Archive for the 'vida diaria' Category

tokyo update #5 - ahora sí que sí

Wednesday, September 20th, 2006

Esto va a ser lo último que escriba, en un año por lo menos, desde un lugar cuya lengua madre sea una que entienda (aunque siempre existe la posibilidad de que el mundo entero de un giro inesperado). Mañana en la mañana parto a Japón definitivamente. Voy, eso sí, debidamente aperado. Hoy hicimos una última pasada familiar por Nueva York y me compré un libro de historia de Japón, un mapa de Tokio y la Lonely Planet de Japón, la primera que me compro (no la primera que me quiero comprar) y la primera en la que he podido dar rienda suelta a mis ganas de leerla tan entera como se pueda. Voy en el capítulo de las comidas. Fascinante.

El viaje, entre las cosa buenas buenas que tiene, cuenta con la prometida y nunca bien ponderada reunión final con mis maletas, y con ellas, mi ropa limpia, mis (6) desodorantes, mis diccionarios, y unos chocolates que le llevaba a Keiko Matsui, la encargada de mí por parte de Todai. Espero que todo eso esté bien.

Por otro lado, los últimos envíos ya se han hecho y sólo falta mandar una postal un poco importante, que espero pueda mandar desde el aeropuerto. Si no, va a tener un viaje un tanto cosmopolita, siendo una postal de Nueva York enviada desde Tokio. Quién sabe.

Ya se enterarán de mí. Suerte, y nos veremos más temprano que tarde.

EDIT: ¿Se acuerdan del giro mundial inesperado? Bueno… pasó. El vuelo tenía que salir a las 10:25am del 20, puerta 31. Cuando un par de grupos ya había abordado el avión (el mío entre ellos), corrieron rumores de que el avión tenía un problema e íbamos a tener que cambiarlo. Dicho y hecho, nos cambiaron la puerta de embarque a la 12 y la hora de salida a la 12:30. Un poco impacientes, subimos al avión sólo para dar media vuelta como a las dos horas de vuelo. Mala onda.

Cuando volvimos a JFK nos dijeron que la hora tentativa para la salida era las 7:30pm. Como a las 6:00pm nos dijeron que el vuelo efectivamente se había cancelado, y nos hicieron hacer colas para hacer un re-booking. Yo quedé en un vuelo para mañana a las 6:30 de la mañana, con conexión en LA a Narita, y comparto el vuelo con un montón de japoenses muy simpáticos con los que tratamso de comunicarnos, ellos tartamudeando en inglés, yo tartamudeando en japonés, y ellos periodicamente riéndose mucho de algunas tallas que tiran mientras me apuntan con el dedo, sin yo entender mucho (las explicaciones en inglés-japonés tartamudeado no son muy explicativas, déjenme decirles). Ahora estoy en el hotel Ramada, esperando una llamada despertador mañana a las 5:00. Hasta entonces, ¡buenas noches!

nos harás falta, mate

Tuesday, September 12th, 2006

El 4 de septiembre pasado el mundo recibió una noticia que parecía, y sigue pareciendo, completamente imposible. Steve Irwin, el cazador de cocodrilos, había muerto, víctima de un idiota accidente que no sucede, con un animal principalmente inofensivo.

No habría podido decir lo mucho que me importaba Steve Irwin hasta que noté que se había muerto. Descansa en paz, mate. No te olvidaremos nunca.

Steve Irwin (1962 - 2006)

tokyo update #4 - the final countdown

Wednesday, August 30th, 2006

Ha pasado una montonera de tiempo en un período en el que las cosas andan demasiado rápido. La última vez que escribí andaba en busca de visas y cosas varias, y eso fue una aventura en sí misma, pero todo eso ya pasó. Las visas salieron con tiempo y confianza, y la de Japón con una prontitud nunca antes vista y sólo un par de días antes de que el viaje mismo tomara lugar (la visa estuvo en mis manos el jueves en la tarde, y yo volaba el lunes en la noche). Está bien, quizás no fue demasiado encima, pero si consideramos lo que habría pasado si no me hubiera llegado habría sido dramático.

Ese fin de semana fue el fin de semana emotivo del que todo le mundo que se va a algún lado habla. La preparación partió conociendo a gente vinculada a Japón y terminó despidiéndome de todos los que me vinculaban a Chile.

Las personas de Japón que conocí fueron Natalia Cortázar, la becada JASSO que se iba a ICU (y que debe estar, en este preciso momento, volando a un poco más de 7 horas de llegar al aeropuerto de Narita) y Mauricio Mellado, el becado JASSO del período académico anterior (2005-2006) que había ido a Todai. Las conversaciones con ellos dos salieron bastante bien. Una fue en torno a un helado del Sebastián y a lo largo de varias horas, y la otra fue en el casino de San Joaquín conversando de posibilidades de trabajo y de viajes al sudoriente asiático.

