 libjack0 libkiten1 liblame0 liblzo1 libmad0 libmatroska0 libmp4v2-0 libmpeg2-4 libnetpbm10 libnfsidmap2 libntfs9 libpostproc1d libqt0-ruby1.8 librpcsecgss3 libsdl-image1.2 libstdc++6-4.1-dev libswscale1d libtar libvcdinfo0 libvlc0 libwxbase2.6-0 libwxbase2.8-0 libwxgtk2.6-0 libwxgtk2.8-0 libx264-54 libxosd2 libxvidcore4 linux-libc-dev lynx mozilla-plugin-vlc mplayer mplayer-skins msttcorefonts ncftp netpbm nfs-common nfs-kernel-server ntfsprogs odbcinst1debian1 portmap qtparted soundkonverter sun-java6-bin sun-java6-jre sun-java6-plugin synergy ttf-dejavu ttf-dejavu-extra ttf-vlgothic unixodbc unrar vlc vlc-nox vsftpd xfonts-mplus x-ttcidfont-conf xscreensaver xscreensaver-data-extra xscreensaver-gl-extra yafray, para instalar mis paquetes regalones. [oh yeah baby, give it to me one more time…]
  • Ir a Control Center / Appearance & Themes / Launch Feedback y seleccionar “No busy cursor”, para deshacerse de la huevadita que rebota.
  • Control Center / Regional & Accessibility / Country/Region & Language e instalar los paquetes de japonés y castellano.
  • Control Center / Regional & Accessibility / Keyboard Layout y activar los layouts y poner el latinoamericano (latam) como alternativa.
  • Control Center / Regional & Accessibility / Keyboard Shortcuts y poner Ctrl+Alt+Z como la combinación para cambiar de layout.
  • Meterse al setup de scim y cambiar dos cosas. Primero, reemplazar todos los hotkeys por Ctrl+Space para el trigger; y segundo, en el tab GTK, poner que muestre el panel sólo cuando se necesite.
  • Abrir el Konqueror y en Settings prender la opción “Show ‘delete’ context menu”, para poder borrar cosas saltándose el basurero sin tener que apretar Shift+Del.
  • Implementar lo que sale aquí para apagar el touchpad mientras se escribe. Esto es:
    • Abrir /etc/X11/xorg.conf y asegurarse de que en la sección Touchpad diga

      Option “SHMConfig” “true”

    • Hacer un script en ~/.kde/Autostart que diga:

      #!/bin/bash

      # Desactivar el touchpad por 1 segundo despues de apretar la ultima tecla
      # para prevenir que se active accidentalmente mientras se escribe.

      /usr/bin/syndaemon -d -t -i 1

  • Instalar VL Gothic y m+, que son fonts hermosas y las que más me gustan para escribir en japonés. EDIT: desde que escribi este post, encontre los paquetes de Ubuntu para estas dos fuentes, y funcionan de maravilla. son ttf-vgothic y xfonts-mplus
  • Listo!

Claro que así picho picho caluga no quedó. Lo único que falla es el cambio entre el castellano y el japonés: cuando puedo activar scim para escribir en japonés, no puedo escribir acentos. Cuando puedo escribir acentos, no puedo usar scim. Todo esto quedo claramente estipulado aquí, pero parece que tendré que seguir esperando respuesta y sufriendo por mientras.

Sería todo. Nos veímos.

PD: ODIO la cosa para escribir de WordPress y el maldito editor de HTML que tiene que te pesca cuando quiere y al que le gusta interpretar tu código como se le da la soberana gana. Maldito pedazo de software del tercer Reich…

tu#14 - aqui vamos de nuevo

Saturday, February 3rd, 2007

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Lo sé, lo sé, hace mil años que no actualizo. El último posteo fue hace más de un mes y desde entonces han pasado hartas cosas, tantas, de hecho, que me ponen en una situación complicada. Por un lado es tanto lo que puedo contar que no se ni por donde empezar, y sé que si lo dijera todo tendría un psoteo igual de largo que el de mi cumpleaños, o más, lo que me da un poco de pavor. Por otro lado, sin embargo, siento que como no puedo decirlo todo en una de esas es mejor no decir nada, y entre esa sensación rara (supongo que en cierto sentido la misma que hace que mientras más tiempo pase entre que hablas con un amigo y lo vuelvas a hacer más te cuesta empezar a hacerlo otra vez) y la cantidad de cosas uno empieza a jugar con la idea de justificar el no escribir nada…

Pero bueno, estoy empezando a sonar como si estuviera obligado a hacerlo, y sé que no lo estoy. Sin embargo, y para todos aquellos que quieren saber de mí pero que no me han encontrado por los escasos lados del ciberespacio en los que me he aparecido, aquí les va una actualización a la vez suscinta y detallada, vamos a ver cómo sale esto.

Primero lo primero. La navidad en Japón no tiene nada que ver con la navidad Chilena, u occidental, por lo demás. La gente no se junta en familia, sale con sus parejas. No se hacen regalos, a menos que haya interés amoroso. No hay comidas especiales ni platos tradicionales, excepto los menu navideños que lanzan los restaurantes para acoger a las parejas (¿están empezando a ver la tendencia aquí?). En general, se puede decir, y es lo que todo el mundo dice de hecho, que la navidad en Japón es como la segunda patita del Día de los Enamorados. Cómo llegó a eso, no tengo la más remota idea. Pero sí sé que si me extrañó la extraña manera japonesa de descuerar el espíritu navideño al que uno está acostumbrado, me duró hasta que me puse a pensar cómo sería la celebración criolla del año nuevo chino. Igualmente fuera de contexto, la gente que lo celebra tiene que encontrarle algún significado, incluso si eso significa tener un edsfile de viejos pascueros motorizados por las calles de Shinjuku1.

