No, no me toca dibujo. Sí, me tocaba dibujo la semana pasada y lo único que logré dibujar fue ese bosquejo de unos monos en un baño público. Triste. Lo sé. Pero esta vez pretendo escribir algo, así que espero que eso me gane algo de simpatía. No he andado con muchas ganas de dibujar últimamente, pero sí tengo cosas que contar, así que aquí voy.
Como ya sabrán, hace un par de semanas estuve en Nagoya y fue increíble. La ciudad tiene sus atractivos, pero lejos lo más interesante es todo lo que hay alrededor de ella. Mucho campo, mucho pueblo campestre con vistas y casas realmente bonitas, hartas termas (onsen)… en fin, todo lo necesario para pasar una semana agradable recorriendo las partes menos urbanas de Japón.
Para no colmar este posteo con fotos, y para demostrar que no tiro por la ventana TODAS las promesas que hago en este blog, aquí pueden ver fotos del viaje, ampliamente comentadas. También hay otras fotos que espero ir subiendo ahí (es como si fuera mi propio Flickr personalizado) así que siéntanse bienvenidos.
Pero lo que les quería contar es algo diferente.
Creo que ya he comentado un par de veces que en Japón, justo antes de que llegue el verano, le toca el turno a la temporada de lluvias (梅雨). Y cómo llueve. Mucha lluvia, bastante incesante, pero sin frío (es justo antes del verano!), así que si uno logra mantenerse relativamente seco y tiene algo bajo lo que cubrirse cuando se apesta, no es tan terrible.
Sin embargo, justo después de la temporada de lluvias, cuando el calor empieza a ser inaguantable y uno se encuentra de verdad en el verano, con cigarras en todos los árboles y ranas cruzando la calle en la noche… es cuando se acerca la temporada de tifones. Así no más. Y aunque en el pasado me han decepcionado los tifones, ayer me dieron una probadita de uno de verdad.
Encontrábame yo caminando por Kichijoji (mi hogar lejos del hogar!) con Koto, mirando libros en tiendas de libros usados y disfrutando en general de la buena vida, sobre todo considerando que esto era un día después de que habíamos ido a escuchar a The Specials1 en uno de los conciertos más entretenidos a los que he ido, cuando un par de megáfonos rompen el silencio diciendo: “Este es un comunicado de la municipalidad de Musashino. Esta es una alerta de tormenta, así que tomen las precauciones necesarias”.
El librero corrió hacia afuera a entrar las cajas de libros en la calle. La gente corría por la calle a comprar paraguas o a subirse a buses y/o trenes. Y yo y Koto nos mirábamos las caras, ella sin saber muy bien qué hacer ni pensar, yo emocionado ante la idea de verme atrapado en el punto más terrible de una tormenta tan monumental que el municipio se había visto en la necesidad de hacer una alerta general por altoparlantes.
Y sí que tenían razón. Fue tal como en las películas. En un momento sol brillante y felicidad. Al siguiente, lluvia. De esa cuyas gotas son tan gordas y numerosas que te duele cuando caen sobre tu cabeza. Y bajo toda esa lluvia, yo, con una sonrisa de oreja a oreja por lo ridículo y foráneo que me parecía esta lluvia tan rara… y tibia!
La foto de mí es cómo me veía después de correr literalmente dos minutos bajo la lluvia para ir a comprarnos paraguas (carísimos paraguas! y justo después de la temporada de lluvia!). En fin. Fue toda una aventura.
- En caso de que los haya pillado como me pillaron a mí hace un par de meses, sin tener idea de quién eon/eran The Specials, son una banda de two tone/ska (muy) activa principalmente en los 70’s, en lo que se considera como el principio de la segunda gran etapa en el desarrollo del ska: cuando este salió de Jamaica y se volvió popular en el Reino Unido. Alguien quiere algo de colonialismo con su trivia musical? [volver]