El viernes de esa semana tuve una comida de despedida con la familia de la Camila, y eso salió bastante bien. Comimos un plato de tallarines salteados y creo que pocas veces he estado tan nervioso como durante la preparación de dicho plato. Entregado a ciegas a la sabiduría cocinera de doña Elcira y de la Camila, todo quedó bien y sabrosísimo, y además, salió tremendamente cundidor.

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Al día siguiente le tocaba a mis amigos, e hice una cosa en mi casa que salió también tremendamente bien. Fue una especie de cumpleaños adelantado. Faltaban la pura torta y los tacos. El domingo le tocó a la familia, y también salió bastante bien, aunque menos emotiva. La emotividad familiar se reservó hasta el aeropuerto, que fue bien dramático. Yo no logré llorar, me imagino que porque estaba preocupado de otras cosas, pero sí llegué al otro lado con bastante pena por la partida, pero un enorme viaje por delante.

Al principio me dediqué a mirar tonteras en el Duty Free y esas cosas, pero de repente se me hizo que podría ser una buena idea partir a mi puerta, y resultó ser una tremenda idea, porque la cosa ya estaba en movimiento hace harto rato. Yo hice uso de mi pase preferencial, sin embargo, y pasé raudo por la manga dejando al perraje con sus problemas de meros humanos no-preferentes.

El vuelo pasó sin mayores problemas. Mi enorme mochila ocupó una enorme cantidad de espacio entre mi asiento y el que venía más adelante, y me jodió durante todo el viaje, pero no tanto como el pelotudo que iba al lado, que se fue durmiendo todo el viaje, con su codo usando una cantidad degenerada de mi legítimo espacio en el apoyabrazo compartido, y sólo despertaba de repente para arreglar, sin ayuda de pañuelos, sus problemas de reflujo. Feo. Bien Feo. Y húmedo. Y sonoro. MAL.En el vuelo vi Hoodwinked, una película gringa acerca de la caperucita roja que, si bien entretenida, no era ni la mitad de divertida de lo que pretendía ser. Digamos que abusaba de ese humor gringo idiota que también chorrea por Shrek, que, admitámoslo, no era ni la mitad de buena de lo que todo el mundo dijo. Como iba diciendo, Hoodwinked era del tipo de películas que encuentra tremendamente divertida y genial la idea de que la abuelita de la caperucita disfrute de los deportes extremos, que sirve de pie par una extensa secuencia de la abuelita en snowboard, en parapente, y en una serie de deportes en combinaciones cada vez menos plausibles. Una idea tremendamente original…Al llegar a Miami - la capital mundial de la puramierda, si la Coté me deja citarla libremente - tuve que correr un buen poco para agarrar mi avión y tuve mi primer encuentro con esta onda tan típica gringa de la orden prepotente a la hora del control de masas. Es una reacción súper extendida en todo caso, pero tremendamente desagradable. En mi caso, se manifestó en un tipa que repartía gente por una cola. Yo llegué a mi cola para llegar a la puerta de embarque, pero la cola era ENORME y a mí me quedaban exactamente 5 minutos para estar ahí y abordar. Le mostré mis cosas y me dijo que hiciera la cola y me hizo pasar. Yo me devolví para preguntarle si estaba segura, porque me quedaba muy poco tiempo, y empezó: “Sir, sir, please step back”, casi como si ella fuera un paco apuntándome con una pistola y yo me estuviera acercando con las manos acercándose a mi chaqueta. Es esa onda como de control de masas, como de “por favor no me haga repetirlo, señor”, con un trato de cortesía que realmente no resulta cortés.Eventualmente, sin embargo, llegué a mi vuelo y todo bien. El vuelo estuvo harto más fome, pero en el camino me leí Novecento, el mismo libro de La Leggenda del pianista sull’oceano con Tim Roth, que siempre hace unos papeles tan re buenos. Cuando terminé el libro, me puse a conversar con una niña muy simpática que voló al lado mío, que con el pasar del tiempo se puso cada vez más conversadora, hasta que la mamá me miraba con cara de “Dios santo, cómo habla esta niña”. Luego vino el encuentro con Matías y la Marce.