Año nuevo, que sí es una celebración como la que acostumbro pero con el sabor local, fue harto más interesante. Por motivos de logística no pudimos comer el plato tradicional de soba, pero sí comimos soba (yo me comí un buen plato de tempura soba). Partimos a Kamakura a rezar a un templo cuyo nombre nunca supe y a ver el primera amanecer en la playa y nos calentamos los huesos en unas especies de piras mantenidas por unos monjes medio exóticos2, rodeados de gringos y japoneses turisteando, todos igual de cagados de frío. A todo esto, los gringos con los que yo iba estaban debidamente avergonzados de sus compatriotas que hablaban fuerte asumiendo que nadie los podía entender o dejando esa posibilidad de lado gracias a las maravillas del alcohol, y debo decir que con justa razón… (”Man, when I get back I’m gonna smoke so much weed, dude, no seriously, like, let’s not even talk about it, no, let’s better not… But dude, so much weed… And dude, when I get back, I’m gonna do so much coke you are not gonna believe it, it’s not even gonna be funny, seriously, I mean, let’s not even talk about it… But dude… when I get back…”)

Ya con el 2007 en pleno, tipín cinco de enero, partimos con Sera, una amiga gringa, a recorrer Kyoto. Los más avispados pueden haber ya visto una breve reseña muda del recorrido que hicimos en el blog del guapetón, que como siempre estaba conmigo, pero para todos los demás, aquí les va una reseñita.


  1. No tengo foto de eso, porque las que saqué las saqué con mi celular y con el macro activado - mi celular tiene macro… -, pero creo que me puedo conseguir fotos más decentes, y ojalá no sea en este caso como con las fotos de mi cumpleaños. La verdad, es que facilitaría las cosas conseguir mi disco con el software de mi cámara digital, pero al aprecer los mails no son siempre tane fectivos como parecen… [volver]
  2. Ese día, ahora que lo recuerdo, tuve un pequeñísimo choc curtural, que le llaman. En mi mesa estábamos un par de amigos gringos, y un tipo de singapur que es amigo de una de las tipas del intercambio. Nos pusimos a conversar con este último y de repente me preguntó “¿y tú de donde vienes?” y yo le dije “de Chile”. En respuesta, me miró callado un rato con su vaso detenido a mitad de camino entre la mesa y su boca y, sonriendo, me dijo, “¡guau! ¡eso sí que es exótico!”. [volver]

tu#13 - yo++ (esta vez sin tacos)

Monday, December 18th, 2006

Como el pinguino no ha alcanzado todavía la fama mundial que le espera, creo que es seguro suponer que la gente que lee esto ya sabe que estuve de cumpleaños hace poco. Siendo este mi primer cumpleaños en el exilio, y ya que parte de la idea de este blog es mantener a la gente que dejé en Chile informada de mí y lo que me pasa, aquí les va una reseña de mi cumpleaños. Que, vale la pena decir, por esas casualidades de la vida es la primera vez que me toca en otoño bien avanzado. Vean por favor cómo se ve mi campus… en verdad no es difícil entender por qué a los japoneses les gustan tanto sus estaciones1)

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Primero lo primero. Resulta que del AIKOM hay varios que estamos de cumpleaños en diciembre, y de mi grupo de amigos más inmediato, dos: yo y Mike, que estuvo de cumpleaños el 12. Para celebrarnos a los dos el resto de nuestros amigos decidieron organizar una comida cumpleañera (habíamos hecho algo parecido para el cumpleaños de otra amiga unas semanas antes) en un restaurant en Shibuya. El restaurant nos daba tabehodai (todo lo que puedas comer) y nomihodai (todo lo que puedas tomar) no alcohólico por ¥2100, lo que dentro de todo es bastante barato. Sin embargo, y a pesar de que el restaurante tenía una variedad razonable de cosas que comer y era rico, era al mismo tiempo bastante asqueroso y medio monótono. Procedo a explicar esta aparente contradicción.

El restaurante vendía unas especies de anticuchos que uno metía en una como olla de aceite hirviendo y los freía. En Japón, por lo que he visto, es bastante común encontrar platos de comida que requieren que uno mismo los prepare (el shabu-shabu y el sukiyaki son sólo un par de ejemplos), pero nunca me había tocado algo como esto. Uno pasaba por una gran barra con unos anticuchitos en los que venía una pura presa de lo que fuera (un trozo de carne, un pedazo de pollo, un camarón grande, un takoyaki…), todo crudo o frío (en el caso de los takoyaki, por ejemplo). Ahí también uno podía sacar arroz, tallarines, dumplings, nikuman, y un largo etc de otras cosas, en general todas ricas. De ahí pasaba a servirse un vaso de algo y llegaba a la mesa que tenía esta coas para freír al medio y untaba sus anticuchos en una salsa y de ahí en pan, y a la olla. Al principio todo muy bien, pero digamos que después de notar que todo frito sabe más o menos igual, y de sentirse lleno de aceite hasta detrás de los ojos, y después de treinta minutos de no oler nada más que fritanga ahí mismo en frente de uno, digamos que se le empieza a olvidar a uno lo rico que puedan ser sus anticuchitos fritos y empieza derechamente el asco. Supongo que de ahí les viene el negocio.

Afortunadamente, cuando ya llegaste al asco falta poco para que todos los demás lleguen y empiecen con los postres, y ahí el olor a fritanga o se acaba o se neutraliza. La cosa es que todo vuelve a ser agradable. En general, diría que el restaurant era rico, pero era bastante asquerosillo. Era como una chanchada en exceso. Musho, si me preguntan a mí.

Regalos:

  • un aro de esos como studs, con un cristalcito verde. (versión grande)
  • una banda presidencial que dice 「スケベ代表」 o algo así como “modelo de pervertido”2 Digamos que es una talla interna y nada por lo que sentirse ofendido. スケベプライド! (versión grande)

  1. Tanto incluso que hace poco, en lo que probablemente fue la charla más jugosa que he oído en mi vida, se nos dijo que uno de los principales, si no el principal, de los problemas de Japón era el calentamiento global, porque una vez que la tierra terminara de calentarse, Japón no iba a tener más estaciones, y las estaciones eran una parte esencial de la cultura japonesa. Eso explica el protocolo de kyoto… ¡¡cómo no lo había pensado antes! (La charla, eso sí, corrió por cuenta de profesor invitado. Ese curso en general es bastante bueno y entretenido [volver]
  2. Una de las cosas que más rápido aprendimos al llegar aquí es la escala de perversión sexual, aunque no sea tan así. Digamos que en la cima de todo está el “hentai” (変態), que puede funcionar como un adjetivo. Ese es el más parecido al pervertido que todos conocemos. Debajito de ese vendría el “s(u)kebe” (スケベ), que es más parecido a un viejo verde, o a el personaje ese de Ranma 1/2 que se dedicaba a robar calzones. Lo comúnmente aceptado es que todos (los hombres) tenemos algo de skebe. En tercer lugar, y en mi opinión mucho peor que el skebe promedio que se sabe interesado en el sexo opuesto y lo acepta, esta el “muttsuris(u)kebe”, o elviejo verde reprimido. En la opinión de los japoneses que me enseñaron todo esto, todo hombre que no se reconozca como skebe, es una de las otras dos opciones. [volver]

tu#12 - el segundo mes y contando

Saturday, December 2nd, 2006

Hoy se cumplen dos meses desde que llegamos a la residencia que hemos llegado a amar (yo por lo menos) y la verdad es que es fácil acostumbrarse a vivir aquí. Las costumbres de la gente, a excepción de algunas derechamente raras, no son demasiado distitnas a las que la vida en Chile me han acostumbrado, y dentro de todo, creo que ahora puedo decir con más certeza y credibilidad que antes que los japonese y los chilenos no somos tan diferentes. No sé si puedo explicar tanto por qué me da esa impresión, pero hay algo que hace que uno se sienta más o menos en casa, y definitivamente no fuera de lugar. Hay algo extrañanemente hogareño en Japón.

