¡Es la hora!
Cuando ya ha pasado algo más de un mes desde que llegué al primer mundo, y luego de haber logrado sobreponerme a algunos traspiés sin los cuales habría logrado hacer esto antes es la hora de ponerme al día. Es difícil escribir esto cuando ya ha pasado tanto tiempo, pero haré lo posible. Sobre todo porque no tengo a nadie más a quién culpar que a mí mismo.
La llegada a Japón esta vez fue completamente diferente de la anterior. De partida, es simplemente vergonzoso lo mucho mejor que es mi japonés esta vez (que habla más mal de mi japonés la vez anterior que bien de mi japonés ahora). A veces todavía se me olvida, pero de vez en cuando, cuando tengo que hacer algo que en algún lugar de mi cabeza está registrado como algo difícil, como algo que la vez pasada me dejó completamente colgado, me doy cuenta de que es algo completamente trivial y me río un poco de lo fácil que eran mis retos y de lo mucho que he avanzado.
Y lo mejor de todo es que cuando más siento este avance es cuando me comparo con cómo era hace apenas un mes y tanto, cuando llegué. ¡Es francamente ridículo cómo se aprenden idiomas estando en el país en donde se hablan!
Ahora bien, esto no ha salido gratis. La verdad es que es lo mínimo que se podría esperar considerando que lo único que hago en la vida y lo único que haré por seis meses es aprender japonés (y me pagan por ello!). Pero creo que me adelanto. Vamos con calma:
En este momento, me encuentro estudiando en Japón como estudiante de investigación de la Universidad de Estudios Extranjeros de Tokyo (TUFS, o 東京外大) y, como parte obligatoria del programa (por lo menos para la mayoría de los estudiantes) tengo que pasar por un programa de seis meses de clases intensivas de japonés. En este momento, tengo inscritos ocho cursos, de los cuales siete son en japonés y de japonés, y uno es en japonés/inglés sobre japón. Los cursos de japonés que tengo son: un curso integrado cinco veces a la semana (総合); un curso de kanji una vez a la semana (漢字); un curso especial de gramática que ofrecen para la gente de mi nivel (文法); y cuatro cursos centrados cada uno en las típicas cuatro áreas de este tipo de programas, cada uno una vez a la semana: audición, lectura, habla y redacción (聴解, 読解, 口頭表現 y 文章表現 respectivamente).
La universidad es bonita, con harto verde, espacios abiertos, canchas, etc. Los edificios no son ninguna maravilla, pero son funcionales y no se caen a pedazos (lo que es una muy buena cosa) y están todo lo bien equipados que podría esperar de una universidad aquí. Además, tratándose de una universidad pública enfocada principalmente (únicamente?) al estudio de idiomas extranjeros, es el lugar en donde tengo que estar. Pueden verla aquí. La flecha apunta al edificio donde tengo clases: el Centro de Educación de Idioma Japonés para Estudiantes de Intercambio (留学生日本語教育センター).
Fuera de eso, estoy viviendo en una residencia de la JASSO, una agencia japonesa de apoyo a estudiantes extranjeros, que queda como a una hora en tren, 40 minutos en bicicleta de la universidad. La estación que me queda más cerca es una estación chiquitita en donde sólo paran los trenes locales, pero las estaciones que hay hacia ambos lados son algo más grandes y tienen más servicios y cosas interesantes (y una de ellas queda sólo un poco más lejos, lo que quiere decir que también se puede ir en bicicleta y así uno se ahorra el estrés de tener que agarrar el último tren. El barrio es bueno, pero tiene ese gran problema: está mal conectado. Ir a la universidad es un pique, y también lo es ir a prácticamente cualquier lado porque para todas partes hay que hacer combinaciones en estaciones que quedan relativamente lejos.
Fuera de eso, las piezas son más caras que en la residencia en la que estaba la vez pasada, pero eso no significa para nada que sean caras. Mi pieza tiene alrededor de 15m2 y cuesta como ¥35.000 al mes incluyendo agua y electricidad. A eso hay que sumarle internet, teléfono y el seguro de salud, y es de esperar que el coste por mes del asunto sea de alrededor de ¥40.000.
Como pueden ver, la pieza no es demasiado chica para lo que necesito. De hecho, se siente algo más grande que la pieza de la vez pasada porque tiene menos cosas dentro: si la de antes tenía cocina y baño con ducha además de todo lo que esta tiene ahora, en esta ocasión la cocina y la ducha es compartida (aunque tengo un baño con todo lo demás para mí, que es también bastante espacioso).
Las duchas son un problema muy menor, más que nada por la molestia que significa tener que pasar por un cambio de ropa extra entre la cama y la ducha (si es que no quieres pasearte en pijama – o peor – por los pasillos de la residencia), pero fuera de eso no tienen ninguna novedad: buena presión de agua, se calienta al tiro, todo ok (conozco gente que vive por ahí por Santiago hacia el norte que no puede decir lo mismo de su ducha, verdad? Ustedes saben quienes son!). Lo que realmente no me gusta nada es la cocina. No es tanto el tener que compartirla sino el hecho de que, como es compartida, nadie la cuida. Y estamos hablando de una cocina que lleva generaciones siendo descuidada por generaciones también de usuarios, cada uno de los cuales no puede quedarse por más de dos años en la misma residencia, disminuyendo aún más la responsabilidad por la limpieza del asunto.
De todos modos, aunque he pensado en empezar abuscar alternativas para mudarme a algún otro lado, decidí que por lo menos por los primeros 6 meses me quedo aquí donde estoy. El lugar puede tener todas las desventajas que uno pueda encontrarle, pero la verdad de las cosas es que tiene algo que no se puede encontrar en ningún otro lado: tiene a los amigos que me he hecho aquí.
Eso es todo por hoy. En la última foto faltan algunas personas que forman parte del grupo que considero mis amigos cercanos, pero me sirve también para introducir el tema del próximo posteo (que vendrá quién sabe cuándo!): hoy fue el último dia del Festival de Asakusa (浅草祭り) y ayer fuimos en grupo a darnos una vuelta y mirar. La foto la sacamos frente a la puerta principal del templo más carácterístico del barrio: la Puerta del Trueno (kaminarimon, 雷門) en el Sensou-ji (浅草寺). Las fotos de eso vienen luego!
Hasta entonces!