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Con ellos pasé el resto del día, y hasta el momento me han tratado verdaderamente como un Rey. La foto es de una salida que hicimos a una cosa que se llama Rattlesnake Bar & Grill. Ahí, a eso de las 8:30 de la noche, se nos ocurrió que en una de esas me podía quedar, y empezamos a darle vueltas hasta que terminamos llamando, desde la casa, a American Airlines, en donde nos dijeron que teníamos que hablar con LAN Chile. Cuando hablamos con ellos después nos dijero que teníamos que verlo con la gente de LAN Pass, porque el pasaje era pagado con millas, y la gente de LAN Pass a esa hora ya se había ido y volvía a la mañana siguiente a eso de las 8:00am.A la mañana siguiente partimos a las 6:00am acompañando a Matías a su pega en el Credit Suisse y con la Marce nos fuimos a JFK, donde logramos cambiar los pasajes. Sin embargo, cuando preguntamos por las fechas de viaje yo dije que me quería ir el 9 de Septiembre, y me dijeron que para ese día no habían pasajes. Sí había para el 8, pero yo lo encontraba un poco luego demás, y había pasajes también para el 20, pero eso era ya muy tarde.Había pasajes también para el 11. El 11 de septiembre. En un avión American que salía de Estados Unidos. Justo media década después de.

Esa sí que habría sido una historia digna de contar, pero al final, la presión de mis padrinos me hizo desistir de la idea. Yo todavía creo que habría sido entretenido, ver qué tan urgidos estaban los gringos en el avión, y cuántos se atrevían a volar ese día, pero no será. Para otra vez.

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El resto del día lo pasé con la Marce un poquito y de ahí de vuelta en Norwalk. Una vez ahí me dediqué a informarle a mi familia y amigos de dónde estaba, y este mismo posteo es parte de esa estrategia comunicacional. Su objetivo es que la gente que no se ha enterado de las cosas lo lea y deje de joder. En buena sí. :) Y eso es todo. Luego vendrán más posteos con más información. Yo, por mientras, disfruto Nueva York y la compañía de mi hermano perdido y de mi madrina subrogante.

—Antes de que lo olvide: http://amigomauricio.blogspot.com

casa nueva, vida nueva

Tuesday, May 2nd, 2006

El último tiempo ha estado BIEN raro. O mejor dicho, bien ocupado, porque ha estado bastante menos raro de lo que yo pensaba que podía estarlo. La razón es que hubo un cambio en el equipo. Sale el número 1966, la casa en la que nací y he vivido toda mi vida. Entra el 2557, el departamento de la mitad del tamaño (no se engañen, sigue siendo gigantesco) en un sexto piso. Y así no más.

Bueno: ahora tengo pieza. Pasé de ocupar el saloncito raro y enorme de la manzarda de mi casa a una pieza propiamente tal con, entre otras martavillas del mundo moderno, una puerta que (cachen esto) le lleva hasta llave. Mi privacidad salta de alegría.

Malo: todavía no encuentro una de las cajas de mi pieza, en la que venían algunas posesiones con cierto valor personal (bastante personal en verdad, no lo entenderían), y ya ha pasado casi una semana desde el traslado oficial.

Bueno: tengo terraza al aire libre que es mía y sólo mía en la que están todos mis hermosos cactus a los que a ratos creo que estoy matando lentamente por ahogo. Es terrible en verdad. Quizás debería ser bueno y malo, pero tener una terraza es tanto más bueno, que no, está bien donde está.

Malo: no tengo ni televisión por cable, ni internet, ni teléfono fijo. Hasta el momento funcionamos con teléfonos celulares, televisión abierta (que es soprendentemente escasa) y … bueno, no hay sustituto para internet. Yo, en pleno síndrome de abstinencia, me aprovecho de la buena voluntad de la católica y de mis numerosos módulos libres para entregarme a lo mío.

Bueno: tengo miles y millones de ventanas con vecinos (y vecinas) a los que espiar desde mi ventana. El pequeño voyerista que tengo dentro mío (y que todos tenemos, no me miren con esa cara) no puede contenerse y crece a ratos.

Malo: mis vecinos (y vecinas), con años más de práctica que yo en esto de vivir en un edificio, deben de haber visto a estas alturas muchas más cosas interesantes que yo, que la verdad es que no he visto nada.

Apenas pueda hacerlo subiré una foto de mi pieza y de mis hermosos y moribundos cactus (no cacti como quieren hacernos creer un par de pedantes anglófilos pseudo latinistas que andan por ahí, pululando por las esquinas)1. A ver si alguno de ustedes se interesa.

Hasta el momento eso. Mi departamento, con todo lo malo que puede tener y con todo lo mucho que debería molestarme (como se supone que soy malo para los cambios) me gusta y me hace sentir en casa. Extraño.

Hasta la próxima entrega, eso sería.


  1. Por más que lo pienso, creo que mucha gente podría definirme a mí como un pedante anglófilo pseudo latinista. Sólo miren esa “p” en “pseudo”. Qué terrible. [volver]