Ha pasado harto tiempo desde la última vez que escribí y las dos últimas no han tenido que ver conmigo precisamente, o por lo menos no con mi vida aquí. Por eso hay un montón de cosas que contar, pero vamos por aprtes, como Jack. El fin de semana pasado fue el Komaba Sai (駒場際), que es un festival que se realiza dos veces al año en el Campus Komaba (de ahí el nombre). Durante todo el fin de semana, que además es largo para los de Todai, los distintos grupos de la universidad -sean estos círculos o clubes de los más variados tipos1- ponen stands con comida y otras cosas (había un stand de un círculo de arquería occidental en el que se podía disparar un arco a un blanco gigantesco como a un metro de distancia, por ejemplo) a la vez para promocionarse y para juntar plata. En general, eso sí, el Komaba Sai es como el momento de relajo en donde uno puede pasearse por el campus comiendo todo el dia, viendo shows de magia, escuchando recitales de la gente de la u y pasando en general un buen rato, aunque sea un rato un poco caro.

El Yumi-no-Kai (para los pavos que lo hayan olvidado, ese es mi círculo de kyudo, cuyo nombre significa literalmente algo así como “la agrupación del arco”2) había decidido poner un stand de takoyaki (たこ焼), que son unas bolitas de una masa medio misteriosa con un poquito de pulpo (たこ) y plantitas, queso a veces y en definitiva lo que uno quiera ponerle. Se hacen como en una parrilla con hoyitos que dejan convertir la masa líquida en pelotitas y se comen con mayonesa y con la misma salsa que se le echa al okonomiyaki, aunque nunca he comido eso en verdad…

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La cosa es que como los tres extranjeros (que acabo de notar que suena peligrosamente a “Los Tres Mosqueteros”) somos parte del Yumi-no-Kai, y como nos han metido en todo lo que pueden del círculo, nosotros también tuvimos que aprender a hacerlos y nos encargamos del primer turno del festival en la mañana del viernes 24. El domingo antes de ese fin de semana (con una lluvia espantosa) habíamos tenido una reunión en otra de las residencias para estudiantes de Todai (bastante más comunitaria que esta en apariencia por lo menos) en donde tuvimos una especie de crash course en la preparación de estas bolitas dichosas. Las fotos que están distribuidas en este posteo son del proceso creativo de las susodichas durante nuestro turno en el festival de la universidad. Yo no me veo porque bueno, estoy tomando las fotos.

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Como pueden ver, la preparación se hace con esas parrillas con hoyos y unos palitos que pueden ser palitos de verdad (es decir, de palo…) o de metal. Uno le pone aceite a la cosa (se forman unas pocitas en los hoyitos que al principio se ven medio asquerosillas, pero después son la papa) y de ahí la masita, que se dora con ese aceite. Mientras sigue líquido uno le echa la cosa verde y la cosa roja (tienen nombre, y probablemente gustos muy diferentes, pero no tengo idea ni de cómo se llaman ni de a qué saben por separado) y unos pichintuncitos de pulpo picado, con su espolvoreado loco de queso encimita para darle un poco de consistencia a la cosa y ayudarlos a convertirse en pelotas y a quedarse en su nueva forma una vez que la alcancen. De ahi uno se esfuerza por lograr que cada hoyito tenga su masa y que las futuras pelotas no se toquen, y cuando están lo suficientemente hechas por debajo, uno las empuja y giran solitas dejando la parte cruda para abajo y la parte recién hecha para arriba, y así, de a poquito, uno las va girando hasta que quedan hechas pelotas.

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La verdad es que son bien ricas, y las parrillas se ven tremendamente versátiles, así que estoy considerando seriamente comprarme una para hacer bolitas de todo, desde huevo revuelto a queso solo, si es que se puede. Si no, siempre puedo comer fracasos fritos, ya que como todos sabemos, todo lo frito es rico.

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Al parecer este posteo se va a tratar de pura comida, porque ya llevo lo suficiente para que sea un posteo y es medio tarde para cambiar de tema. Además, la comida da para mucho.

Hace un par de dias me entró el cargo de conciencia por comer siempre afuera en restaurantes (es fácil, rico, rápido y no demasiado caro… y eso sin contar que cerca de aquí hay restaurantes de muchas cosas distitnas, así que uno puede comer bastante variado además) y decidí que era hora de empezar a moverse con la comida propia. Ya el mes anterior había comprado arroz (5 kilos) y había probado mi arrocera donada involuntariamente por la sempai de una amiga con una comida de arrocito perro (cfr. agüita perra). Rico. Blanco, salado, medio apelotonado, pero rico.

La cosa es que con eso en mente partí a Summit, nuestro supermercado (que de hecho se llama algo más parecido a Samitto: サミット) y compré todo lo que me atreví a comprar para cocinar:

  • Huevos
  • Gyoza congeladas
  • Zanahorias
  • Dientes de dragón
  • 1L de salsa de soya
  • Repollo (pensé que era lechuga…)
  • 2 bolsas de arroz preparado congelado (con carnecita y plantitas y demases)
  • 2 Cajas de jugo de naranja
  • Kuu (la bebida que me gusta, que es sorprendentemente parecida al jugo de naranja)
  • Dumplings congelados
  • 2 Cup ramen
  • 2 Cup yakisoba
  • 1 Cuchillo
  • 1 Cuchara de palo

Lo mejor de todo es que eso me salió ¥4.144, lo que no es tanto, y me puso en condiciones de poder hacer lo que hago en este mismísimo momentísimo3: una tortilla de zanahoria con arroz. ¿Vieron que ando pulento?

Actualización: la tortilla, así tortilla-tortilla no fue, pero el resultado me sirvió para aprender un par de cosas acerca de la cocina que no había tenido oportunidad de aprender antes. Y por si eso fuera poco… quedó rico. Pronto más posteos sobre las demás cosas. ¡Hasta entonces!

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  1. Dentro de las universidades y demases japonesas, las agrupaciones de estudiantes pueden ser a grandes rasgos de dos tipos: círculos o clubes. No sé exactamente qué cosas hacen que una agrupación cualquiera sea de una clase o la otra, pero al parecer, los clubes son a la vez más serios y más oficiales que los círculos, mientras que estos últimos son más relajados y abarcan una cantidad mayor de intereses. A juzgar por eso, me da la impresión de que los clubes tienen el visto bueno de la universidad, mientras que los círculos son cualquier grupo de estudiantes, pero no sé en verdad… [volver]
  2. Ahora que lo pienso no sé si algo puede ser “literalmente algo como”. Algo dentro de mí me grita que las cosas que son literalmente algo son literalmente algo, y no literalmente algo como algo más, pero de todos modos lo voy a decir porque otra partecita de mí dice “¿y qué tanto?”. [volver]
  3. Ad honorem Divino Anticristo… [volver]

tu#11 - hoy disparamos!

Saturday, November 11th, 2006

Posteo breve, sólo para registrar el hermoso día en que por primera vez una flecha fue disparada por las manos que escriben en este momento. Finalmente, luego de varias semanas de práctica (varias de esas sin siquiera tocar un arco, algo así como las clases de guitarra de Phoebe en Friends), finalmente lograron confiar en nosotros lo suficiente para dejarnos disparar al makiwara1, que es una especie de atado de paja que sirve para practicar. Nuestro círculo practica en tres dojos distintos: uno cerca del centro de Tokyo, uno cerca del campus Komaba y otro relativamente cerca de Kichijoji. El dojo de Hongo, el que queda cerca del centro de Tokyo, tiene el makiwara más grande que he visto: es una especie de gran atado de paja de como un metro y medio de diámetro y unos 70 centímetros de profundidad.

Uno se para frente a esta cosa, con la flecha en mano, y dispara como si fuera a hacerlo de a de veritas, pero hacerlo con la gracia con la que lo hacen mis sempai va a ser mucho más difícil de lo que pensaba. La energía que liberan esos arcos es enorme, y todavía no logro mantener los ojos abiertos en el momento de soltar la cuerda. La cagó cómo se siente, es realmente impresionante como sale esa flecha disparada.

Extrañamente, hoy fue la primera práctica para la que pensamos seriamente no ir, debido a la flojera de fin de semana y una amenaza de lluvia un poco constante. Jack, de hecho, decidió no ir, y se perdió la práctica más importante e intensa que hemos tenido. Debemos haber disparado unas cinco flechas, y al final ya no daba más. Necesito encontrar la manera de disparar relajado, pero creo que lo voy a lograr, y sé que el camino hasta allá y el eventualmente lograrlo, va a valer tanto la pena…


  1. En karate también se usan makiwara, pero son distintos. Los makiwara de karate son unos palos enterrados que tienen unos patacones de paja en la punta que está sobre la tierra, y sirven para aporrearlos con la manos y los pies. Los makiwara de kyudo se llaman igual, pero no se les pega: se los ensarta. Las flechas que se usan con los makiwara de kyudo también son distintas: no tienen plumas. Al parecer, vamos a tener que hacer otro viaje a la tienda de kyudo a comprar flechas de esas, que no compramos, y a aprovechar de que nos borden los nombres en nuestras hakama. [volver]

tu#10 - el primer mes

Friday, November 10th, 2006

Hace poco tuve mi primer encuentro con lo que será probablemente el resto de mi vida. Llegué feliz y satisfecho después de un largo día en la universidad a mis 14 metros de comodidad y privacidad, sólo para encontrarme con mi pieza sin luz ni agua, caliente ni normal. A la pobre de Gladys le quedaban como 30 minutos de batería (porque la había dejado bajando un instalador de Windows para arreglar un computador) y la maquinita que me marca lo que tengo en mi cuenta de arriendo decía que debía como ¥9400. Mala onda.

No he hablado nada de el sistemita que tienen para pagar las cuentas, aunque en una de esas vale la pena por lo menos mencionarlo. La residencia se organiza en torno a un especie de salón de actividades que llamamos afectuosamente el “Common Hall”. Ahí se hacen desde las fiestas hasta eventos más informales, como juntarse a estudiar, o a practicar algún instrumento, jugar ping-pong o incluso practicar artes marciales. Otra de las cosas que se hacen ahí es pagar el arriendo.

En una piececita aparte tienen unas especies de máquinas expendedoras (todo se hace con máquinas aquí), una por edificio. Uno ingresa el número de la pieza y puede meterle más plata a la cuenta. Uno podría de hecho pagar todo el año, o lo que fuera, pero por motivos obvios es mejor ir de a poquito. Además, a la entrada de mi pieza tengo una maquinita que me dice cuánto me queda, y que parpadea cuando tengo menos de quinientos yenes (como ahora, por si les interesa).

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La cosa es que los muy desgraciados se toman muy en serio eso de que el arriendo es por mes, y cuando llegué de la universidad el primero de noviembre pasado, estaba en las tinieblas. Partí raudo a pagar mis cuentas sólo apra enterarme ahí que mi conexión a internet también se había cortado. Así como lo ven, mi vida se precipitaba en caída vertiginosa por un abismo de miseria, sufrimiento y falta de internet.

Sólo una semana después logré volver a vivir, y ahora, cuando todavía me recupero de las profundas consecuencias que toda esta experiencia dejó en mí, tengo en mis manos la cuenta de mi celular, la primera del año. ¥6400. Odio las cuentas.

Sin embargo, no es lo único que me ha llegado por el correo. Todos los días, probablemente porque nunca he tenido una casilla propia y me dan ganas de sentirme importante, reviso mi casilla de correo. Generalmente no hay nada, y sólo rara vez me llega una cuenta o una notificación de que tengo que ir a hacer algo a la oficina de la residencia1. Sin embargo, hace poco recibí con una sonrisa en mis labios los discos de isntalación de Ubuntu.

Resulta que los chicos buenos de Ubuntu tienen la idea (muy acertada, creo yo) de que la mejor manera de difundir Ubuntu -y con él, Linux- es dándole a la mayor cantidad de gente el acceso al OS. Por eso tienen en su sitio una página donde uno puede bajar las imágenes de los discos de instalación para grabarlos en sus propios discos y usarlos por la vida. Y por si esto fuera poco, también puedes encargarlos por correo, de forma completamente gratuita, desde aquí2. La cosa me funcionó a mí, y mucho más rápido que las tres semanas que dicen que se puede demorar. Pedí los tres discos, para estar listo para isntalar Ubuntu en la máquina que me pongan por delante (ahí va a haber que ver cómo me va, que es otra historia completamente diferente).

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Y lo más pulento es que junto con mis discos sexys me llegaron cuatro -¡sí! ¡cuatro!- sensuales stickers de Ubuntu con los que puedo hacerle más propaganda. Uno de ellos ahora está en mi puerta, por fuera, junto con una banderita chilena, banderita tricolor, para decirle al mundo quién soy, miéchica.

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Además de eso, debo decir que mi vida no ha estado muy interesante. He comprado millones de libros de manga, aunque he podido leer muy poco, porque a pesar de que puedo entender manga en japonés con ayuda de un diccionario si es que el manga tiene furigana (las letritas chiquititas arriba de los ideogramas que dice cómo se leen, y que permiten buscar las palabras en los diccionarios más rápido que buscando puros kanji), no todos los manga tienen furigana. De hecho, son pocos los manga que tienen furigana para todos los kanji (como Death Note, One Piece o Dragon Ball) y otros manga, como Vagabond, no le llevan todo lo que es el furigana salvo en los casos más extremos3. Además de tomos de todos los manga que acabo de mencionar, excepto Death Note, me compré los siete tomos del manga de Nausicaä, pero esos no le pegan mucho al furiganazo tampoco, así que tendrán que esperar. Se ven preciosos eso sí en mi estante…4.

Además de todo esto, aproveché mi semana sin internet para amononar mi pieza, y convertirla un poco más en algo mío-mío. Empecé por pegar en la apred las postales que compré en Nueva York. Son un montón de postales, la mayoría con retratos de personas que, por una razón u otra, admiro o me gustan. Son personajes igual bien variados, desde Bob Dylan a Malcolm X, o desde John Lennon a Audrey Hepburn, y me di el trabajo de ponerlos de modo tal que, sentado en mi computador, los pueda ver a todos al mismo tiempo sin que se reflejara la luz de mi pieza en ninguno.

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Además de mi pared de retratos, tengo la foto que me regalaron los chiquillos antes de mi partida (la Mari, el Peter, la Vale y la Camila) y la foto de el único perro que realmente me gustaría tener como mascota canina: Perro. Hace unos años, el 2004, cuando fuimos de paseo al sur con Sake, Gabriel y la Camila, ese perro nos siguió y nos acompañó sin nunca portarse como un perro desagradable, se ganó todo nuestro cariño, y desapareció misteriosamente, tal como apareció, el día que volvíamos. El perro fantasma de la laguna Cayutué.

Dos años después, y a medio mundo de distancia, su foto está pegada a mi cama. La más linda de las fotos que tengo en mis murallas.

¡Nos veimos!


  1. Hay excepciones, como el magnífico número 5 de en-raizada, que me llegó cortesía muy especial de la buena de la Javi. ¡Gracias! [volver]
  2. Esto también lo dije en la incipiente e incompleta guía/registro de instalación de Linux que estoy/estaba haciendo, y que pueden ver aquí. [volver]
  3. De estos, ahora mismo estoy leyendo One Piece, comprado en Book Off. Amo esa tienda. Manga usado, entre ¥350 y ¥105 por volumen, que en el caso de cómics más abacanados, como Vagabond, por ejemplo, es verdaderamente una ganga. [volver]
  4. Y antes de que pregunten, si no fueran tan baratos no los compraría. No me voy a quedar pobre por comprar manga, no os preocupéis… [volver]

tu#9 - la vida en tokyo

Sunday, October 22nd, 2006

Ha pasado un montón de tiempo desde mi último posteo y creo que es hora ya de postear de nuevo. Los últimos días han estado agitados, y llenos de cosas que hacer, lugares a los que ir, papeles que sacar, pruebas de diagnóstico, eventos, tours y miles de cosas por el estilo, pero las clases empezaron hace más o menos una semana y las cosas están bastante más establecidas. Ahora creo que puedo darme el tiempo de escribir como me gusta: largo y tendido. Respiro.

Los primeros días estuvieron totalmente dedicados a sacar los papeles necesarios para tener una vida razonablemente legal en Japón. Tuvimos que ir al registro de extranjeros (外国人登録, gaikokujin-tōroku) a sacar nuestra tarjeta de extranjeros residentes y a sacar nuestro seguro médico (que cuesta ¥10.000 al año, lo que es bien sorprendente). Fuimos a sacar nuestra cuenta de banco, que ya está lista y debería tener sobre ¥200.000 desde el domingo 15 (¡al fin!) y nuestra tarjeta de estudiantes para el tren, que sirve para ahorrarse mucha plata (todos los días que tengo clases tenía que gastar ¥170 de ida y de vuelta entre el campus y Kichijōji, pero ahora con la tarjeta, que se compra por uno, tres o seis meses por distintas sumas, paso “gratis”). Eso sumado a la tarjeta de la biblioteca, las cuentas para las salas de computación (miles y miles de computadores, y TODOS son iMacs, ¿pueden creerlo? ¡qué desperdicio por Dios!), y un largo etcétera me han mantenido más ocupado de lo que me gustaría.

De todos modos he encontrado tiempo libre que prontamente paso a rellenar con actividades. La que me tiene más entusiasmado de esas es el kyūdō (弓道), o la arquería japonesa. Es un arte marcial bastante más inútil que otros como el karate, jūdō o el kung-fu, y menos establecidamente deportiva que el kendō (esgrima japonesa), pero es tremendamente estilosa, y agradable. Es la primera vez que practico un arte marcial, así que avanzo lento y me sorprendo de todo, pero me imagino que este es el mejor momento y lugar para empezar, así que me tiro no más.

Dentro de todo, como la mayoría de los deportes (o por lo menos de los que valen la pena, si se practican con seriedad), es un deporte caro. El equipo completo incluye la hakama (), el arco (yumi, ), el guante (yugake, 弽) y las flechas (ya, 矢). Calculando y revisando precios, los dos amigos con los que me metí al círculo y yo hemos calculado que uno puede comprarse todo por aproximadamente ¥55.000, pero no es necesario todavía comprarse el yumi, porque en el círculo al que nos metimos nos los prestan por el momento (además, recién estamos empezando a practicar los pasos con arco en mano y no me gustaría gastar los ¥20.000 que cuesta un yumi barato para destrozarlo mientras aprendo. De todos modos, el próximo sábado la gente del círculo nos va a llevar a comprar las cosas para empezar a practicar como la gente sin tener que depender del equipo que esté disponible para prestar (principalmente los yugake son importantes) y nos dijeron que, para irse a la segura, lleváramos ¥50.000. Yo espero no tener que gastar tanto eso sí.

El círculo al que nos metimos se llama “ゆみの会” (yuminokai), que se puede traducir más o menos como “Club del yumi”, o algo por el estilo. Como ven, es un nombre bastante evidente. El link a la página está en la lista de links de este blog y encimita del nombre del círculo, y ahí hay fotos de las prácticas y el calendario de actividades, así que si alguna vez ven por ahí que hay un partido de algo, en el cual no creo que participe, por lo menos pueden saber dónde y a qué hora voy a estar, ¡porque definitivamente voy a ir!

En una nota un poco más amplia, las cosas en la residencia ya están bastante más establecidas. Ya sabemos dónde comer, por cuánto, y si es bueno o no, dónde están las picadas y qué sé yo. Estamos planeando con unos amigos una visita en masa al Museo Ghibli en algún momento, pero no estamos apurados por hacerlo (cada vez que voy a Kichijōji paso frente a él y veo el enorme Totoro sentado en donde se venden los boletos. De noche, debo decir que se ve un poco aterrador…). Lamentablemente, ahora paso mucho menos frente al museo que antes, porque ya no tomo el tren en Kichijōji. Ahora lo tomo en una estación más chica que se llama 三鷹台 (Mitakadai), porque ahí se pueden estacionar las bicicletas gratis (en Kichijōji hay que pagar, no mucho, pero hay que pagar). El estacionamiento, en todo caso, es una vista a la que todavía no me acostumbro totalmente. Creo que antes de que termine el año voy a tener por lo menos una pesadilla que gire en torno a una bicicleta no encontrada entre todas las demás…

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La bicicleta es una nueva adquisición y viene de una larga historia. Supongo que recuerdan el viaje ese que hice en bicicleta a través de Tōkyō bajo la lluvia, en lo que fue la aventura más idiota que he vivido. Bueno, resulta que esa bicicleta murió, y en buena hora si me preguntan a mí. La abandoné cerca de la estación de tren Tōkyō y no pienso ir a buscarla. Además, si fuera no podría traerla (porque no anda) y si la trajera de vuelta no la usaría (porque es una porquería). Decidí finalmente comprarme una bicicleta nueva, por el módico precio de ¥7000. Es negra, es sexy, y tiene canastito, luz y de esas como parrillas en la parte de atrás. Además, tiene de esas patas que no son patitas ridículas por el lado sino patas como la gente que levantan la rueda trasera entera, y le lleva candado incluído y seguro para la pata. Y por si eso fuera poco, ya me acostumbré a andar en ella sin manos y estoy mejorando constantemente. Sólo tengo que recordar no intentar sacar cosas de mi mochila mientras manejo (muchos infinitivos, ¿no creen?).

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Como noticia extra, que parece ser una señal de que las cosas están marchando bien con mi asentamiento nipón, les cuento que hoy tuve mi primer sueño con fragmentos en japonés. En el sueño conocí a un montón de hijos de extranjeros que vivían en Japón, y cuando ellos se presentaron aparecieron un par de niños brasileros que sintiendo algo de solidaridad latinoamericana, me empezaron a decir de dónde venían y esas cosas, creo que en portugués. Dijeron que venían de un lugar que se llamaba algo así como “ao sabá” (así sonaba, por lo menos, y en el sueño tenía algo que ver con los Andes) pero ante mi cara de inseguridad me preguntaron “「アオサバー」が分かる?” (”¿entiendes lo de ‘ao sabá’?”). El resto del sueño fue en inglés y de eso si estoy seguro. El portugués que creo que los niños esos pueden haber hablado era más bien un portugés inventado. No era portugués más que en el sueño.

Adjunto porque sí una foto de mí y unos amigos en Yokohama hace más o menos una semana. Atrás estamos Chris (USA) y yo. Adelante Jean Paul (Alemania), Victoria (Singapur) y Helena (Nueva Zelanda). La foto la tomó Jack (USA), pero fíjense que no se ve… qué cosas…

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Qué cosmopolita, ¿no?

Hasta la próxima, que espero sea en menos tiempo.

tu#8 - me pillaron las responsabilidades…

Monday, October 2nd, 2006

Y bueno, así no más. Ni siquiera alcancé a ponerme al día como dije que lo iba a hacer antes de llegar a Mitaka. Ahora mismo me encuentro sentado en mi pieza (mi pieza) de 14 metros cuadrados. No es demasiado grande, pero es mía (o todo lo mía que puedo pretender ahora) y de a poco le he ido encontrando lugar para todas las cosas que tengo y las nuevas cosas que recibí de Mauricio (no el guapetón, el otro, aunque con eso no quiero decir que… ah… a la mierda). Entre las cosas interesantes que se pueden decir, debo confesar que la bicicleta retititutata que me prestaron la otra vez, que empecé a odiar cuando la llevé a Tōkyō mismo y no dejé de odiar desde entonces, me dejó definitivamente botado ayer camino a ese bar donde tocaba Hideki, que,a todo esto, tiene un nombre larguísimo (el bar, no Hideki): 晴れたら空に豆まいて, que creo que es algo como “esparce porotos al cielo si está despejado” o alguna barbaridad por el estilo.

La cosa es que mientras iba a tomar el metro, en bicicleta, a la bicicleta endemoniada se le salió la cadena por quincuagésima vez y esta vez se le salió con cuática y se incrustó entre el piñón de atrás y la rueda misma, y de ahí no hubo quien lo moviera. Además, mientras la forcejeaba a ver si se dejaba tratar como la gente, se le cayó un pedacito de un lugar misterioso que nunca pude entender muy bien cuál era, y me di cuenta de que uno de los eslabones de la cadena, que típicamente tienen dos cilindritos y unas piezas de metal que los unen, tenía sólo una de esas típicas y tan necesarias piececitas de metal, lo que significaba que los segundos que le quedaban de vida los podía contar con una mano. Así que ahora la bicicleta aguanta las inclemencias del tiempo amarrada a una baranda cerca de la estación Tōkyō, muchas gracias por preguntar.

Al llegar a la residencia, en todo caso, como que le seguí la corriente a todo el mundo y todo el mundo me la siguió a mi, así que ahora soy el orgulloso “dueño” de otra bicicleta, esta sí más decentita. Eventualmente les conté de la otra, pero al parecer nadie sabe muy bien qué hacer con ella. Como de costumbre, el tiempo dirá que habrá de suceder. En el peor de los casos, digo yo, la dejo ahí y pago por ella, y en el estado en el que se encuentra, de seguro no me cobrarán demasiado.

Entre los trámites que tuve que hacer conocí a algunos de mis compañeros, principalmente a una vietnamita absolutamente diminuta llamada Thuy Nhung Nguyen (Nguyen es el apellido, aunque todavía no sé muy bien cómo decirle) y a un malasio que se llama Mohd Rafi Awang Senik (donde Awang Senik son sus apellidos, pero me dijo que le dijera Rafi). Mañana a las 11:30 nos llevan a inscribirnos en el registro de extranjeros en el City Hall de Mitaka, y de ahí a hacer una serie de otros trámites como abrir una cuenta de banco, y aquí viene lo más emocionante de todo: el documento que tuve que hacer para crear mi cuenta bancaria tuve que firmarlo, pero no como ustedes creen.. nooooo. Lo firmé como se debe: con mi propio inkan. TENGO INKAN!! (el inkan es ese sellito rojo que los japoneses usan como firma, los japoneses entiéndase como yo. ehem.)

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Voy a tener que preguntar eso sí que kanji es, porque el que encuentro que más se parece es 室, pero igual no más que no es, a menos que sea una interpretación muy libre. Cuando tenga más claro cuál es en verdad, lo revelaré. Por el momento, quedémonos con el misterio todos juntos. De todos modos es super abacanado, y de lo contrario no me van a convencer (jt, cómo te quedó el ojo? ah?).

Otra cosa que me pasó fue que entre las cosas que me dejaron había un refrigerador, que debe haber tenido la concentración de hongos más alta desde los bosques de Nausicaa del Valle del Viento, o ese pedazo de zapallo que una vez encontré en un subterráneo en la casa de la abuela de la Camila y que confundí con una pelota de fútbol. La cosa estaba mal. Y para empeorar aún más las cosas, tenía entre las cosas que habían pegado en su cubierta, una calcamonía de Apple. Lo bueno de la historia es que el refrigerador quedó de lo más limpio después de una buena refregada con agua, y la calcamonía (que el fanático Apple-lófilo había pegado también en el televisor) también salió sin mayores problemas. Así, hop!

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También resultó que mi arriendo no va a salir 9700 yenes como creía, sino mucho menos! Parece que lo que voy a tener que pagar en términos de alojamiento en total va a salir como 4500 yenes! lo que, debo decir, es ridículamente barato. Para que se hagan una idea: en el dormitorio compartido en el que me había quedado hasta ahora tenía que pagar 3400 yenes más o menos, y compartía mi pieza con siete personas más, y sé de otros estudiantes de intercambio que para vivir en Japón tienen que pagar 8 veces más que eso, a pesar de que supone que reciben ayuda de su universidad. Así no más.
El baño es otra cosa digna de mención. Partamos con la información gráfica y de ahí nos vamos a las explicaciones:

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Como pueden ver, es la encarnación misma de la idea de todo-en-uno. No se ve a mano derecha un espejito que de tanto recibir gotas de la ducha está indefectiblemente manchado con agua, y no sé si se distingue demasiado (yo tuve que buscarlo) el coso1 para poner el confort (¿cómo se llaman esas cosas?). Para decirlo de una manera elegante, digamos que no le tengo mucha a fe a la permanencia en seco del confort que ponga ahí. Creo que haré un par de experimentos antes de atreverme con un confort como la gente.

La cosa café que se ve arriba es una especie de gabinete para poner remedios y otras cosas, convenientemente puesto para que todo lo que se resbale de ahí caiga sin interrupción alguna al wáter (otra palabra que no me convence, pero, ¿qué alternativa real tengo? ¿excusado? por favor…) que, como pueden ver, no tiene tapa. No es que la tapa esté en algún otro sitio. Fue diseñado sin tapa. Así no más. El lado bueno, supongo, es que me puedo duchar mientras me lavo los dientes y cago todo al mismo tiempo. Eso sí que va a ser interesante. Y supongo que ya con el agua corriendo, no va a ser necesaraio que el confort esté seco por la existencia de otras alternativas … para lavar, si se entiende (y espero por Dios que se entienda, porque no quiero explicarme). Tampoco se alcanza a ver el hoyito por donde se sale el agua de la ducha, pero afortunadamente existe y no tengo que preocuparme de que toda el agua que no use para ducharme caiga dentro del wáter (y dale).

Otra cosa distinta, por decirlo menos, es mi cama. Yo me esperaba, cómo podría haber hecho otra cosa, una cama como la que todos conocemos. Pero mi colchón redefine el término “duro como tabla” porque es una tabla. No es que el colchón sea extremadamente duro, es que el colchón no es. No hay colchón. Hay una cubierta plástica azul sobre un terciado grueso. Y nada más. Zip. Hay que decir, sin embargo, que la cosa es bastante más cómoda de lo que uno podría pensar, aunque los efectos que esta comodidad aparente tengan sobre mi espalda sólo podré reportarlos desde mañana. El efecto secundario indeseado, sin embargo, es que mi cama cabe justa en donde está y es ligeramente más grande que las camas para las que mis sábanas están pensadas, así que tendré que idear una manera de hacer mi cama sin tener que hacer las acrobacias que hice hoy y que, en defensa de mi honra, me llevaré a la tumba. Los dejo con una foto de cómo se ve mi pieza al cierre de esta edición, teniendo en cuenta que sólo está armada a grandes rasgos y que todos los detalles están por verse todavía. Disfruten, y nos vemos luego.

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  1. Así no más con el machismo. Ahora ya estamos usando hasta masculinos de cosas que son invariablemente femeninas. A dónde iremos a parar… [volver]

tu#7 - el resumen y la puesta al día

Friday, September 29th, 2006

Mi idea original, en la medida de lo posible, era escribir unas especies de recuentos diarios de lo que había hecho, pero la verdad es que no siempre tuve el tiempo, y ahora es evidente que si me pongo a contar con detalles de cada día las cosas que pasaron desde el martes pasado en adelante, voy a terminar a la hora del queso y voy a dejar al pobre pinguino lleno de posteos nuevos y largos para cagarla más.

Por eso, aquí se viene una especie de resumen de lo que he hecho para ponerme al día. Así, si la cosa lo amerita, habrán días que tendrán posteos solitarios y específicos.

Los últimos días los he dedicado más que nada a recorrer Tōkyō y tratar de visitar lo más posible todos los lugares que quiero antes de tener que mudarme y me pillen las responsabilidades académicas que he estado evitando desde como julio pasado. Entre los parque que he visitado, el que se lleva las palmas es, sin duda, el complejo de parques que rodea al palacio imperial (皇居, kōkyo). Además de los muros de piedra que componían las defensas exteriores del palacio original, que son bastante impresionantes, y lo que queda del foso, que ahora es uno de los landmarks importantes del centro de Tōkyō (como no serlo, si es una especie de río circular de como 30 metros de ancho), el lugar está lleno de museos y cosas interesantes de la historia de Japón. Uno de esos lugares es el Matsu no Ōrōka (松之大廊下, gran corredor de pinos, o algo por el estilo), el lugar donde supuestamente Asano ofendió a Kita en lo que luego se convirtió la historia esta de los 47 rōnin. Es divertido pensar que esos lugares existen después de todo.

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Eso es en el jardín este del kōkyō. Al norte de esto está el Kitanomaru-kōen (北の丸公園, parque del círculo norte, o algo así), en donde está 日本武道館 (Nippon Budōkan, o, literalmente, el salón de artes marciales de Japón) y el museo de arte moderno, que tiene cosas desde la era meiji en adelante. Al Budōkan el día que fui no pude ni acercarme, porque había un concierto de una boy band coreana que se llamaba shinhwa. El sólo mar de mujeres era suficiente para auyentar a cualquiera, y con el paso de las horas no hizo más que aumentar. Según Hideki, a las mujeres japonesas les gustan los coreanos. Será.

A pasos del Kitanomaru-kōen está el Yasukuni Jinja (靖国神社, algo así como altar de la pacificación nacional), que es este donde Koizumi tuvo tantos problemas por visitar a los criminales de guerra. El templo este es bastante interesante, es muy grande y tiene unos torii preciosos, gigantescos. A la entrada hay una estatua de Omura Masujiro, que resulta ser además la primera estatua de bronce de estilo occidental de Japón. Apropiado si se trata del principal responsable de la occidentalización nipona.

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Al día siguiente partí a conocer mi campus y a Matsui Keiko, la que mencioné hace mil posteos y que era la responsable de mí en el AIKOM. Decidí aprovechar el viaje para recorrer un poco más y me fui caminando. Mi plan era irme caminando hasta la estación Shibuya (渋谷駅) y de ahí seguir hasta Komaba, que tiene una estación de metro que la une, de hecho, con Shibuya. El problema es que como se trata de un metro va por debajo de la tierra, lo que hace un poco imposible seguirla visualmente. La cosa es que camino para allá me encontré con el cementerio de Aoyama (青山霊園), un cementerio precioso que me acabo de enterar de que tiene una sección de extranjeros y de que corre peligro de convertirse en un parque. Sería una lástima.

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Eventualmente, sin embargo, llegué a Komaba y conocí a todo el mundo. Todos actuaron muy sorprendidos y satisfechos de tenerme ahí y Matsui-san aceptó con una sonrisa de oreja a oreja sus chocolates diciendo que le encantaban. Será. A la mañana siguiente, sin embargo, luego de haber averiguado que sí podía ir a Mitaka a buscar la bicicleta que me había dejado Mauricio Mellado, el estudiante de intercambio del año pasado, partí con la idea de ir a buscarla en tren y volverme en ella, aprovechando de encontrar quizás qué cementerio o su equivalente. La idea sonaba bien, y fue reforzada por un encuentro inesperado con el parque Inokashira (井の頭公園), que queda cerca de donde voy a vivir y alberga al Museo Ghibli, y es precioso.

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Desafortunadamente, yo no sabía que ese día iba a llover ni que Mitaka está realmente lejos, datos que incluso por separado podrían haberme convencido de lo contrario, pero no. Salí de mi hotel un poco después de las 10:30am, pero no logré volver a él hasta las 6:00pm, más o menos, y cuando finalmente lo hice me dolía todo, odiaba mi bicicleta y estaba empapado hasta os huesos. De hecho, nada de lo que andaba trayendo (que debo decir además que es todo, desde un diccionario a Mauricio, pasando por Gladys) quedó completamente ileso, y algunas de las cosas quedaron derechamente empapadas (como mis zapatos, que se terminaron de secar hoy en la mañana).

En la residencia en todo caso me trataron como un rey y me prestaron entre otras cosas un impermeable con pantalón de estos plásticos chinos (aunque este era japonés, revisé) y la cadena de mi bicicleta, que funciona con tarjeta. Me pasaron también como mil mapas y desarrollamos un plan de lo más inteligente, que involucraba seguir una calle grande hasta que se juntara con otra calle grande, que eventualmente toparían con el kōkyō. Perfecto. En la cabeza sonaba perfecto.

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El problema empezó cuando malinterpreté un mapa y pensé que estaba al sudoeste del kōkyō en vez de al noreste, que es de donde venía. En definitiva, pensé que me había pasado, y todo porque confundí el parque Oyogi con el parque Yoyogi, o algo así. Ya ni siquiera estoy seguro de como se llamaban, porque a pesar de que logro encontrar el parque Yoyogi, el Oyogi no parece existir. Da lo mismo. En el mapita de mi recorrido (aproximado sobre todo inmediatamente después de Shinjuku, donde me perdí de nuevo) es esa especie de cacho hacia arriba siguiendo el borde de un parque que en mi distorsionada mente, pensé que era el parque del palacio imperial, hasta que se convirtió evidentemente en una especie de Parque Juan XXIII, con arroyo hediondo a caca japonesa incluido y todo.

Creo que con eso los dejaré por ahora. Así además vamos dejando el resumen temáticamente ordenado. Este fue el capítulo uno acerca de los parques y demases relacionados. Luego viene otro acerca de La vida en Tokyo y luego otro más acerca de Nikko y la fauna Japonesa, y creo que con eso se me irá a acabar el tiempo en Sakura Hotel y pasaré a mi vida académica en Mitaka. Hasta entonces.